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Jubilación
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¿Y si me prejubilo? Razones para avanzar la edad de jubilación

19/11/2019

La jubilación anticipada implica que la persona puede acceder a la pensión que otorga la Seguridad Social antes de la edad legal

“Con lo activa que eres y lo estupenda que estás, ¿por qué te prejubilas?”, pregunta un compañero a Olegaria González, Ole para los amigos. A lo que esta profesional que ha dedicado toda su vida a la enseñanza responde: “Precisamente porque estoy estupenda”.

González lleva cuatro años jubilada y recuerda con claridad una frase que de alguna manera contiene la esencia de la prejubilación: "hay vida más allá del trabajo porque vida no hay más que una". 

  • La clave está en preparar esta etapa con sentido común y una visión largoplacista. El carpe diem no ha de regir esta decisión, pero sí un cómputo de variables que indiquen que, además de ser una opción, es la mejor opción. Antes de nada, es necesario distinguir entre prejubilación y jubilación anticipada. No es lo mismo, aunque en la práctica se deje de trabajar. La jubilación anticipada implica que la persona puede acceder a la pensión que otorga la Seguridad Social antes de la edad legal si ha cumplido con un mínimo de años cotizados.

¿Quién y cómo puede acceder a la prejubilación?

La prejubilación, sin embargo, es un acuerdo privado entre el trabajador y la empresa para abandonar la actividad laboral antes de la edad legal de jubilación pero recibiendo por parte de ésta una retribución desde la fecha de la prejubilación hasta la fecha en que su jubilación oficial se haga efectiva. Sea cual sea el tiempo que falte para jubilarse, la empresa se compromete al pago mensual de un porcentaje de sus ingresos anteriores.

Esto es importante porque los prejubilados no causan baja en la Seguridad Social. Es la empresa la que sigue cotizando por ellos hasta el momento en que llega la jubilación definitiva. Es decir, siguen registrados como trabajadores en paro. El entendimiento entre el trabajador y la empresa ha de ser total, pues a través de la empresa éste podrá analizar las condiciones de una supuesta prejubilación en caso de estar ambas partes de acuerdo.

“La esencia de la prejubilación es tener claro que hay vida más allá del trabajo.”

Es muy posible, de hecho, que la empresa sea una de las partes interesadas en prejubilar al trabajador con el objeto de reducir o renovar la plantilla. Son comunes los planes de despidos vía prejubilación, a los que un trabajador puede apuntarse de forma voluntaria. Esté donde esté el origen, lo imprescindible es que el trabajador revise de manera rigurosa los años cotizados y se asegure de percibir una retribución adecuada a sus necesidades y expectativas.

Una cantidad que, aunque sea de forma temporal, le tiene que permitir vivir según su nivel de vida. Por lo general, el trabajador suele quedarse con unos ingresos inferiores al 100% del sueldo. Se trata de un porcentaje que será fijado por la empresa, la cual se compromete a cubrir al trabajador mes a mes hasta el momento de la jubilación oficial (descubre cuál será tu pensión de jubilación con esta calculadora). Una cifra que difiere entre sectores pero que se recomienda que nunca sea inferior al 60%.

No solo el trabajador debe verificar que su economía doméstica puede sostenerse sin altibajos con el nuevo marco retributivo inferior a su sueldo normal. También conviene cerciorarse de que la empresa corre con las cotizaciones a la Seguridad Social, manteniendo la base que le sea más óptima.

Se debe recordar que el trabajador prejubilado deja de trabajar pero sigue cobrando y cotizando, motivo por el que es necesario un acuerdo que vele por mantener las cotizaciones que le permitan no ver mermada su pensión cuando llegue la fecha de la jubilación. Además, es necesario comprobar cómo afecta la prejubilación a otros beneficios propios del trabajador, como el seguro médico o los planes de pensiones.

“Lo imprescindible es que el trabajador revise de manera rigurosa los años cotizados y se asegure de percibir una retribución adecuada.”

En líneas generales, lo importante es tener claro que se trata de un acuerdo privado, no regulado, y que no hay un único modelo de prejubilación, aunque muchas de ellas se negocien en colectivo. Si se dan las condiciones adecuadas y en la balanza retributiva sale un saldo positivo acorde con los gastos, será el trabajador quien tenga la última palabra y decida si quiere continuar trabajando… o si una retirada a tiempo puede saber a victoria.

Fotografía de Agê Barros en Unsplash
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