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Humanizar la digitalización para impulsar equipos cada vez más comprometidos

13/07/2020

El futuro es digital, pero, también, de las personas. Conseguir un binomio eficaz entre ellos es uno de los grandes retos para las empresas en los próximos años, aunque algunas de ellas ya están liderando este proceso de integración

“Ejercer un liderazgo interno con muchas dosis de resiliencia para aguantar el proceso de llevar a cabo la transformación digital a nivel interno”. De este modo se expresaba recientemente Marc Calero, director de Planificación Estratégica de Personas de Banco Sabadell, en el panel organizado por APD ‘Anticipando el futuro. El mundo del trabajo después del COVID19', a la hora de analizar los cambios a todos los niveles de sus estructuras que deben implementar las empresas para mejorar la gestión de los equipos y el compromiso de los empleados, mientras se adecúan a la nueva realidad tecnológica. Un inédito paradigma donde la capacidad de innovar debe caminar en paralelo a la de hacer entornos laborales más transparentes y amables para los trabajadores, de modo que se resalte todavía más que lo importante son las personas. Un objetivo donde la comunicación y la empatía deben jugar un papel fundamental.

Un estudio de Meta4 identifica cuatro tendencias principales en el área de Recursos Humanos (RR.HH.) y la gestión del talento que están ganando cada vez un mayor peso por la aceleración de la transformación digital: los asistentes virtuales, como los bots; las aplicaciones de servicios a trabajadores, que facilitan la comunicación interna y una gestión más eficiente de las necesidades de los empleados; las plataformas RPA ( o ‘Automatización Robótica de Procesos’) para tareas administrativas; y la inteligencia de datos (Big Data y machine learning), que ya es capaz, por ejemplo, de diseñar modelos de absentismo o de adecuación persona-puesto, entre otros. “No cabe duda de que el proceso de digitalización se ha acelerado y que en el mercado laboral el auténtico reto es adaptar las plantillas y generar un entorno laboral con la flexibilidad necesaria”, explica Marc Calero.

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En este contexto existen grandes tendencias que seguirán los departamentos de RR.HH. para humanizar las organizaciones, como el desarrollo de las soft skills, como el liderazgo, la comunicación, la colaboración o la gestión del tiempo y que, al ser de casi imposible automatización, seguirán requiriendo de profesionales con estas habilidades, señalan desde Talent Street. Asimismo, cobrará un gran protagonismo el desarrollo de estrategias de Employee Centrity, es decir, de situar la experiencia del empleado como una prioridad para retener y captar talento; y la correcta administración del bienestar dentro de la empresa (Employee Wellness), como, por ejemplo, desarrollar apps para gestionar su salud o sus rutinas deportivas, formación sobre disciplina mental (como mindfulness, por ejemplo) o centradas en la alimentación saludable. “Las compañías tienen que incentivar diversos aspectos para atraer el talento, como tener visión de un propósito con impacto social, ejercer un tipo de liderazgo que fomente la diversidad y hacer que las personas se sientan acompañadas en todo momento”, asegura Marc Calero.

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Datos más precisos, futuro más humanizado

El principal problema que afronta la digitalización en muchas organizaciones es que no se trata de un proceso de transformación único que pueda llevarse a cabo en un periodo de tiempo acotado, sino que existen diferentes intereses y resistencias internas que impiden navegar al unísono, algunas de ellas con un carácter simplemente destructivo del proceso, tal y como subraya Oliver Wyman en el estudio ‘Don’t just Digitize, Humanize’. Según este documento, muchos profesionales, también en los niveles más elevados de la compañía, creen que puede estar en juego su propio puesto de trabajo, por lo que obstaculizan los pasos que se acometen, incluso, a veces, imposibilitando que aquellos que tengan algo que decir, por ejemplo, proponiendo un proyecto de intraemprendimiento, puedan hacerlo.

En paralelo a esta realidad, un estudio de Denave indica que la era digital ha comenzado a poner a nuestra disposición una gran cantidad de datos e información que nos capacita para el proceso de toma de decisiones, por lo que la tecnología se está convirtiendo lentamente en el pilar de todas las funcionalidades comerciales. Esto no solo hace que las prácticas comerciales sean aún más eficientes, sino que, también, permite una mayor consideración hacia el retorno de la inversión (ROI). Sin embargo, el verdadero aspecto cualitativo en ventas y marketing sigue aportándolo el toque humano, por lo que cualquier planificación integral para adoptar las nuevas tecnologías en una organización debe incorporar un enfoque holístico para, por un lado, sincronizar a la empresa con la oferta de servicios y soluciones personalizadas a sus clientes, y, por el otro, permitir a los trabajadores que abandonen progresivamente la realización de tareas mecánicas para centrarse en lo que verdaderamente nos hace únicos: crear. “Gran parte del éxito”-afirma Marc Calero- radica en los managers, que tienen que orientarse a las personas y a la productividad e impulsar el cambio desde su ámbito de responsabilidad”.

En esta línea, una encuesta realizada por Demand Gen Report señala que, a pesar de la mayor integración de la tecnología en sus vidas, los clientes siguen prefiriendo una atención humana a la hora de recibir un servicio o adquirir un bien antes que un robot. Por ello, se afirma, las innovaciones para la gestión más cualitativa de cantidades ingentes de datos deben servir para mejorar las bases de la relación entre consumidor y empresa, incrementando la lealtad y la fidelidad hacia la marca.

Hacia un binomio de futuro

Conscientes de esta realidad, cada vez más las grandes empresas buscan la conciliación entre la tecnología, liderada por la digitalización y la automatización de procesos, con las habilidades de carácter humanizador de las soft skills. En este sentido, los departamentos de RR.HH. probablemente se irán transformando de manera progresiva en entornos para la gestión de la experiencia del trabajador, aportando ideas para que, por ejemplo, los equipos humanos se apoyen en la tecnología para realizar tareas más estratégicas acelerando el tránsito de la organización hacia el futuro.

Un trabajo de la consultora IDC determina que cada vez más serán los trabajadores los que promuevan ámbitos de mejora e integración con lo digital, ya que, solo a través de una automatización de los flujos de trabajo más mecánicos, ellos podrán enfocarse en los procesos trascendentales que realmente aportan valor diferencial (y ventaja competitiva) a una entidad, generando de este binomio positivo entre seres humanos y tecnología un aumento considerable tanto de la productividad como de la eficiencia. “Cuanto más hablamos de digitalización, más necesitamos situar a las personas en el centro de la estrategia. Debemos invertir en talento y gestionar una cultura de aprendizaje continuo, con el reto principal de crear culturas muy basadas en el propósito de la organización y una gestión del talento y la empleabilidad", concluye Marc Calero.

Fotografía de ThisisEngineering RAEng en Unsplash
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