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Sostenibilidad
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¿Qué es la economía azul y cómo puede contribuir a la recuperación?

24/11/2020

Las actividades relacionadas con el agua representaron un volumen de negocio de 750.000 millones de euros en la Unión Europea en 2018 y un valor añadido bruto de 218.000 millones de euros. Además, emplearon a cinco millones de personas.

Los mares y océanos representan cerca del 70% de la superficie de la Tierra. El agua es el principio de la vida, pero es además una fuente importante de riqueza. La economía azul es un concepto que puede sonar extraño porque es relativamente reciente, pero que sencillamente incluye todas aquellas actividades que son de origen marino o relacionadas con el mar.

Aunque el medio marino suele estar asociado a actividades tradicionales como la pesca o el transporte, lo cierto es que alberga un número cada vez mayor de sectores emergentes e innovadores, como por ejemplo la energía marina renovable. De hecho, la Unión Europea (UE) es líder mundial en tecnología de energía oceánica y se prevé que produzca hasta un 35% de su electricidad a partir de fuentes marinas para 2050.

En total, siete grandes sectores forman parte de la economía azul, según la Comisión Europea: el de los recursos marinos vivos, el de los recursos marinos no vivos, el de la energía marina renovable, el de las actividades portuarias, el de la construcción y la reparación naval, el del transporte marítimo y el del turismo costero. Estos sectores, incluyen, además, diversos subsectores emergentes como el de las otras renovables, el de la defensa marítima, el de las desaladoras, el de los cables submarinos, el de I+D, el de los nuevos recursos naturales y el de la bioeconomía azul. Todos ellos se caracterizan por ofrecer un claro componente innovador y un gran potencial de expansión a medio y largo plazo.

Según reconoce el ICEX España Exportación e Inversiones, la economía azul abarca muchas empresas prometedoras. Además, posibilita el desarrollo de recursos que pueden ayudar a la sociedad a mitigar los efectos del cambio climático. El propio ICEX cita en su página web algunas iniciativas que han recurrido a elementos propios de la economía azul como parte esencial de sus negocios, como la transformación de contenedores marítimos en viviendas o el uso de materiales reciclados procedentes de desechos marinos para crear marcas de moda sostenibles.

Asimismo, muchas firmas europeas están apostando también por la energía solar flotante, la generación de hidrógeno en alta mar, mientras que la actividad pesquera sigue incorporando progresivamente la sostenibilidad en toda la cadena de valor. La acuicultura, por su parte, ha ido adquiriendo peso gracias a un enfoque ecológico. Es más, el ICEX asegura que la bioeconomía azul está comenzando a despuntar en todo el continente europeo animada por el impulso de la producción y la comercialización de algas, que generó una facturación estimada en toda la UE de más de 350 millones de euros en 2018.

La economía azul en cifras

¿Cuánto supone la economía azul en términos económicos? La Comisión Europea publicó hace unas semanas el informe correspondiente al año 2020, que señala que las actividades relacionadas con el mar representaron un volumen de negocio de 750.000 millones de euros en el año 2018 y un valor añadido bruto de 218.000 millones de euros. Además, emplearon a cinco millones de personas. Y algo muy importante: las cifras han ido mejorando año tras año.

Hay más datos que resultan interesantes. La contribución de los sectores de la economía azul a la economía general de la UE fue del 2,2% en términos de empleo y del 1,5% en términos de Producto Interior Bruto (PIB), pero con grandes variaciones entre los diferentes Estados miembros. En términos de empleo, los porcentajes oscilan entre el 14% en Grecia a menos del 0,1% en Luxemburgo y en el PIB, del 8% en Croacia a menos del 0,1% también en Luxemburgo.

En general, la economía azul supera el 5% del PIB nacional o empleo en casi todos los Estados miembros insulares o con archipiélagos, como Grecia, Croacia, Malta, Chipre y Portugal. Estonia tiene un porcentaje de empleo del 7%. También cuentan con sectores relativamente grandes y una contribución de entre el 3% y el 5% del PIB o empleo países como España, Letonia, Dinamarca, Bulgaria e Irlanda. En cambio, y por razones obvias, la contribución de esta economía es muy limitada en los Estados miembros sin litoral, como Luxemburgo, Austria, Chequia, Eslovaquia y Hungría. Bélgica, Eslovenia y Rumanía también cuentan con una economía azul relativamente modesta.

Al poner el foco en las cinco economías más importantes de la UE, se observa que tres de ellas (Reino Unido, Francia y Alemania) están por debajo de la media comunitaria, mientras que Italia está ligeramente por encima y solo España está muy por encima de la media europea, lo que demuestra la importancia de la economía azul para nuestra economía.

La economía azul empleó a más de 750.000 personas en España en 2018 y aportó un valor agregado bruto de 26.300 millones de euros

En España, la economía azul empleó a más de 750.000 personas en 2018 y aportó un valor agregado bruto de 26.300 millones de euros. Las cifras pueden no parecer muy relevantes, pero quizá lo más importante es lo mucho que han crecido en los últimos años. El sector del turismo costero, que contribuye con alrededor del 75% de los empleos y el 67% del valor añadido bruto, y el de los recursos vivos, con la pesca como su principal exponente, son los más importantes para un país que cuenta con más de 8.000 kilómetros de costa y que es una de las principales potencias turísticas y pesqueras.

¿Cómo ha afectado la crisis de la COVID-19?

Algunos sectores incluidos en la economía azul, como el del turismo costero o el de la pesca y el de la acuicultura, se han visto gravemente afectados, pero el informe de la Comisión Europea sostiene que la economía azul en su conjunto presenta un enorme potencial de contribución a la recuperación ecológica. Especialmente en algunos sectores como el de las energías renovables, en el que la UE está a la cabeza en capacidad instalada, con el 70% de la energía oceánica mundial (olas y mareas); el sector de la defensa marítima, que emplea a más de 177.000 personas; y el de la desalinización, que sigue siendo un sector clave para los países que son más propensos a sufrir escasez de agua, entre los que se incluye a España.

Durante la presentación del informe, el comisario europeo de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, Virginijus Sinkevičius se mostró convencido de que parcelas de esta economía, como la energía marítima renovable, los alimentos procedentes del mar, el turismo costero y marítimo sostenible, la bioeconomía azul y muchas otras actividades ayudarán a superar la crisis actual y salir de ella más fortalecidos. “Más sanos, más resistentes y más sostenibles”, señaló.

Al igual que otras regiones y países del mundo, la UE ha puesto en marcha una amplia respuesta de política económica para ayudar a mitigar los impactos de la crisis de la COVID-19. Las medidas generales servirán de apoyo para la economía azul, aunque también se han adoptado medidas concretas para abordar específicamente los problemas de estos sectores y actividades, en particular el sector de los recursos vivos.

Por ejemplo, la Iniciativa de Inversión en Respuesta al Coronavirus Plus de la UE incluye medidas excepcionales de apoyo para el cese temporal de actividades pesqueras debido al coronavirus, compensaciones financieras a los acuicultores y empresas de procesamiento, proyectos específicos para las regiones ultraperiféricas y apoyo a las organizaciones de productores para el almacenamiento de productos de la pesca y la acuicultura.

Destaca también el Reglamento del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP), que permite una reasignación más flexible de los recursos financieros dentro de las operaciones programadas de cada Estado miembro y un procedimiento simplificado para modificar los programas operativos con respecto a la introducción de las nuevas medidas. Las operaciones respaldadas por las iniciativas temporales relacionadas con la COVID-19 son además elegibles de forma retroactiva desde el 1 de febrero de 2020 hasta el 31 de diciembre de 2020.

El transporte marítimo, las actividades portuarias, la energía marina renovable y la bioeconomía azul se recuperarán rápidamente

De momento, es demasiado pronto para evaluar con precisión el impacto que la crisis de la COVID-19 tendrá en los distintos sectores que forman parte de la economía azul. Sin embargo, es probable que unos se vean más afectados que otros. Según una evaluación preliminar basada en la información disponible a principios de abril, los sectores que padecerán mayores impactos y tendrán una recuperación más lenta son el turismo costero, el de la construcción y el de la reparación naval y el de los recursos marinos no vivos.

Otros sectores sufrieron un impacto inicial muy grave, pero se beneficiarán de una recuperación bastante rápida, como el del transporte marítimo, el de las actividades portuarias, el de la energía marina renovable y el de la bioeconomía azul. Por último, se espera que la mayoría de los sectores emergentes sufran impactos menores y muestren una rápida recuperación.

La crisis de la COVID-19 ha puesto en jaque al mundo entero y obligará a diversificar aún más la economía. Y es justo aquí donde la economía azul puede jugar un papel clave. Más allá de su concepción como desarrollo sostenible, la economía azul puede servir como palanca para impulsar la recuperación. Ésta experimentó un fuerte impulso en la UE y en España hasta el estallido de la crisis sanitaria y sigue contando con los cimientos necesarios para superar el bache y destacar en algunos de los factores que dirigirán la economía en el escenario económico que viene por delante.

Fotografía de Taylor Leopold en Unplash
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