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Competencia y Mercados
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Oportunidades para las startups en la era de la recuperación

08/06/2020

Al igual que en otras crisis, se abre una oportunidad de crecimiento para muchas startups, que deben apoyarse en las economías de escala para asegurar su crecimiento y desarrollo.

WhatsApp, Instagram, ElTenedor, Pepephone, Jobandtalent, Wallapop, Tripadvisor o Cabify. Nombres de empresas que hoy todos conocemos y hasta de las que somos clientes habituales, pero que tienen una cosa en común: nacieron o crecieron de forma significativa en la crisis global de 2008. Cada una en su sector supo implantar un modelo productivo y laboral flexible, sostenible y, sobre todo, adaptable a las condiciones del mercado en aquellos momentos. Hoy, más de una década después, las condiciones financieras, el acceso a la liquidez y el desarrollo tecnológico son muy diferentes, pero, tal y como señala un paper del IE, el ecosistema para que una startup alcance el éxito en poco tiempo continúa siendo el mismo: alcanzar una economía de escala con objetivos comerciales ambiciosos pero que la empresa pueda cumplir, de modo que permita al emprendedor hacer la transición hasta convertirse en el dueño de un negocio.

Según el profesor Joe Haslam, Director Ejecutivo de Owners Scaleup Program en IE Business School en Madrid, el concepto clave es la adaptación. Cualquier proyecto que nace es bueno porque las personas que hay detrás, creen en él y están dispuestos a poner todo de su parte, pero, a medio y largo plazo, la única fórmula es llegar a implementar un modelo de escala en cada una de las etapas de crecimiento de la compañía. Para lograrlo, este especialista aboga por la estrategia de estudiar a los competidores, evaluar los aciertos y los errores que cometieron y evitar repetir estos últimos, lo que, en su opinión, significa estar concentrado permanentemente en asegurar que la entidad dispondrá de los recursos suficientes para alcanzar la siguiente etapa. Es decir, vivir bajo la ‘obsesión’ de estar en permanente crecimiento, aunque eso signifique que la rentabilidad real del negocio no se produzca hasta un horizonte temporal a medio plazo.

El crecimiento significa nuevos clientes, mayor producción y actividad, incremento de la facturación y una mayor interacción con los stakeholders del entorno. Y eso, solo sucede aprendiendo constantemente de todo lo que rodea a la realidad de la empresa. Tal y como afirma José Manuel Carol, director operativo de BStartup, “el principal desafío al que se han enfrentado la mayoría de startups ha sido la gestión de la tesorería que ha supuesto en la mayoría de casos tomar decisiones drásticas de contención de costes”.

De hecho, el problema principal de garantizar una caja suficiente como mantener la actividad para este tipo de entidades, aún sin costes fijos de mantenimiento pero, posiblemente, con la necesidad de realizar una fuerte inversión inicial para, por ejemplo, la compra de maquinaria o el alquiler de un espacio, significa que, para empezar a operar, sea preciso disponer de liquidez para sobrevivir al menos el primer año.

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Nuevos desafíos para las startups

Un roadmap digital. El canal online ha acelerado su penetración social y ya es, sin lugar a dudas, el rey del comercio en muchos hogares y empresas. Hoy es tan indispensable para una entidad disponer de página web o correo electrónico como tener un canal digital de ventas, con los desafíos que ello conlleva, en especial para las startups: inversión en equipos informáticos potentes, sistemas de ciberseguridad y trazabilidad, estrategia de promociones y ofertas, asegurar la logística y los mecanismos de envío, conseguir una presencia permanente en la red,…

Atender a un cliente cada vez más demandante y menos fiel. Los usuarios han aprendido a valorar la importancia de garantizarse el suministro de productos a golpe de click, pero, también, están exigiendo un mayor valor añadido, como ofertas personalizables, servicios posventa o máxima información sobre lo que está adquiriendo o en relación a nuevos productos. Eso implica para las empresas inversión constante en análisis de Big Data o Data Mining para identificar tendencias de consumo o cambios en los patrones de los clientes.

Dificultad para la captación de talento. En un entorno donde las grandes compañías están cada vez más concentradas en ofrecer propuestas de valor de largo plazo a los trabajadores, las startups lo tienen más complicado para atraer y retener talento, aunque, por otra parte, la destrucción del empleo en la crisis puede ofrecerles una oportunidad para captarlo. Como señala José Manuel Carol, “la habilidad más relevante que debe tener el management de la startup es el liderazgo y el transmitir confianza a los trabajadores con lo que se tiene que asegurar que la comunicación fluya entre los equipos y que sea transparente”.

Abundante dinero en el mercado. La actual crisis no tiene un origen financiero, sino que ha sido de carácter sanitario. Ello significa que los inversores siguen teniendo mucho capital para invertir y que, si lo necesitan, las startups tienen que encontrar el modo de llegar a ellos a través de los distintos canales de comunicación disponibles.

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Caída de competidores. Como en anteriores crisis, muchas compañías han entrado en quiebra al no poder adaptarse al parón de la actividad. Esto supone una ocasión para crecer por parte de las startups pero, para intentarlo, deben invertir mayores recursos en menos tiempo, lo que supone un riesgo en una coyuntura de mercado tan incierta.

Sectores que representan una oportunidad

Aunque es quizá demasiado ambicioso anticipar qué sectores tendrán un mayor desarrollo en los próximos meses, sí que hay algunos que están bien posicionados, como:

  • Medicina preventiva y telemedicina. La visión que tenemos de la salud y de los riesgos sanitarios ya nunca será igual, y elementos como la desinfección de espacios, los equipos de protección o los reconocimientos periódicos tendrán una mayor importancia en nuestras vidas. Si a ello le sumamos la saturación del Sistema Nacional de Salud tenemos un campo propicio para startups que se dediquen al E-Health, a la monitorización de los pasaportes sanitarios digitales o a tejidos novedosos para médicos.
  • El despegue del teletrabajo ha supuesto la entrada en una nueva dimensión para los cursos online, que se están integrando a pasos agigantados con las nuevas plataformas de videoconferencia y de mensajería instantánea, como Zoom o Slack, para ofrecer productos formativos más personalizados, flexibles y adaptados a cada usuario. El prestigio de muchos programas de educación se ha disparado durante la crisis y el auge de las recertificaciones en muchas profesiones, como la de asesor financiero, augura un crecimiento muy significativo para este sector en el futuro.
  • Ciberseguridad y capacidad de conexión. El trabajo a distancia implica estar conectados permanentemente a través de múltiples soportes y con los protocolos de seguridad suficientes, por ejemplo, a través de las líneas VPN, hoy muchas de ellas muy caras y solo al alcance de grandes empresas. Además, sigue existiendo el problema del almacenamiento incluso en la Nube y se requieren mejoras en los softwares B2B para incrementar las capacidades comerciales online.
  • Impresión 3D. Han cogido un gran protagonismo durante la crisis ya que han contribuido a fabricar elementos como mascarillas, guantes de protección o respiradores. Ahora, sus nexos de conexión con industrias como la automoción, la aeroespacial o la de metales es cada vez más clara y abre una puerta a la innovación muy importante, cuyo alcance apenas se está comenzando a vislumbrar.

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Fotografía de Startup Stock Photos en Pexels
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