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Competencia y Mercados
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El consumo en las pymes españolas aumenta con el coronavirus

13/10/2020

Desde abril, la actividad comercial en pequeños establecimientos ha evolucionado mejor que la de las grandes superficies, según los datos de Pulso, la herramienta de Banco Sabadell. Los expertos apuntan que los consumidores prefieren comprar en pymes y planifican mejor su compra en la tienda física, aunque se ayudan de herramientas digitales para optimizar su experiencia en el comercio. 

En España hay casi tres millones de pymes y autónomos. Peluquerías, bares, ferreterías, mercerías… las ciudades y los barrios del país se caracterizan por el pequeño comercio. Y lo local, lo cercano, está de moda. Desde el pasado mes de marzo, la búsqueda en Google de los términos “cerca de mí” continúa con una tendencia alcista. Y es que tras la llegada de la COVID-19 a España, los patrones de conducta de los consumidores han cambiado. La experiencia de compra se ha convertido en un proceso más premeditado, con un creciente protagonismo del canal online, pero, también, con un consumidor más consciente y comprometido con su comunidad. Así lo refleja un estudio realizado por Deloitte y Facebook, que concluye que el 63% de los consumidores españoles ha empezado a comprar en empresas pequeñas y un 55% lo ha hecho en nuevas pymes locales. 

En este nuevo comportamiento han influido varias premisas: de una lado, la preocupación por la salud conduce a los consumidores a locales con menos afluencia de personas, que estén más cerca de casa y que sean ‘conocidos’. Por otro lado, se encuentra la situación económica, ya que, según el citado estudio, un 70% de las personas que ha comenzado a comprar en pequeños comercios lo ha hecho porque les preocupa la supervivencia de estos. 

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Para entender cómo han cambiado estos patrones, se puede observar la evolución del consumo en un sector que se ha mantenido abierto durante toda la crisis: el de la alimentación. ¿Los españoles hacen la compra igual que antes del coronavirus? La respuesta es “no”. Desde abril, los habitantes de grandes ciudades como Barcelona o Madrid compran más en pequeños comercios que en grandes supermercados. 

Así lo muestran los datos de Pulso, la herramienta de Banco Sabadell que, a través de las interacciones con Terminales de Punto de Venta (TPV) del banco, permite analizar en tiempo real la evolución económica y que reflejan una mejor evolución en la actividad comercial de los comercios pequeños de alimentación en los últimos seis meses, comparado con el mismo periodo del año 2019. 

A través de los datos de Pulso se observan dos claras tendencias. Por un lado, el consumo de alimentos en general, que repuntó en los meses de confinamiento y en los de la posterior desescalada, ha disminuido en los meses de verano, cuando existía libertad de movimiento y la situación epidemiológica era más favorable, pero, por otro, ha vuelto a cobrar protagonismo en septiembre, cuando al fin del verano y a la vuelta a casa se han unido los rebrotes de la COVID-19 y las nuevas restricciones. 

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En este contexto, además, se observa un claro protagonismo del pequeño comercio frente a las grandes superficies. Según los datos de Pulso, en abril, la evolución de la actividad en establecimientos pequeños de alimentación en Barcelona fue un 50% más positiva que la del mismo mes del año anterior, frente a un 24% de la alimentación en grandes comercios. Esa tendencia a favor del pequeño comercio se mantiene durante los meses posteriores al confinamiento, y termina septiembre con una variación positiva del 56% de los pequeños, frente a un 28% de los grandes.

 

 

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Este cambio en los patrones de los consumidores ha derivado en una menor afluencia a los centros comerciales. Según el estudio de The Cocktail Analysis ‘El consumidor ante el regreso fallido’, las expectativas de consumo en estos centros se han desplomado. Si en junio un 55% de los consumidores preveía que volvería a estos espacios, en septiembre, el porcentaje apenas supera el 30%. 

De cara al futuro, el estudio realizado por Deloitte y Facebook muestra el interés por seguir apoyando a las pequeñas empresas y así contribuir a la recuperación económica. De hecho, el 32% de los consumidores españoles espera gastar más dinero en pequeños negocios y un 29% lo hará en pequeños negocios de su área local.

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El impulso a las pymes del canal online

Desde el lado de las pymes, la COVID-19 ha supuesto el impulso definitivo hacia la digitalización y la apertura del canal online. Las herramientas digitales hacen posible descubrir a ‘golpe de click’ la disponibilidad, la ubicación, la información sobre afluencia de gente, las ofertas y los servicios de infinidad de negocios. En este sentido, el gran espaldarazo a las pequeñas y medianas empresas se lo han dado las redes sociales, convirtiéndose en un auténtico canal de publicidad y comunicación directa con los nuevos consumidores ‘móviles’. Tal es así que el 38% de las personas que han comenzado a comprar en pequeños negocios afirman que los descubrieron gracias a las redes sociales, según el informe de Deloitte y Facebook. 

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En este sentido, la compra física se convierte en una tarea mucho más estudiada y en cuya planificación juega un papel vital lo digital: buscar la tienda adecuada, los horarios, si tienen stock, si suele haber cola… 

La digitalización ha invadido casi todos los aspectos de la vida, desde la medicina, a la escuela o la banca, y los rebrotes perjudican la recuperación de la compra física. Según el estudio realizado por The Cocktail Analysis, la evolución desfavorable del virus hace que el consumidor mantenga su percepción del canal offline como “amenazante y de elevada exposición”. La experiencia en los establecimientos ha cambiado y se ha pasado de ‘ir de compras’ como un concepto social, experiencial, a simplemente ‘comprar’ y resolver una necesidad, explica esta consultora. 

Fotografia de Arthur Humeau en Unsplash
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