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Los 5 hábitos que te harán disfrutar de una jubilación plena

¿Cómo planificar esta nueva etapa? La experta en seniors, fundadora de Vitalia y creadora del Método Hoffmann, Catalina Hoffmann, tiene la respuesta

Actualmente España es el segundo país con mayor esperanza de vida. Japón lidera el ranking… pero por poco tiempo, los estudios señalan que en el año 2050 nuestro país pasará a ocupar la primera posición. Esto nos obliga a reflexionar sobre cómo envejecemos, yo siempre digo que saber hacerlo bien es un arte. 

Para empezar, como país deberíamos cambiar el concepto que tenemos sobre lo que es la jubilación, que tiende a asociarse a algo negativo. Hoy en día tener sesenta años ya no significa “el fin de mis días”, ¡todavía tienes cuarenta años por delante! Empieza una nueva etapa vital en la que puedes emprender y montar ese negocio con el que siempre soñaste, estudiar esa carrera, viajar, unirte a un equipo de voluntariado e incluso dar clases y transmitir todo tu conocimiento adquirido después de años y años de experiencia. 

Los sesenta son los nuevos cincuenta

No tiene sentido pasar de un día a otro de ser el Señor X o Don X a ser el abuelito X al que hay que hablarle más alto por el simple hecho de haber cerrado la etapa laboral oficial. Y es que, afortunadamente, los avances médicos y la concienciación en torno a los buenos hábitos de vida han hecho que los sesenta años de nuestros días no sean los de hace unas décadas. Los límites no los pone la edad, vienen condicionados por la situación de cada uno. Hay muchas personas con 30 años muy mayores y muchas otras con 90 asombrosamente jóvenes. Tal y como comentábamos la periodista económica Natalia Hernández y yo, estamos hablando de una cuestión en la que la actitud y la mentalidad con las que hacemos frente al paso del tiempo tienen mucho más peso que la edad que marca el DNI. 

De la acumulación a la desacumulación

Cuando uno habla de jubilarse, no hay que preocuparse, hay que ocuparse. En otras palabras: cuanto antes empieces a planificarte, ¡mejor! Plantéate qué te gustaría hacer, ya sea estudiar en la universidad o volver al pueblo, planifícate y calcula cuánto vas a necesitar. Entender la pensión pública como un complemento económico es una realidad que deberíamos asumir, es muy probable que no tengamos suficiente con esta aportación para mantener el estilo de vida deseado (calcula cuál va a ser tu pensión con esta calculadora. De ahí que sea vital formarse y asesorarse en finanzas, ya que por ejemplo, me encuentro con muchos seniors que no son conscientes de todas las opciones que hay y solo invierten en el sector inmobiliario y al final se encuentran con que tienen patrimonio, pero no liquidez.   

Los cinco hábitos que te harán disfrutar de una jubilación óptima

Estas son mis recomendaciones para abrazar esta nueva etapa que, créeme, viene cargada de posibilidades y de buenas sorpresas: 

1. Cuida tu estado emocional. Es el pilar del bienestar, sobre todo a partir de los sesenta años. Lo primero que hay que hacer es cambiar el chip y empezar a pensar en uno mismo. Como lo lees, sin miedo ni remordimientos. Yo siempre lo comparo con lo que recomiendan en los aviones: ante cualquier incidente que requiera de mascarillas de oxígeno, primero debes colocarte correctamente la tuya para entonces estar en disposición de ayudar al resto y, por ejemplo, ponerle a tu nieto la suya. Pues bien, con la jubilación sucede exactamente lo mismo, para cuidar, antes debes cuidarte. Así que conecta contigo mismo y pregúntate qué te hace feliz, ¿ya tienes la respuesta?

2. Encuentra tu sitio. Al iniciar esta nueva etapa, muchas personas sienten que ya no tienen un rol definido en la sociedad y pierden el control de sus emociones. Se cierran en banda y no piensan que siguen siendo los mismos, que la única diferencia es que han cerrado un periodo y se inicia otro nuevo. Entre nosotros, es normal que este cambio, como todos, dé un poco de respeto. Pero esta etapa está llena de oportunidades. ¿Sabías que los seniors tienen la clave del desarrollo económico del país? Así lo afirma un estudio de la Universidad de Salamanca. 

Me gusta hablar de los seniors como mentores, de hecho, soy fiel defensora de que nuestra sociedad recupere los consejos de sabios; me explico: los seniors tienen toda esa experiencia que no se aprende en las facultades, por muchos estudios que tengan las nuevas generaciones, lo aprendido en el día a día es de un incalculable valor. ¡Por no hablar de la cantidad de profesiones que se están perdiendo por falta de una continuidad, porque no hay jóvenes dispuestos a recibir en herencia este conocimiento de maestros que son pozos de sabiduría en artes como la orfebrería. 

3. Ten una rutina. Mantener unos horarios es fundamental. Es cierto que todos podemos regalarnos una siesta puntual y, si un día apagamos el despertador y seguimos durmiendo o nos apetece comer más tarde, no pasa nada, pero lo importante es que sea una excepción. De hecho, a partir de esta nueva etapa, tener hábitos saludables de sueño y respetar el ritmo circadiano es prioritario. 

4. Actívate. El sedentarismo es sinónimo de inactividad, hay que huir de pasar demasiado tiempo sentado. Busca una actividad física que se adapte a tus capacidades y gustos. Tú mismo debes saber hasta dónde llegas, tienes que conocerte bien y, ante la duda, déjate asesorar por expertos que, por ejemplo, te recomienden qué actividad física es mejor si sufres determinadas dolencias. 

Tampoco olvidemos el ejercicio cognitivo (¡reta a tu cerebro constantemente!), la faceta emocional ya mencionada y, por último -pero no menos importante-, la actividad social y sexual.

5. Márcate una meta. A muchos seniors les entra la risa cuando les propongo que se fijen un objetivo, entonces es cuando les hablo de la Sesiones de Soñar. Éstas se construyen en base a una libreta, que yo aconsejo tener siempre a mano o en sitios clave como la mesita de noche; es algo tan sencillo como apuntar en ésta todo aquello que nos hace sentir vivos, ya sea en relación al entorno familiar, profesional o personal. Por ejemplo: ir al cine o al teatro o salir a caminar por la montaña. ¿Quién dijo que los sueños tienen fecha de caducidad? 

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