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Competencia y Mercados
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Cómo ha afrontado el sector energético el impacto de la crisis

07/08/2020

La digitalización de procesos y la inversión continua en innovación han permitido a las empresas energéticas capear la crisis con buenas perspectivas de cara al futuro, en especial para el segmento de renovables.

La industria energética tiene un peso significativo en la economía española, aportando en torno a un 4% del PIB, según datos del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Su importancia radica tanto en la generación de inversión para proyectos empresariales como en el empleo, así como en el efecto multiplicador que representa para otros sectores. La energía resulta un bien imprescindible para el desarrollo y es prácticamente insustituible tanto en hogares como en el tejido productivo. Sin embargo, en la actualidad el sector está inmerso en una profunda transformación, en la que el tradicional dominio de las energías fósiles y la generación centralizada está dejando paso a las renovables y distribuidas, en un escenario en el que el consumidor está jugando un papel cada vez más relevante, gracias a las nuevas formas de relacionarse con las entidades, más directas y virtuales. Además, en España, a lo largo de la última década estamos siendo testigos de un mercado más liberalizado y competitivo, en el que las empresas nativas digitales empiezan a ocupar posiciones de relevancia en diversos puntos de la cadena de valor.

Efectos de la pandemia

Según cifras del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la demanda eléctrica se desplomó en España una media de un 12,7% de marzo a junio, mientras que el consumo de gas natural lo hizo en un 15,5%, con un impacto todavía más profundo en los productos petrolíferos. No en vano, durante el estado de alarma la demanda de gasolinas cayó un 60%, la de gasóleos a un 43% y la de carburantes de aviación se derrumbó un 88%. Desde que comenzó la desescalada, y de acuerdo con los datos de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), gasóleo y gasolinas se han ido recuperando a razón de un 5% por semana. De hecho, tal y como muestra Pulso, la herramienta de Banco Sabadell que a través de las interacciones de Terminal Punto de Venta (TPV) del banco analiza la recuperación económica, las gasolineras han vuelto al ranking de sectores con mayor cuota de distribución en el mes de junio, tras haber desaparecido durante el confinamiento. No obstante, el nivel de consumo actual está todavía alrededor de un 20% por debajo respecto del año pasado, según los datos de la AOP. En cuanto a la demanda eléctrica, desde la patronal de las mayores compañías del sector (Aelec), se ha subrayado que la caída durante la crisis sanitaria fue diferente por segmentos, con un impacto mayor para la industria (-20%) y servicios (-18%), mientras que el residencial repuntó un 4%, debido principalmente al teletrabajo.

El consumidor está jugando un papel cada vez más relevante, gracias a las nuevas formas de relacionarse con las entidades, más directas y virtuales

En cuanto a otro tipo de incidencias, el informe de PwC ‘COVID-19: Overview of the impact on Spanish power sector’ indica que una consecuencia negativa de la crisis sanitaria para el sector eléctrico ha sido la parálisis de las administraciones públicas, debido a que hay regulaciones relevantes y reformas pendientes de aprobación, y que los retrasos afectarán significativamente a muchas empresas de la industria. En concreto, se cita entre los principales implicados a la actualización de nuevos parámetros de las plantas de CHP (calor y potencia combinados) y algunas cuestiones relativas a la mayor accesibilidad para la instalación de fuentes de energías renovables, que, según esta consultora, va a tener un contundente efecto en las estimaciones de crecimiento de plantas durante todo este año. Además, el documento anticipa problemas de liquidez en muchas empresas eléctricas ante el crecimiento de las deudas y facturas impagadas, y la suspensión de grandes contratos de suministro debido a la caída en la actividad económica.

A pesar de todo, los expertos de esta entidad, a través de otro informe, ‘Perspectivas y retos post-COVID19 del sector de renovables en España’, auguran que las renovables continuarán creciendo en el mercado nacional debido a las sólidas bases del sector y a su alta competitividad, si bien la demora en los procesos de aprobación administrativos y la parálisis de la construcción dificultarán que algunas nuevas instalaciones renovables alcancen su fecha de puesta en marcha este año. Como riesgo más relevante, se señala que, desde el punto de vista del suministro, el principal problema es la baja disponibilidad de paneles solares debido a la caída de actividad en China, principal exportador de estos componentes.

Las renovables continuarán creciendo en el mercado nacional debido a las sólidas bases del sector y a su alta competitividad

En esta línea, un análisis de KPMG titulado ‘Claves para entender el sector de la energía cuando termine la pandemia’ indica que el futuro a corto plazo de la electricidad en España estará muy condicionado por la elevada incertidumbre en los mercados financieros internacionales, ya que la volatilidad en el precio del barril de petróleo se ha trasladado a las commodities y a la electricidad, cuyo coste podría oscilar entre los 37 y los 50 euros/megavatio hora hasta 2027. Este contexto será clave, según el documento, para fomentar una mayor penetración de las energías renovables en nuestro país como alternativa de consumo, que podría doblar en los próximos años la actual capacidad instalada que tiene de 25.000 megavatios eólicos y 10.000 solares. Y en este escenario, va a ser muy determinante el rol que jueguen los fondos extranjeros, que parecen estar dispuestos a invertir grandes sumas en el sector nacional de renovables.

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Digitalización y oportunidades de futuro

Los avances en la adopción de las nuevas tecnologías por parte de los principales jugadores del sector han sido imprescindibles para que la industria haya capeado con suficiencia la crisis sanitaria, según el informe ‘La empresa española ante la COVID-19’, elaborado por Minsait, perteneciente a Indra. La extensión del teletrabajo y la utilización de herramientas y metodologías digitales han servido para, incluso en esta época, aumentar la productividad, sin interrupciones en las comunicaciones y con una eficiencia prácticamente sin incidencias de los procesos de back-office. Desde el lado de los sistemas, los desarrollos tecnológicos relacionados con productos, procedimientos, gestión de proyectos y otros han ayudado a las empresas a dinamizar la transición y a estar preparadas para la implantación de nuevas medidas disruptivas. En el caso de la relación con clientes, las inversiones que se hicieron han permitido mantener un contacto directo y fluido con ellos en un escenario de cierre de centros físicos, lo que está generando una nueva forma de relacionarse más digital.

De cara al futuro, el informe señala, entre otros retos, los de impulsar el cambio cultural de los empleados hacia una nueva forma de hacer las cosas, de interactuar y de liderar a los equipos para conseguir hacer de manera digital lo que antes se hacía de un modo físico; la aceleración de la automatización de las operaciones a través de la apuesta por la implantación de desarrollos de IoT (Internet de las Cosas) y su integración con las TIC (tecnologías de la información); fomentar nuevas maneras de relacionarse con los clientes, con un refuerzo de los call centers y los canales digitales, y, todo ello, a través de una estrategia omnicanal; y poner todavía un mayor foco en la gestión de riesgos relacionados con la ciberseguridad, ya que, en un mundo cada vez más interconectado, la gestión virtual de procesos críticos requerirá de una continua inversión en la protección de las compañías. 

Fotografía de Nicholas Doherty en Unsplash
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