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¿Es un buen momento para invertir en nuevas tecnologías?

09/09/2020

La crisis ha elevado aún más al primer plano social la importancia de las nuevas tecnologías en la sociedad, lo que está provocando que, cada vez más, los ahorradores deseen incluir a las compañías dedicadas a ello en sus carteras de inversión.

Las nuevas tecnologías se han convertido desde hace unos años en una de las áreas temáticas preferidas por los inversores, como opción para rentabilizar los ahorros en renta variable en un contexto de bajos tipos de interés (que desincentiva muchos de los productos de renta fija) o por la coyuntura de volatilidad en los mercados (tras el estallido de la crisis sanitaria, muchas acciones han concatenado bajadas muy prolongadas con etapas de rallies alcistas, lo que ha provocado una elevada incertidumbre). En este sentido, los modelos de negocio que ofrecen muchas compañías de este sector resultan atractivos para los inversores pensando en el largo plazo, no solo con el objetivo de obtener rentabilidad, sino, también, para diversificar sus carteras y reducir potenciales riesgos, ya que algunos de estos valores tienen un comportamiento anticíclico a la evolución general de los mercados.

Dónde operan

En realidad, cuando se habla de compañías de nuevas tecnologías, nos estamos refiriendo a una amalgama de segmentos que abarcan, por ejemplo, hardware para equipos informáticos, redes sociales, periféricos y componentes, desarrollo de aplicaciones y programas, o utilización de blockchain, Internet de las Cosas (IoT), big data o Inteligencia Artificial (IA) para mejorar la eficiencia y productividad de una industria determinada. Muchas de estas empresas tienen dos denominadores comunes: suelen ser de reciente creación y, más que por su generación de caja y sus beneficios empresariales, las expectativas a futuro en torno a ellas son las que provocan que los inversores se fijen en ellas. De ahí que suelan tener una oscilación de precios en Bolsa (y en las valoraciones de los analistas) mayor que en otros casos, por lo que, por definición, están pensadas para apostar por ellas en el largo plazo y no para operar a corto, dado que el riesgo de hacer esto último es muy elevado, sobre todo para el ahorrador minorista.

Las empresas de alta tecnología suelen tener una mayor oscilación en la Bolsa, por lo que es aconsejable invertir en ellas pensando en el largo plazo

En cualquier caso, antes de que una persona, en especial con un perfil conservador, invierta en este tipo de empresas, es aconsejable recurrir al asesoramiento profesional, actuar con cautela y precaución, y concebir su presencia en la cartera con un porcentaje pequeño (algunos especialistas hablan de alrededor del 10%), precisamente como complemento a otros productos menos fluctuantes y que forman la base fundamental del portfolio de activos. Según afirma Javier Rúa, experto del área de Dirección de Estrategia de Clientes de Banco Sabadell, “este tipo de inversión temática rompe el marco tradicional de pensar en índices a nivel regional (Ibex, S&P, etc.) o sectorial (bancos, telecomunicaciones, etc.) y se focaliza directamente en macro tendencias estructurales, hecho que nos puede ayudar a invertir de una forma mucho más eficiente y, sobre todo, con un propósito”.

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Aunque hay empresas de nuevas tecnologías que cotizan en las plazas bursátiles de todo el mundo, quizá la que es referente global es el NASDAQ-100 de EE.UU. (acrónimo de National Association of Securities Dealers Automated Quotation), un índice pensado específicamente para las compañías de alta tecnología de sectores como la electrónica, la informática o las telecomunicaciones. En Europa, su equivalente en importancia es el TecDAX que opera en la Bolsa de Fráncfort (Alemania), y que incluye los valores de las 30 empresas más importantes del campo de la tecnología de este país. En España, la mayor parte de empresas de carácter tecnológico están integradas en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), aunque su tamaño no es en absoluto comparable con los dos índices citados, ya que muchas de las entidades que operan son de reciente creación.

Dada la complejidad de analizar y escoger de manera individual entre los valores que cotizan en este tipo de índice, son bastante populares tanto los fondos indexados referenciados a ellos como otros fondos de inversión denominados temáticos y que apuestan por áreas y campos específicos, intentando cubrir la mayor parte de la cadena de valor, para obtener rentabilidad. Por ejemplo, como explica Javier Rúa, “si algo ha puesto de relieve la expansión de la COVID-19 es la importancia de la innovación sanitaria y del sector de la biotecnología. Las instituciones públicas y privadas se encuentran inmersas en una carrera para conseguir una vacuna contra el virus. Además, tendrán una mayor demanda aplicaciones de telemedicina que ya han crecido durante la crisis demostrando ser una opción efectiva”.

Existen fondos de inversión temático y fondos indexados a través de los cuales se puede participar en una amalgama de empresas de tecnología

Invertir en tecnología tras la crisis sanitaria

Tal y como subraya el informe de Deloitte ‘Driving innovation in investment management’, el sector de la tecnología en su conjunto se ha visto muy reforzado en los meses recientes gracias al auge del teletrabajo y a la nueva realidad cotidiana de distanciamiento social. De hecho, según Statista en su ‘Tech giants shrug off COVID-19 Crisis’, los valores de entidades como Microsoft, Apple, Netflix, Google o Amazon, a pesar de algunas caídas iniciales en marzo, han experimentado contundentes revalorizaciones en Bolsa, por encima de los resultados de los ejercicios precedentes. Sus modelos de negocio, que se imbrican a la perfección con la mayor conectividad por parte de los usuarios a la Red a través de múltiples canales y dispositivos, parece haber convencido a los inversores en relación a que seguirán liderando sus respectivos sectores en los próximos años, a lo que se ha unido que los resultados empresariales correspondientes al primer semestre han sido positivos.

Sin embargo, no todas las organizaciones centradas en las nuevas tecnologías son igual de prometedoras, y, desde luego, sus valores en los mercados son bastante más volátiles que en los casos anteriores, por lo que conviene actuar con calma ante ellos. Por ejemplo, a pesar del incremento de las expectativas en torno a la ciberseguridad, la robótica o la conducción autónoma, existen empresas que ofrecen productos y servicios en relación a ellas muy distintos, por lo que hay que tener en cuenta tanto los aspectos internos y los modelos de negocio de cada entidad como las previsiones sobre la evolución de los sectores donde operan y la competencia que tienen. Es decir, en estos momentos, todo parece indicar que las compañías que ofertan entretenimiento online tendrán un buen desempeño en los próximos meses, pero si, llegado el caso, y finaliza la pandemia global por la COVID-19, es posible que se dinamice el sector turístico y los viajes en general, y pierdan protagonismo en las preferencias de los consumidores las alternativas virtuales de ocio.

El momento adecuado

El estudio ‘Accenture Technology Vision’, elaborado por esta conocida consultora, afirma que, en realidad, siempre es un buen momento para invertir en nuevas tecnologías, ya que, con una visión a largo plazo, es muy probable que den rentabilidad a la cartera de cualquier ahorrador. Además, advierte que pueden actuar como valor refugio en momentos de caídas generalizadas, pudiendo beneficiarse, también, del mayor dinamismo de la economía cuando se inicie la recuperación. En todo caso, recomienda, hay que estudiar con cautela la propuesta de cada compañía y no dejarse tentar por grandes promesas de futuro, sino por la opción real de llegar a generar una ventaja competitiva que les haga ganar cuota de mercado en su sector.

Algunos expertos afirman que siempre es un buen momento para invertir en nuevas tecnologías, ya que pueden actuar como valor refugio a largo plazo

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El informe también señala que, a pesar de los análisis y del manejo de la información de valor añadido, en este tipo de inversiones la suerte juega un papel clave, aunque, en todo caso, advierte, la posibilidad de diversificar cualquier cartera con activos que ofrecen un potencial de revalorización elevado siempre es un buen aliciente para correr, con moderación, algunos riesgos. En esta línea, Oriol Guimerà, diseñador estratégico y de productos, comenta en el Podcast de Banco Sabadell que “es probable que nos replanteemos la globalización brutal actual como un proceso de ahorro de costes inmediato, para ver qué consecuencias tiene a medio y corto plazo”, y apuesta porque, en los próximos años, tanto el cambio climático como la transición energética, serán hitos muy relevantes en las agendas tanto de los Gobiernos como del tejido productivo.

Fotografía de Owen Beard en Unsplash
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