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Los medios de pago electrónico dejan de ser una alternativa y se consolidan

Tarjetas, móviles o aplicaciones sustituyen el dinero en efectivo

¿En efectivo o con tarjeta? Todo apunta a que esta pregunta está abocada a desaparecer al menos hasta la salida de esta crisis. Antes, eran comunes los carteles en establecimientos que exigían una cantidad mínima para pagar con tarjeta. La COVID-19 también ha cambiado esto, aunque la OMS no encuentra en el dinero en efectivo una gran fuente de contagio. 

Pero, el coronavirus no es el responsable absoluto: hace tiempo que el cash está de capa caída. Según datos del Banco de España, en 2019 se efectuaron pagos con tarjeta por importe de 161.343 millones de euros, un incremento próximo al 70 % en una década, desde los 95.184 millones de 2010. En todo el año se realizaron 4.536,2 millones de operaciones con tarjetas, más del doble que diez años antes, si bien se retiraron 125.188 millones de euros de efectivo en cajeros, de los que había en España 50.500 al cierre de 2019.

Aparte de las tarjetas, hay otros medios de pago sin contacto muy extendidos, como el móvil y las compras por Internet. En el segundo trimestre de 2019, el comercio electrónico movió en España 11.999 millones de euros, lo que supone un incremento del 28,6 % respecto al mismo periodo del año anterior, según los últimos datos publicados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Pese a estos números, España está aún lejos de países como Suecia, donde el 95% de las compras al por menor se efectúan sin efectivo, y donde muchos bancos ni aceptan ni ofrecen billetes y monedas; en Noruega, este porcentaje llega al 90%. Y, en 2016, el Gobierno danés inició su particular guerra contra el dinero en efectivo, que espera eliminar del todo en 2030, para reducir los costes administrativos y financieros que supone su uso, y lo prohibió en tiendas de ropa, restaurantes y gasolineras. “Aunque España no tiene el mismo nivel que otros países, desde que en 2016 las compras con tarjeta superaron a las retiradas de efectivo en cajeros, la brecha a favor de las tarjetas se va incrementando cada vez más”, apunta Jordi Pascual, director de negocio de TPVs y ecommerce de Banco Sabadell y CEO de Paycomet, una plataforma de pagos omnicanal con soluciones avanzadas para los cobros de comercios.  

Consolidación

En este contexto, todos los sectores de la economía han sufrido cambios estructurales a los que han debido o deben adaptarse, destacando por encima de todos la consolidación del canal online y los pagos electrónicos en detrimento del uso del efectivo. Según el informe de KPMG COVID-19, catalizador de los pagos electrónicos, el miedo a que la interacción con billetes y monedas sea un foco de transmisión de la enfermedad ha provocado que algunos establecimientos y administraciones los prohíban. 

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Grandes cadenas de supermercados como Mercadona potencian el pago con tarjeta para reducir el contacto físico entre cliente y empleado. Tipsa prioriza el uso de Bizum (una aplicación para enviar o solicitar hasta 1.000 euros de móvil a móvil entre particulares) en sus envíos contrarrembolso. La Comunidad de Madrid ha prohibido el pago en efectivo en sus líneas de autobuses. Además, las principales entidades financieras, como Banco Sabadell, han aumentado el límite de pago contacless (sin contacto) de 20 a 50 euros para evitar el contacto al introducir el PIN en el TPV.

Nueva estrategia

Ante este nuevo escenario, la banca tradicional debe apostar más que nunca por los canales digitales. “Respecto a las ventas presenciales, tanto los comercios esenciales (alimentación, farmacias…), que han podido mantener o incrementar sus ventas durante los primeros meses del decreto de alarma; como el resto de comercios, todos tienen el reto de, por un lado, adaptar sus establecimientos para reducir la exposición de sus empleados y clientes al contagio como, además, habilitar nuevos canales de venta a distancia para poder seguir atendiendo a su público habitual. Respecto a la venta ecommerce, es cierto que la operativa se ha incrementado y se incrementará significativamente aunque determinados sectores que estaban en el top de facturación, como agencias de viajes, compañías aéreas, espectáculos, hoteles, alquiler de coches…  han sufrido importantes recortes en ventas y están adaptando sus negocios al escenario más inmediato”, explica Pascual. 

Tal y como recoge Pulso, la herramienta de Banco Sabadell de análisis de la recuperación económica, estos sectores asociados a ocio han pasado a estar en la cola y aquellos vinculados a necesidades básicas, como la alimentación, y a hábitos adquiridos o reforzados durante el confinamiento, como la electrónica, han ocupado los primeros puestos del ranking. 

El director de negocio de Banco Sabadell hace un llamamiento a la calma para los comercios pequeños  que desean abrir nuevos canales de ventas. “Aunque crear un ecommerce puede ser una buena solución para adaptarse al nuevo escenario, en muchos casos lo prioritario es, por un lado, crear un canal digital de contacto con los clientes (redes sociales, sms, emails,…) y, por otro, habilitar las ventas a distancia con recogida en tienda o entrega a domicilio. De este modo los clientes podrán estar informados de, por ejemplo, ofertas y  novedades de cada tienda; hacer pedidos por dichos canales (WhatsApp, sms, llamada telefónica,…) y acordar una manera rápida y cómoda de recibir en casa o pasar a recoger el producto”. Pascual señala que, en este sentido, además de TPV Virtuales para ecommerce, se han incrementado las peticiones de TPV con tecnología móvil GPRS, que permiten el cobro presencial en cualquier lugar, así como de soluciones para cobrar por teléfono, a través de SMS, email o incluso vinculando el cobro en imágenes y links distribuidos por ejemplo, a través de WhatsApp. 

Estar cerca de los clientes, aunque sea digitalmente, se hace más necesario que nunca dada la situación actual por salud y conveniencia. Además, conforme avanzamos en la lucha contra la pandemia queda patente la importancia de los canales digitales para comunicarnos, informarnos o comprar, pero una vez que esto acabe, la mayoría de empresas y personas habrán visto las ventajas del mundo digital en términos de garantía sanitaria, eficiencia y sostenibilidad. La COVID-19 está siendo y será un catalizador de los pagos electrónicos, un mecanismo de adaptación a los cambios de hábito de los consumidores que ha llegado para quedarse.

Fotografía de Rodion Kutsaev en Unsplash
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