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Hard y soft skills, la clave para contratar al candidato ideal

04/02/2020

¿Qué atributos debes tener en cuenta a la hora de seleccionar el equipo que va a hacer diferenciar tu compañía de las demás? Hasta hace poco, los procesos de reclutamiento se centraban en las habilidades hard (o duras), es decir, conocimientos técnicos, pero hoy en día los profesionales más demandados son los que poseen habilidades soft (o blandas), que son una serie de competencias sociales que han demostrado ser clave para mejorar los resultados y generar un buen ambiente de trabajo.

Nos encontramos en plena era de la globalización, un momento en el que cada vez resulta más difícil diferenciarse de la competencia y donde el talento, la especialización y la adaptación a las nuevas tendencias resultan imprescindibles para el éxito de una empresa.

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En este escenario complejo los expertos lo tienen claro: sólo aquellos negocios que cuenten con los equipos adecuados (descubre aquí el coste que te supondría contratar a alguien) conseguirán triunfar en un mercado cada vez más cambiante, exigente y competitivo. La pregunta que surge, por tanto, es evidente: como empresario, ¿has adaptado ya tu selección de personal a los nuevos retos que plantea la transformación digital?

Si tu respuesta es “no”, “no estoy seguro” o tienes la firme voluntad de mejorar tus procesos de selección, tenemos una noticia que darte: ha llegado el momento de ponerte manos a la obra con el fin de generar, captar y retener el mejor talento, renovando si es necesario tu proceso de reclutamiento ya que éste puede ser tu mejor salvavidas en un momento tan complejo como el actual.

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¿Qué son las hard y soft skills

Para conseguirlo, lo primero que has de tener claro es qué son las hard skills (habilidades duras), qué las diferencia de las soft skills (habilidades blandas) y cuál es la verdadera ventaja competitiva para cualquier empleado u organización.

Para Jorge Salinas, fundador de Atesora Group, la compañía especializada en acompañar a organizaciones y profesionales en situaciones de cambio, desarrollo y transformación, las hard skills son “aquel conjunto de habilidades, competencias y conocimientos técnicos que determinan la aptitud de las personas frente a un reto o una responsabilidad profesional”. En este grupo, encontraríamos cualquier conocimiento que se pueda adquirir en el aula, desde la universidad, pasando por los masters de las escuelas de negocio o incluso en los programas de formación de las compañías.

Por el contrario, las soft skills hacen referencia “al conjunto de habilidades que necesitan las personas para favorecer la interrelación, favorecer las relaciones sociales… Las soft skills son todas aquellas que tienen que ver con la inteligencia emocional”. Entre las más habituales se encuentran la flexibilidad, el trabajo en equipo, el autoliderazgo, la motivación, las habilidades comunicativas, etc.

Por lo tanto, mientras que las blandas tienen que ver con la actitud de las personas, las duras están relacionadas con las aptitudes básicas y necesarias para el desempeño de un rol profesional.

Pros y contras de las hard y soft skills

Para Jorge Salinas, cuando escuchamos hablar de habilidades duras parece que son las más difíciles de adquirir y las blandas, las más fáciles, cuando en realidad es al contrario. “Es un símil bastante erróneo porque lo más complicado de gestionar es todo lo que tiene que ver con las relaciones humanas y lo más sencillo de adquirir y desarrollar son los conocimientos”, señala.

Pero, ¿qué hace que estos atributos sean tan relevantes? ¿Por qué son cada vez más los reclutadores los que dejan a un lado las hard skills para centrarse en estas competencias blandas de los candidatos, esas que son más difíciles de conseguir?

Para ilustrarlo, este consultor pone como ejemplo un comentario que sale a colación en muchas de sus conversaciones de sobremesa con amigos y conocidos: “Los estudiosos casi nunca triunfan”. “Ponte a pensar dónde han terminado aquellos que eran capaces de acaparar conocimientos para luego trasladarlos a un examen, en la mayoría de los casos no han sido grandes empresarios o líderes”.

Por el contrario, continúa el experto, “piensa en aquellos compañeros listos que tenían buenas relaciones, que eran capaces de inspirar por su carisma. Esos han sido en la mayoría de los casos capaces de triunfar, muchos son grandes emprendedores, otros tienen grandes empresas y se desenvuelven muy bien en la sociedad”.

Esta conclusión, trasladada a la política de talento de tu empresa, podría explicarse de otra forma. Resulta relativamente sencillo encontrar a un ingeniero capaz de realizar unos cálculos fantásticos para levantar un puente y que éste resista. Es fácil encontrar a un médico capaz de realizar una intervención quirúrgica de éxito. Ahora bien, para que estos dos perfiles hagan triunfar a un equipo en un proyecto, “necesitan desarrollar la empatía, la capacidad de inspiración y despertar la pasión y el compromiso de un equipo. Es decir, disponer de soft skills”.

Para este experto lo que realmente marca la diferencia entre dos empleados es que "el trabajador que tiene hard skills tan solo es competente, el que tiene soft skills puede llegar a ser excelente”.

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No es de extrañar, por tanto, que la mayoría de los empleadores y reclutadores sepan que estos atributos más sociales, adquiridos en el día a día, son las más difíciles de tener y cambiar, pero también los más importantes para sus negocios.

Un estudio realizado por el Instituto de Investigación de Stanford y la Fundación Carnegie Mellon en el que entrevistaron a más de 500 CEOs reveló que el 75% cree que el éxito del trabajo a largo plazo recae en las habilidades sociales y solo el 25% en las habilidades técnicas.

Las seis soft skills más importantes

Una vez que ha quedado claro por qué hoy en día se da más importancia a las soft skills es el momento de saber cuáles son las que deberías tener en cuenta. Flexibilidad, capacidad de negociación, trabajo en equipo, empatía, habilidades comunicativas, pensamiento crítico y autoliderazgo son algunas de las más conocidas y buscadas.

Salinas, sin embargo, va más allá y resume en tres ‘aes’ y tres ‘ces’ las soft skills clave que debes buscar en un candidato si quieres triunfar en la que él define como la era de la post transformación digital.

1. Asertividad

Es la llave que abre la puerta de las relaciones saludables. Ser asertivo es decir lo que se piensa o lo se siente en el contexto adecuado, con respeto, siendo consciente del impacto que va a tener en las relaciones sin sentimiento de culpa. “Es muy difícil ser asertivo. Mucha gente se piensa que ser asertivo es decir lo que se tiene en la cabeza, lo que se convierte en ‘sincericidio’”, advierte.

2. Adaptación

En la actualidad, las empresas y los trabajadores están sometidos a entornos muy cambiantes. Por eso, alerta: “Si no tenemos una gran capacidad de adaptación, de estar constantemente desafiando lo que pensamos y lo que hacemos, tenemos pocas posibilidades de ser exitosos en este mundo tan cambiante”.

3. Aceptación

Es una competencia a veces desdeñada, pero con mucho valor. Se trata de asumir que “aquello que no depende de mí, aquello que no puedo cambiar, sencillamente lo tengo que aceptar porque si me resisto, va a seguir persistiendo”, explica.

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4. Congruencia

Va más allá de la coherencia. En palabras del experto, “la congruencia se relaciona con hacer aquello que sigue al propósito vital. Ser congruente me garantiza la pasión con aquello que estoy haciendo, garantiza un vínculo emocional extraordinario con la tarea o rol profesional que desempeño”.

5. Curiosidad

Esta es otra de las habilidades necesarias, no tan demandadas, pero sumamente importante y “fundamental para generar vínculos con las personas”. Está, además, muy relacionada con la siguiente.

6. Capacidad de preguntar

Otro atributo fundamental que se ha de buscar es la capacidad de preguntarme a mí y preguntar a otros. En este sentido, explica que, el hecho de preguntar a otros te permite entender lo que necesitan y saber sobre su sentido del éxito. “Yo hablo de ‘seguidorazgo’, que no de liderazgo. No se puede liderar si no se sigue antes, porque para entender lo que las personas necesitan desde su sentido del éxito, primero hay que seguirlas para que luego nos sigan. Es un binomio inseparable: liderazgo y ‘seguidorazgo’. Si no, podemos elegir un camino y, cuando nos giremos, nadie nos estará siguiendo”.

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Una vez conocidas estas capacidades y, como empleador, te interesa cualificarlas, es casi tan sencillo como comprobar su experiencia profesional. Para ello, puedes realizar preguntas a propósito de estas tres ‘aes’ y tres ‘ces’. “Una buena manera es hacer mención de experiencias pasadas, preguntando, por ejemplo, de qué manera ha resuelto el candidato un conflicto en su último puesto de trabajo o que hable de alguna circunstancia problemática y cómo la ha resuelto. De este modo estamos chequeando la asertividad”.

En opinión de este conferenciante habitual en foros de liderazgo y talento, “tres cuartas partes de una entrevista de selección tendrían que estar relacionadas con las soft skills. No es difícil, pero es cierto que hay que saber hacerlo. Por eso, si tú solo no puedes, es mejor contar con un experto”, reconoce.

Claves para redactar la oferta de trabajo perfecta

Si como empleador tu objetivo es ir un paso más allá y quieres saber cómo incorporar estas skills en tu proceso de reclutamiento al tiempo que resulte atractivo para las nuevas generaciones de trabajadores, lo primero es empezar por la oferta de trabajo.

En la mayoría de las que encontramos publicadas se hace referencia exclusivamente a las aptitudes técnicas, aunque la recomendación es ir más allá del anuncio tradicional donde además de describir las habilidades duras necesarias se debería hacer referencia a las habilidades blandas que se buscan.

Un buen ejemplo, sería incluir el siguiente texto: “Buscamos personas asertivas y curiosas que sepan cuál es su propósito en la vida, tengan la habilidad de preguntar y preguntarse y adaptarse a las demandas del mercado”, propone Salinas.

Es sólo una frase que, aunque parezca accesoria, puede ayudarte a atraer al candidato ideal y transformador, aquel que sea capaz de generar un buen clima de trabajo, mejorar tu cuenta de resultados y, de paso, aumentar el compromiso de tus empleados, otro de los grandes retos a los que, según los especialistas, se enfrentan la mayoría de los reclutadores del siglo XXI.

 

 

Fotografía de Sven Mieke en Unsplash
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