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Cómo influye el riesgo divisa en una cartera de inversión

12/11/2020

Tanto si se lleva a cabo una operación en el mercado como si se es partícipe de un fondo de inversión, la fluctuación en el precio de las divisas tiene una importante influencia sobre los activos extranjeros, que es preciso tener presente y analizar.

Desde que hace alrededor de 5.000 años a alguien en Mesopotamia se le ocurrió que podría ser una buena idea utilizar los metales preciosos como forma de pago, la historia de la humanidad ha estado irremediablemente ligada al dinero y a las divisas. Precisamente, las divisas, entendiéndolas como las monedas que se utilizan en un país o en una región diferente a su lugar de origen, tienen una importancia clave en los mercados financieros, ya que se intercambian de manera continua, fluctuando su precio constantemente frente a otras divisas, lo que sirve para fijar los tipos de cambio, siempre que este sea flexible. De hecho, existe un mercado propio de divisas que se llama Forex (Foreign Exchange Market), en el que se compran y se venden divisas como mecanismo de inversión, con una vocación de lograr rentabilidad.

El riesgo divisa

La gran influencia que tienen en cualquier estrategia de inversión con algo de vocación global se materializa en el riesgo divisa, que es, en realidad, una amenaza que asumen los gestores, por ejemplo, de un fondo de inversión que opera en euros, cuando deciden tomar posiciones en una compañía que funciona con una moneda diferente, como puede ser el dólar estadounidense. Y es que, para poder materializar esa operación, lo primero que se debe hacer es convertir la moneda de origen, en este caso, los euros, en dólares, por lo que es crítico el momento en que se elija para evaluar el tipo de cambio que existe entre ambas. “Los momentos de apreciación del euro suponen una oportunidad para aquellos clientes compradores de divisa que todavía no se han cubierto, dado que pueden cerrar coberturas a unos cambios mucho más atractivos, mientras que puede ser un problema para los vendedores de divisa, puesto que reciben menos euros por sus ventas en el extranjero”, señala Glen Spencer Chapman, director de la Dirección de Análisis de Banco Sabadell.

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Además, cuando se decide vender unas acciones en moneda extranjera, hay que tener en cuenta la situación contraria, siguiendo el mismo ejemplo, que el dólar no haya perdido valor, dado que, de este modo, se obtendrán menos euros por cada 100 dólares. Es decir, que junto a los análisis técnico o fundamental de una compañía, o a la evaluación que se haga sobre el momento del ciclo económico y las posibilidades de los mercados de revalorizarse en el futuro, los profesionales tienen que tener muy presente la situación de las divisas que van a entrar en juego en los movimientos de cartera que vayan a realizar. En definitiva, que la rentabilidad real de cualquier activo extranjero en el que se invierta será la suma (o la diferencia) entre la rentabilidad del activo en cuestión más la rentabilidad del tipo de cambio.

Junto a los análisis financieros, hay que evaluar el ciclo económico y otras magnitudes para conocer el modo en que el riesgo divisa puede afectar a una cartera

Estrategias de cobertura

Los especialistas financieros cuentan con algunos mecanismos con los que poder cubrir o, al menos, mitigar, lo máximo posible el riesgo divisa. La principal es, acaso, la más sencilla: invertir solo en compañías que operen en la moneda local. En entornos como el europeo, donde existen más de una veintena de países y de mercados que utilizan el euro, las posibilidades de encontrar oportunidades y de poder diversificar la cartera son muy elevadas, pero, aun así, se cuenta con la limitación de perderse opciones que aparezcan en otras regiones. “Es importante tener claro que, en momentos de inestabilidad como el actual, se ha generado un fuerte incremento en la volatilidad del mercado, y esto supone que las cotizaciones de las divisas tienen más fluctuaciones y movimientos intradía, lo que provoca mayor incertidumbre a la hora de cubrirse en coberturas a plazo”, indica Héctor Sanchís, director de Distribución Empresas Madrid de Banco Sabadell.

Por ejemplo, una de las Bolsas que más alegrías ha dado a los inversores en la última década ha sido la de Estados Unidos (EE.UU.) y, dentro de ella, ha destacado el comportamiento del National Association of Securities Dealers Automated Quotations, más conocido como Nasdaq. El Nasdaq es la principal Bolsa de valores electrónica de EE.UU., con casi 4.000 compañías especializadas en alta tecnología, en electrónica, en informática, en telecomunicaciones o en biotecnología, y con el mayor volumen de intercambio por hora del mundo. Entre finales de marzo y principios de julio de 2020, mientras muchos mercados caían con fuerza, este selectivo avanzó un 51%, con compañías que tuvieron crecimientos espectaculares, como Cardiff Oncology (+1.134%) o Altimmune (+605%).

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Otro sistema para intentar cubrir el riesgo divisa es por medio de la inversión en derivados, que son productos cuyo valor depende, a su vez, del valor de otro activo, aunque se corre el riesgo de poder sufrir algún riesgo de tipo especulativo, ya que, por ejemplo, un tipo de derivados muy utilizados, los contratos por diferencias (CFDs) operan en el mercado Over The Counter (OTC), es decir, que no se negocian en mercados regulados, por lo que están asociados a un riesgo elevado de perder dinero rápidamente debido al apalancamiento.

Invertir solo en activos de moneda local o apostar por el siempre complicado mercado de derivados son algunos mecanismos para protegerse del riesgo divisa

El riesgo divisa en un fondo de inversión

Los partícipes en un fondo de inversión deben tener presente que, por regla general, también se enfrentan al riesgo divisa, si bien aquí está mucho más mitigado que en el caso de efectuar una única operación en el mercado. Su amplia diversificación en la compra de activos contribuye a compensar las fluctuaciones en el precio de una moneda con las de otra, si bien, existen momentos en los que su efecto es mucho más evidente. Por ejemplo, durante los meses previos al estallido de la pandemia global, la fuerte revalorización del dólar (principalmente, como consecuencia del conflicto comercial que mantenía con China) encareció la entrada de fondos que cotizan en euros en valores de EE.UU., en un momento en el que la Bolsa norteamericana experimentaba importantes subidas, por lo que los profesionales debían analizar si el potencial de rentabilidad compensaba el sobreprecio que se tenía que pagar.  

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Como norma habitual, el riesgo divisa en un fondo de inversión se divide entre los activos en los que está posicionado el fondo junto a su correspondiente moneda. Para conocer lo que se paga por esta cuestión, los costes de gestión pueden ofrecer un baremo bastante fidedigno, ya que, si es el propio fondo quien se encarga de realizar los traspasos, se podría saber qué comisiones carga por cambiar la divisa en la que está denominada el fondo a euros, por ejemplo.

En cualquier caso, siempre que, por el perfil de riesgo, un inversor estime que no desea verse afectado por el impacto que las fluctuaciones en las divisas pueden tener en su cartera, puede optar por dos estrategias: o bien no invertir nada en activos extranjeros, por lo que se eliminará por completo el peligro; o contratar un fondo con la divisa cubierta, que contribuirá a reducirlo sustancialmente, a través del mecanismo que se conoce como currency hedging. Esto consiste, a grandes rasgos, en que los gestores del fondo contratan un seguro que aplaca estos riesgos, de manera que el comportamiento de la rentabilidad será mucho más parecido al que tenga el activo subyacente. Este tipo de seguros conllevan un gasto operacional adicional (que tiene un coste promedio de entre el 0,05% y el 0,08%) que hay que tener en cuenta a la hora de decidir si conviene o no convertirse en partícipes.

Fotografía de Mohamed Ali en Unsplash
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