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Riesgos de suscribir un fondo de inversión en una divisa que no sea el euro

Tue Mar 23 09:44:57 CET 2021

Existen fondos que invierten solo en activos de mercados extranjeros, ofreciendo la posibilidad al partícipe de cubrir o no el efecto en el tipo de cambio de esa divisa frente al euro, ya que generan una serie de riesgos y de costes que hay que tener en cuenta.

Cuando se suscribe un fondo de inversión, lo más habitual es que el partícipe se fije en su cartera de activos, en su foco de especialización (por ejemplo, si solo apuesta por la renta variable europea o si está centrado en las nuevas tecnologías) y en su rentabilidad acumulada. Yendo un paso más allá, es habitual que, también, se valoren otros hitos como las comisiones que soporta, el expertise del equipo gestor que se encuentra detrás de él o la comparativa entre el comportamiento del fondo frente a su índice de referencia. Estos y otros datos sirven para calibrar el riesgo del producto y para concretar si, en esencia, se amolda a los intereses de la cartera del ahorrador.

Sin embargo, uno de los aspectos que, con frecuencia, pasan más desapercibidos es el del impacto de la divisa en la rentabilidad del fondo, en especial, en aquellos que invierten una parte relevante (o la totalidad) de su capital fuera de la Eurozona. Es decir, puede que un fondo domiciliado en España esté especializado en valores de China, lo que significa que compra esos activos en la divisa a la que están referenciados estos productos, normalmente, el yuan. Esto provoca que es posible ganar o perder dinero no solo por la evolución de esos títulos en los mercados sino, también, por la apreciación del yuan con respecto al euro.

La evolución de las divisas influye en la rentabilidad de los fondos que invierten en activos no referenciados en euros

El impacto real de la divisa

Además, hay que tener en cuenta que no tiene por qué coincidir la divisa en la que invierte el fondo con la divisa en la que está denominado. Dicho de otro modo: el fondo puede invertir en una divisa como el yuan pero calcular su valor liquidativo en otra, por ejemplo, el euro. En cualquier caso, es importante tener claro que la evolución en la cotización del yuan impactará en la rentabilidad final del producto que tiene suscrito, pero, en el valor liquidativo que le llegue a través de su gestor de referencia, ya estará, normalmente, descontado el impacto del cambio de una divisa por otra. 

Es importante, eso sí, que el inversor tenga presente que, tanto las suscripciones como los reembolsos se efectuarán en la divisa en la que está denominado el fondo. Es decir que, a efectos prácticos, si suscribe un fondo en yuanes se tendrá primero que cambiar los euros por yuanes para adquirir las participaciones, lo que le generará un coste añadido en forma de comisión por el cambio de divisa. El proceso inverso, con su consecuente comisión, ocurrirá cuando venda dichas participaciones. Para facilitar las cosas, muchas gestoras ofrecen un mismo fondo en diferentes clases, por ejemplo, una en euros y otra en yuanes. No obstante, antes de tomar ninguna decisión, conviene analizar las diferentes comisiones que soporta cada uno, ya que no todas las clases de un mismo fondo tienen las mismas comisiones.

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Cómo mitigar los riesgos

Como cualquier otro producto de estas características, el principal riesgo de un fondo de inversión en una divisa extranjera es el inherente al mercado, es decir, que se vea afectado por la volatilidad de la renta variable. Sin embargo, en este caso, existe la amenaza añadida de que la exposición del fondo a otra divisa provoque un deterioro en sus plusvalías en el caso de que esta se devalúe con respecto a la divisa de referencia de sus inversiones.

Por ello, antes de decantarse por realizar la suscripción de un producto de este tipo, es oportuno estudiar a conciencia su rentabilidad, evaluar la volatilidad del tipo de cambio entre el euro y esa divisa, y las comisiones que se tendrán que abonar. De cualquier manera, existe en el mercado una posible alternativa para facilitar la vida del ahorrador. Es el caso de los fondos con divisa cubierta, destinados a aquellos partícipes que desean invertir en activos con exposición a otros mercados, pero en su divisa de referencia, evitando que la rentabilidad se vea afectada por el cambio de moneda.

Los fondos de inversión con divisa cubierta evitan a los partícipes tener que evaluar cómo afectará el cambio de divisa a la rentabilidad

Habitualmente, este tipo de fondos se incluye dentro de una categoría con cobertura de divisa que, técnicamente, se denomina hedged. De este modo, los gestores del fondo invierten parte del capital en derivados financieros que ejercen como escudo frente al potencial efecto divisa, logrando que el tipo de cambio entre el euro y el yuan (o la moneda que sea) se mantenga constante. Así, el inversor no verá que su rentabilidad se resienta por las fluctuaciones en la cotización entre ambas divisas.

Cada vez más, las gestoras ofrecen sus fondos de inversión en tres clases diferentes: una en euros con cobertura de divisa, otra en euros sin cobertura de divisa (lo que significa que su rentabilidad está condicionada por la evolución de las dos divisas, aunque implica un coste de transacción menor) y un clase en divisa origen (en la que se invierte directamente en las acciones que componen la cartera del fondo, sin cubrir el riesgo divisa, e implica que, cuando se quiera recuperar la inversión, habrá que cambiar dicha divisa a euros).

Ventajas y riesgos de cubrir la divisa

El principal beneficio de cubrir la divisa en un fondo de inversión es protegerse de la evolución a futuro de dicha divisa, algo que, quizá, en monedas como el euro y el dólar, puede que no sea tan relevante. Si, por el contrario, el foco de las inversiones está puesto en una economía emergente, puede ser clave. Sin embargo, también existen algunas desventajas, como el coste, ya que cubrir la divisa conlleva un gasto fijo que redundará en la rentabilidad final del fondo. Además, otro hándicap es que no permitirá a los partícipes beneficiarse de una evolución favorable en el tipo de cambio.

Es decir, que, en realidad, no existe una opción mejor que otra en relación a cubrir o no la divisa, aunque, desde el punto de vista del ahorrador minorista, posiblemente resulte más sencillo seguir la evolución del fondo que tiene suscrito si está denominado en euros, que es la moneda que conoce y a la que están referenciados la inmensa mayoría de los productos que conforman su cartera. En cualquier caso, este tipo de productos pueden resultar interesantes para aquellos inversores que ya disponen de esa divisa, por ejemplo, porque reciben parte de su salario en esta moneda o porque juzguen que está barato y que va a tener un comportamiento favorable en relación a otras divisas a lo largo de los próximos meses.

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Fotografía de Jp Valery en Unsplash
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