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Sostenibilidad
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El impacto de la transición energética de la UE en el tejido empresarial

18/06/2020

La crisis sanitaria no solo no ha frenado la tendencia global hacia el uso de energías limpias, sino que parece que podría cobrar aún mayor importancia entre las prioridades de muchas empresas.

Durante su último discurso como presidente de EE.UU. en 2017, Barack Obama quiso zanjar cualquier polémica sobre sus decisiones en relación a las energías sostenibles afirmando que “si alguien quiere poner en duda la ciencia alrededor del cambio climático, que lo haga: estará solo”. Y es que las evidencias de estos últimos años parecen confirmar que, a nivel global, la transición energética hacia una menor dependencia de, principalmente, hidrocarburos en la economía está en marcha. Una tendencia que, como señalan desde Deloitte en su informe ‘Navigating the Energy Transition from Disruption to Growth’, es imparable gracias al esfuerzo combinado de las mayores inversiones financieras en empresas del sector, la extensión en el uso de nuevas tecnologías y una presión social al alza, que se ha visto espoleada por medidas de estímulo público.

El apoyo de las instituciones europeas

La Unión Europea (UE), por ejemplo, anunció a finales de 2019 un fondo dotado con 11.000 millones de euros para invertir en todo lo relacionado con innovación para la transición energética, poniendo el foco en tecnologías aplicables a las fuentes renovables y en la creación de redes inteligentes. De hecho, el comisario europeo de Acción por el Clima y la Energía, Miguel Arias Cañete, afirmó, poco antes de dejar su puesto, que estas inversiones están englobadas dentro del Fondo de Inversiones Estratégicas de la UE, el mayor vehículo financiero del proyecto europeo, que ha realizado en estos años operaciones que superan los 370.000 millones de euros. Una de las prioridades del Viejo Continente es lograr en el año 2050 la neutralidad climática, es decir, que ninguna de las economías de los Estados miembros tenga impacto en el calentamiento global.

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Sin embargo, hasta el día de hoy, la realidad es que los biocombustibles apenas pueden proporcionar una parte de las necesidades energéticas, por lo que sigue siendo necesario que en el ‘mix’ haya otro tipo de fuentes, como, por ejemplo, el gas natural. Así lo revela el informe ‘Un modelo energético sostenible para España en 2050’, redactado por Deloitte, donde se subraya también que “la transición energética deberá acometerse de manera inteligente y flexible, porque las nuevas tecnologías que harán posible la completa descarbonización tienen todavía un largo camino de maduración”.

Quizá por eso, tras su reciente remodelación, la Comisión Europea ha presentado una estrategia de estímulo a las empresas continentales para favorecer tanto su transición climática como la transformación digital, bajo tres pilares clave: conseguir que Europa sea climáticamente neutra, configurar el futuro digital de la UE y mantener la competitividad global. Entre otras medidas, cabe destacar:

  • Apoyo a toda la cadena de valor y a los agentes implicados en la transición energética, como startups con proyectos innovadores, proveedores, centros de investigación o prestadores de servicios.
  • Crear un Libro Blanco sobre mejores prácticas relacionadas con la subvención de empresas en el sector eléctrico, así como la intención de promover una nueva legislación sobre contratación pública ecológica, que privilegie la inversión en innovación y desarrollo de tecnologías basadas en energías limpias.
  • Descarbonizar industrias con un gran consumo energético y promover la eficiencia energética, favoreciendo un suministro eléctrico con bajas emisiones de carbono a precios competitivos.
  • Apoyar a las empresas de movilidad inteligente y sostenible.
  • Implementar una estrategia individualizada para conseguir la utilización de hidrógeno limpio.

En el caso de España, y de acuerdo con los datos del Instituto de Diversificación y Ahorro Energético (IDAE), las pymes, que representan en torno al 99% del tejido productivo, tienen un amplio margen de mejora en relación a la eficiencia energética y podrían reducir ya en torno a un 20% su consumo energético convencional. Además del impacto medioambiental, hacerlo supondría, según esta entidad, un ahorro de más de 1.550 millones de euros. Según datos de Red Eléctrica de España, las energías limpias aportaron en 2019 en torno al 37% de los kilovatios que demandó el país, aunque, en cuanto a su peso en la generación de energía primaria, apenas suponen el 14%, muy por detrás del 44% que tienen los productos petrolíferos. Aun así, nuestro país está veinte puntos por encima de la media europea en cuanto a uso de energías limpias, tal como destacan desde la Asociación de Empresas de Energías Renovables.

Transición energética y COVID-19

Según el informe del World Economic Forum ‘Fostering Effective Energy Transition 2020’, la crisis sanitaria causada por el coronavirus ha provocado un desplome muy significativo en las emisiones de carbono de los principales polos industriales del planeta, con China experimentando una reducción del 25% durante el primer trimestre, mientras que, durante el mes de abril, en la ciudad de New York cayó casi un 50%. Sin embargo, el documento advierte que la pandemia también ha supuesto un frenazo en la transición energética mundial, ya que ha provocado mayor volatilidad en los precios del kilovatio, ha paralizado algunas inversiones y ha hecho que muchas empresas priorizaran sus acciones hacia otras áreas y departamentos más tocados por la crisis. Tal y como asegura Oriol Guimerà, diseñador estratégico y de productos, en el Podcast de Banco Sabadell, “quien tenga una visión de una sociedad responsable sin estrategias depredadoras del medio ambiente, no tiene más opción que hacer las cosas correctamente. Y ello incluye la sostenibilidad en su conjunto y producir con energías renovables certificadas”.

En este equilibrio de sentimientos encontrados, el estudio ‘World Energy Investment 2020’, que elabora la Agencia Internacional de la Energía (IEA), aporta algo de luz al afirmar que gran parte del tejido empresarial volverá a privilegiar la apuesta por las energías sostenibles, canalizando lo aprendido durante estos recientes meses de parálisis de la actividad para favorecer el despliegue de nuevas tecnologías que promuevan las fuentes limpias, caminen en paralelo con las demandas sociales de los consumidores y muestren un alineamiento con las estrategias que llegan desde el ámbito público. Además, el documento destaca que la reciente crisis ha resaltado muchos de los atributos que podrían acelerar la transición energética, como la reevaluación de las cadenas de suministro, la colaboración entre sectores, y la búsqueda soluciones escalables de luz con tecnologías digitales.

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Startups que prometen revolucionar la transición energética

La apuesta global por las energías limpias ha provocado que, desde hace años, muchos inversores se fijen en las startups que proponen modelos de negocios disruptivos en el sector. Como afirma Oriol Guimerà, “aunque queda mucho por hacer, cada vez están apareciendo propuestas más interesantes. Tenemos que evitar contraponer la idea de que sostenibilidad implica pérdida de confort para las personas. Es todo lo contrario: aire y aguas limpios, silencio y naturaleza aportan bienestar. Y las empresas que tengan en cuenta cómo lograrlo tendrán una indudable ventaja competitiva, la simpatía del consumidor y mucho futuro”.

Aunque el abanico de propuestas innovadoras es amplio, cabe destacar algunas, como:

  • ¿Electricidad con cometas? Es lo que promueve la británica Kite Power Systems, que ofrece un generador de energía eólica basado en estos artefactos voladores. Según afirman, son más fáciles de operar, manejar y mantener que los tradicionales molinos de viento y necesitan mucho menor espacio para desarrollar su función.
  • Aprovechar lo que nadie quiere. Es la consigna de Ethosgen, que ha desarrollado la tecnología para utilizar la energía residual y convertirla en electricidad, a un precio más económico que la que se consigue por el suministro habitual. Algunas industrias ya utilizan sus servicios.
  • Conservar lo imposible. Nostromo Energy está revolucionando el sector con algo que parecía ciencia ficción: almacenar la energía eléctrica que se genera a través de fuentes renovables. Y todo ello gracias al desarrollo de células modulares que sustituyen a las baterías de litio y al uso de hielo para refrigerar la energía.
  • Construir a nuestra medida paneles solares. Así es la propuesta de Utilight, que ha creado una tecnología basada en la impresión 3D para producir paneles solares sin necesidad de mano de obra humana, logrando, además, que las células solares sean más eficientes.
Fotografía de Priscilla Du Preez en Unsplash
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