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Los españoles, más ahorradores, ¿y también mejores inversores?

Thu Jul 08 09:27:29 CEST 2021

Las familias españolas ahorraron un 164,7% más en este primer trimestre que en el de 2020. Ante este escenario, los expertos animan a rentabilizar este dinero a través de la inversión

Los ciudadanos españoles continúan ahorrando. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el primer trimestre de 2021, la tasa de ahorro de los hogares se situó en el 4,9% de la renta disponible, una cifra que multiplica por más de dos la registrada en el mismo trimestre de 2020 (1,8%). En términos desestacionalizados, se mantuvo en el 10,6%, acumulando así cinco trimestres seguidos por encima del 10%.

En este sentido, las familias españolas han ahorrado entre enero y marzo de este año un total de 8.505 millones de euros, un 164,7% más que en el mismo periodo de 2020, tras el descenso de su renta disponible de un 1,2% y la reducción de su gasto en consumo de un 4,4%.

"La vulnerabilidad y la incertidumbre de algunos hogares han aumentado y ello puede introducir cautela en sus decisiones de gasto", señalan desde la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), desde donde apuntan a que la tasa de ahorro de los españoles no recuperará los niveles pre-COVID-19 hasta 2024.

A este respecto, el confinamiento y las restricciones impuestas a ciertas actividades provocaron que los ciudadanos realizasen un ahorro forzoso durante 2020, estimado en unos 30.000 millones de euros, según el Banco de España. Pese a que la campaña de vacunación está propiciando una recuperación de la actividad y, por tanto, del consumo, el supervisor bancario pone en duda que los españoles vayan a gastar todo lo ahorrado en el corto plazo.

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Entre enero y septiembre de 2020 (último dato disponible), tanto en España como en la Zona Euro, el ahorro de las familias fue en torno a 3,5 puntos porcentuales del producto interior bruto (PIB) superior al observado, en promedio, en los tres primeros trimestres de los últimos cinco años. En sus proyecciones macroeconómicas de la economía española (2021- 2023), el Banco de España señala que, en el escenario central, la tasa de ahorro experimentaría una reducción continuada en los próximos años, aunque todavía se situaría, en el promedio de 2023, algo por encima de su nivel previo al estallido de la crisis sanitaria.

Esto se debe a varios factores. Por un lado, a que "los hogares que han ahorrado han sido fundamentalmente los de rentas más altas, cuya propensión al consumo es más reducida". Por otro lado, el organismo señala que "el gasto que se dejó de realizar en su momento no es fácilmente recuperable, pues se trata sobre todo de consumo de servicios, por ejemplo, la hostelería que no es fácil posponer, a diferencia del caso de los bienes duraderos". Por último, esta institución argumenta que, ante el incremento de la deuda pública a consecuencia de los gastos extraordinarios para hacer frente a los efectos de la pandemia, cabe la posibilidad de que los hogares limiten "voluntariamente sus niveles de gasto en anticipación de que el elevado volumen de deuda pública acumulado con la crisis conduzca a un aumento de impuestos en el futuro".

En el escenario adverso dibujado por el Banco de España, el comportamiento más cauto de las familias españolas haría que la recuperación del consumo fuera algo más lenta, de modo que la tasa de ahorro permanecería por encima del nivel previo a la pandemia durante todo el horizonte de proyección.

¿Dónde está el ahorro?

Casi 990.000 millones de euros. Esta es la cantidad que los hogares españoles acumulaban en depósitos y en efectivo al término de 2020, según el último informe de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (INVERCO). Una cantidad que supone un 8% más que en 2019 y que constituye el 42% del ahorro financiero de las familias, el porcentaje más elevado desde 2013.

"El importante volumen de ahorro generado por las familias durante 2020 se puso de manifiesto en las nuevas operaciones de adquisición de activos financieros, que en términos acumulados anuales alcanzaron casi el 7% del PIB, (77.575 millones de euros, una cifra que no se conseguía desde 2006). Los nuevos flujos financieros se concentraron casi exclusivamente en depósitos y en efectivo (73.190 millones de euros) y en las Instituciones de Inversión Colectiva (IIC), con flujos de entrada positivos de 10.467 millones de euros", destacan desde INVERCO. En este sentido, el 11,5% del ahorro financiero de las familias se encuentra en renta variable, mientras que los fondos de inversión constituyen casi el 10%.

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Además, la riqueza de los españoles se cimienta, sobre todo, en los activos inmobiliarios. En el Observatorio del Ahorro Familiar de Fundación Mutualidad de la Abogacía y Fundación IE se pone de manifiesto que "las familias españolas se plantean la inversión en inmuebles, no solo como una opción para adquirir una vivienda, sino además como una alternativa de inversión a los activos financieros, lo que supone un patrón de comportamiento diferencial con respecto al entorno europeo más cercano". A cierre de diciembre de 2020, la riqueza financiera inmobiliaria de los españoles alcanzó los 5,56 billones de euros, según el Banco de España, frente a los 1,6 billones que representó el ahorro financiero (un 22% sobre la riqueza total, en la media de los últimos 27 años).

Los hogares españoles con propiedades inmobiliarias mantienen una inversión media en el sector equivalente a 236.100 euros, frente a la inversión media que mantienen en activos financieros situada en 56.300 euros. "Es decir, el valor de la inversión media en vivienda es algo más de cuatro veces el valor de la inversión media financiera", describen desde el Observatorio del Ahorro Familiar.

¿Qué impacto tiene la inflación en el ahorro?

La estructura del ahorro de los hogares españoles encuentra en la inflación uno de sus principales inconvenientes. La baja o la nula rentabilidad que ofrecen los productos en los que los ciudadanos tienen mayoritariamente su ahorro, como los depósitos, provoca que, una vez descontada la subida de los precios, el interés que se obtiene sea negativo. Es lo que se conoce como rentabilidad real.

El índice de precios de consumo (IPC) aumentó un 0,4% en junio en relación al mes anterior y moderó la subida de su tasa interanual hasta el 2,6%, una décima por debajo de la registrada en mayo, según los datos del INE. El dato de junio, con el que el IPC interanual encadena su sexta tasa positiva, mantiene la inflación en sus niveles más altos desde 2017. La cifra sigue a la subida del 2,7% anual que el IPC se anotó en mayo, mes en el que escaló a su mayor nivel desde febrero de 2017.

¿Qué suponen estas subidas del IPC en el ahorro de los españoles? Un ejemplo práctico: una persona que tenga 2.000 euros ahorrados y que sea capaz de guardar 100 euros al mes, perderá más de 2.500 euros de poder adquisitivo en una década con una inflación del 2% si no pone a 'trabajar' ese dinero. Calcula aquí cuál es el coste de tener tus ahorros parados.

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En este sentido, para batir la inflación y, por tanto, obtener un rendimiento más atractivo es necesario asumir algo más de riesgo. La subida de la inflación acostumbra a ser beneficiosa para la renta variable, ya que suele ir asociada a un crecimiento económico y a un aumento de los beneficios. Algunos sectores como el energético o el inmobiliario normalmente actúan como un buen escudo frente a la subida de la inflación. Asimismo, se puede proteger la cartera con fondos de renta fija ligados a la inflación o con materias primas.

Cualquiera de las vías que el inversor elija para luchar contra la inflación, y que dependerá en gran medida de su perfil, debería ir acompañada de asesoramiento financiero, ya que el asesor ofrece un planteamiento racional en las decisiones de inversión. Además, cuenta con la formación y la experiencia específica para ello. Alrededor de una de cada tres personas confía en los asesores financieros antes de tomar ninguna decisión relativa a su dinero. Una cifra todavía baja si se tiene en cuenta que el 70% de las decisiones económicas se toman bajo la influencia de las emociones.

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