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¿Qué supone el euro digital que quiere emitir el Banco Central Europeo?

11/12/2020

La autoridad monetaria ha iniciado el trámite para la posible digitalización del dinero, aunque todavía no ha detallado cómo será su estructura

La digitalización está siendo un aspecto clave desde que comenzó la pandemia de la COVID-19. Una gran cantidad de empresas de todos los sectores tuvieron que reinventarse para seguir ofreciendo sus servicios durante los meses de confinamiento. Sin duda, han sido y siguen siendo meses para que las pymes pierdan el miedo y den ese salto hacia lo tecnológico. Pero la transformación digital no se está produciendo únicamente en el seno laboral, sino que también abarca a toda la sociedad

El Banco Central Europeo (BCE) también apuesta por la digitalización. En concreto, por la creación de un euro digital. Se trataría de una forma electrónica de dinero del banco central que todos los ciudadanos y las empresas podrían utilizar para realizar sus pagos diarios de manera rápida, fácil y segura, según apuntó la máxima autoridad monetaria europea. En definitiva, como los billetes, pero en formato digital. Eso sí, en ningún caso sustituiría o eliminaría al efectivo, sino que lo complementaría. Además, se señala que no se trata de una nueva divisa ni una criptomoneda, sino que un euro digital tendría el mismo valor que un euro en efectivo.

¿Cómo se implementaría el euro digital?

El BCE está estudiando todavía el formato de la estructura del euro digital. De hecho, a mediados de octubre inició una consulta para conocer las opiniones de otras autoridades públicas, instituciones financieras y de la sociedad en general para evaluar la necesidad, la viabilidad y los casos comerciales reales de su emisión. Sin embargo, sí ha adelantado que su llegada tendría efectos en todo el Eurosistema.

La autoridad monetaria baraja dos posibles modelos para el diseño de su infraestructura: centralizado o descentralizado. En el primer caso, todas las transacciones quedarían registradas en el libro central del BCE y los ciudadanos podrían abrir una cuenta directamente con la institución. En el segundo, habría una descentralización de las responsabilidades hacia el usuario o hacia un intermediario. Por ejemplo, los bancos comerciales pueden jugar ese papel, haciendo de posición intermedia entre la máxima autoridad y la ciudadanía. Por tanto, la diferencia entre las dos opciones es el papel que jugaría el sector privado, que podría llegar a ser agente de liquidación.

Eso sí, las soluciones para el usuario final y cualquier sistema privado involucrado en la provisión de servicios digitales en euros deben interactuar con la infraestructura de back-end del BCE de una manera que garantice la máxima protección contra el riesgo de creación injustificada y sin autorización. Esas soluciones para el acceso de los ciudadanos podrían estar basadas en hardware o software, o una combinación de ambos, para garantizar de esa manera que su uso sea anónimo. Por ejemplo, se podrían usar tarjetas inteligentes o teléfonos móviles para ser recargados por euros digitales, almacenarlos y después permitir su uso.

Lo que debe evitarse, según el BCE, es el uso excesivo de esta nueva moneda como forma de inversión y el riesgo asociado de grandes cambios repentinos de los depósitos bancarios al euro digital. Además, debería estar disponible a través de intermediarios supervisados, mientras que los riesgos de los proyectos informáticos deberían minimizarse. 

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Nueva prueba para testear el dinero digital

Las principales entidades financieras de España iniciaron en noviembre una nueva prueba de concepto sectorial para una distribución rápida de lo que será el euro digital. Se trata de la iniciativa sectorial Smart Money, impulsada por Iberpay, que tiene por objeto testear la emisión, la distribución, el intercambio y la redención de dinero digital tokenizado en el entorno de pruebas controlado de la Red-i (red blockchain interbancaria), y que se prolongará hasta el segundo trimestre de 2021.

El modelo se centrará en probar la creación de tokens, que representan de forma digital el dinero, y su distribución sectorial por parte de los bancos a sus clientes a través de la Red-i, un entorno de pruebas controlado ya disponible. En concreto, se pretende experimentar con los aspectos prácticos y posibles opciones de diseño, analizando su posible impacto en el sector, así como fomentar la innovación en pagos y la digitalización de la economía, preparando nuevos servicios digitales de alto valor para empresas y particulares, basados en dinero digital programable e inteligente. 

Esta prueba se produce como una continuación de la iniciativa sectorial de pagos programables Smart Payments llevada a cabo también por las grandes entidades españolas, como Banco Sabadell, que se completó con éxito en julio de 2020, y que permitió validar la viabilidad de iniciar transferencias inmediatas programadas en contratos inteligentes (smart contracts) desde redes blockchain, mediante su conexión con el Sistema Nacional de Compensación Electrónica (SNCE). De esta manera, se logró completar más de 20.000 transferencias inmediatas.

¿Por qué introducir el euro digital?

El grupo de trabajo del Eurosistema, en el que participan expertos del BCE y de los 19 bancos centrales nacionales de la Zona Euro, ha identificado posibles escenarios que requerirían la emisión de un euro digital. Según señalan, en una serie de marcos futuros, podría ser una opción viable a fin de lograr los objetivos relacionados con las funciones básicas del BCE y las políticas económicas generales de la Unión Europea (UE), siempre que su diseño cumpla con los requisitos específicos del escenario. Entre esos escenarios se encuentran:

  • Apoyar la digitalización de la economía europea y su independencia estratégica
  • Como respuesta a la disminución significativa del efectivo como medio de pago
  • Como un nuevo canal de transmisión de la política monetaria
  • Mitigar los riesgos en la prestación normal de servicios de pago
  • Reforzar el papel internacional del euro
  • Apoyar mejoras en los costes globales y la huella ecológica de los sistemas monetarios y de pago
  • Uso generalizado de dinero digital de banco central emitido por bancos centrales extranjeros

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En definitiva y, aunque el Consejo Europeo todavía no ha adoptado ninguna decisión sobre la introducción del euro digital, este “protegería el bien público que el euro constituye para los ciudadanos: acceso sin coste a un medio de pago sencillo, aceptado universalmente, fiable y libre de riesgo”, tal y como asegura el BCE. De lo que no hay duda es de que la tecnología y la innovación están cambiando la forma en la que se consume, se trabaja e, incluso, cómo los ciudadanos se relacionan con los demás. 

Fotografía de Mika Baumeister en Unsplash
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