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‘Telecos’ y coronavirus: los retos de la nueva normalidad

23/06/2020

Ha sido un sector clave durante la pandemia, pero debe aprovechar la recuperación para identificar los nuevos patrones de consumo de los clientes y potenciar la instalación de infraestructuras, principalmente fibra y 5G.

Es un sector transversal para muchas industrias y estratégico para los Gobiernos, por no hablar de básico para las personas. De hecho, uno de los efectos más evidentes de la crisis sanitaria ha sido el cambio drástico de nuestros hábitos, tanto en el plano laboral como personal. Si el trabajo de muchos de nosotros ha descargado un gran peso en la virtualización de actividades como consecuencia del confinamiento, no es menos cierto que el consumo de ocio en la Red ha aumentado exponencialmente, en lo que ha sido un efecto evidente de tener que pasar muchas más horas en casa frente al ordenador.

Es decir, que las telecomunicaciones conforman una industria clave no solo como parte del tejido productivo de la economía sino como habilitador principal del ecosistema digital de información y conocimiento. Durante la pandemia, muchas empresas del sector han jugado un rol clave gracias a diferentes iniciativas, como el refuerzo de los procesos de mantenimiento de las redes, la ampliación (sin coste) de las descargas y de la velocidad de acceso, la compartición de datos de los usuarios para que las diferentes administraciones pudieran ayudar a la gestión de la crisis o, directamente, comprando material sanitario y donándolo a hospitales y ONGs.

Según el informe ‘Retos y oportunidades del sector de las telecomunicaciones ante la COVID-19’, elaborado por Nae, la contracción de la economía mundial muy probablemente afectará a los precios de los servicios que ofrece la industria, con un esperado incremento de la morosidad que afectará con toda seguridad a los márgenes de rentabilidad de las entidades. En este escenario, es bastante factible que se produzca la integración y fusión entre compañías para dar lugar a grandes redes fijas y móviles, algunas de ellas transnacionales, para garantizar unos beneficios sostenibles. Esta situación podría poner en riesgo el despliegue de las nuevas infraestructuras de fibra y 5G, lo que resulta particularmente preocupante en un contexto en el que los sectores necesitan de mayor ancho de banda y seguridad en las telecomunicaciones para garantizar unos niveles eficientes de teletrabajo.

En cuanto al comportamiento de las infraestructuras del sector, un estudio de la consultora IDC señala que las redes IP han demostrado su fortaleza a pesar de los mayores niveles de utilización por causas del confinamiento. Además, también han demostrado una consistente resiliencia para resistir los ataques de los ciberdelincuentes, contando eso sí, con el apoyo de los Gobiernos, que estimaban que el buen funcionamiento de las redes contribuía a asegurar la paz social. Sin embargo, destaca el documento, donde más problemas ha habido ha sido en los denominados servicios over-the-top, como la educación o la venta online, lo que en determinados momentos ha provocado que no se pudiera prestar el nivel de atención necesario a los ciudadanos durante la crisis.

La sostenibilidad del negocio

Aunque parece garantizada la buena salud del sector de las telecomunicaciones en el medio y largo plazo, este informe también augura fuertes tensiones de caja en las compañías de la industria para los próximos meses, debido principalmente a que muchos clientes (tanto particulares como autónomos y empresas) se verán obligados a prescindir de sus servicios por causas económicas.

En este contexto, desde la consultora Bain & Company en el documento ‘Telcos and Coronavirus: Three Steps to Manage the Crisis’ se precisa que las entidades tendrán que hacer un esfuerzo extra en planificar y poner en marcha nuevas estrategias para captar, fidelizar y retener usuarios, con promociones que resulten más atractivas y flexibles, y que se personalicen a las necesidades y deseos de cada consumidor. Los expertos de esta firma también señalan que es muy probable que en este contexto de menor generación de caja se aceleren los procesos de integración y fusión entre compañías, así como se promueva la entrada de nuevos inversores capitalistas que contribuyan a aumentar la liquidez y, con ello, seguir financiación los (costosos) procesos de I+D en los que están inmersos muchas de ellas.

Retos para los próximos años

De cara al futuro, se espera que, por un lado, la mayor demanda de los consumidores y, por el otro, la percepción pública de que el sector es crítico para la economía, impulsarán el apoyo financiero y técnico por parte del Ejecutivo para la aceleración del despliegue de la redes 5G y de fibra, sobre todo en términos de capilaridad (entornos rurales) y con la posibilidad de erigir sistemas alternativos en caso de que ocurra alguna incidencia en el suministro.

Además de esta realidad, existe un problema añadido de cara a los clientes que las compañías deberán afrontar: durante el confinamiento, muchas de ellas han ofrecido servicios de manera gratuita pero que están pensados para su monetización, por lo que se abre un abanico de oportunidades muy relevante para que los distintos competidores anticipen comercialmente los cambios en los patrones de consumo de los usuarios.

Junto al auge de las vídeoconferencias, el teletrabajo o los trámites online (además de, por supuesto, el crecimiento imparable del entretenimiento digital), las empresas están demandando cada vez más un amplio portfolio de servicios digitales, que van desde la migración a la Nube a un mayor ancho de banda, pasando por un incremento de la seguridad, aplicaciones más eficaces para aumentar la productividad en el teletrabajo o el aprovechamiento de nuevas tecnologías como la minería de datos, el Big Data o el Internet de las Cosas.

De hecho, un estudio de Awin asegura que, tanto desde la perspectiva de los consumidores particulares como desde el punto de vista de las empresas, la COVID-19 ha acelerado un cambio de tendencia que ya se vislumbraba en los último años: el criterio principal para la elección de un proveedor no es el precio sino la calidad y la seguridad de los servicios, porque esos dos conceptos resultan claves para garantizar un buen funcionamiento en el procesamiento de los millones de terabytes de información que se manejan.

Desde el punto de vista operativo, se destacan dos ámbitos de desarrollo clave para el sector en el futuro cercano:

  • Mayor agilidad. La digitalización completa de todos los procesos y segmentos de actividad obliga a la industria a posicionarse como un líder e intentar anticiparse a los potenciales cambios y tendencias que vengan. En este sentido, el análisis de información y nuevas tecnologías como el machine learning pueden ofrecer datos muy sensibles sobre las preferencias de los consumidores.
  • Asegurar el grado de cobertura óptimo de las nuevas redes e infraestructuras, principalmente el 5G. La barrera de entrada que ya de por sí supone el elevado coste tecnológico para convertirse en operador pone a los players del sector en una situación óptima para fomentar alianzas de largo plazo con las diferentes Administraciones. Del modo en que se establezcan estos acuerdos, quizá el comportamiento de la industria de las telecomunicaciones en la siguiente crisis tenga un resultado positivo o no.

Las nuevas necesidades del sector

Junto a los desafíos para el sector antes reseñados, cabe destacar que las entidades tienen que afrontar los ecos de la actual coyuntura, tal como afirma Pwc en su artículo ‘El COVID-19 en las telecomunicaciones y el entretenimiento: ¿amenaza u oportunidad?’. En concreto, los próximos meses serán de desaceleración en las inversiones, no tanto como consecuencia de la crisis sanitaria, sino por la demora en el despliegue del 5G. Este periodo de cierto impasse, asegura el texto, ofrece una oportunidad para que los operadores trabajen en la mejora de la gestión del tráfico de red, posiblemente buscando estrategias para incorporar nuevos servicios en su oferta comercial, como ciberseguridad o comunicaciones unificadas.

Cuando llegue la implantación de dicha infraestructura inalámbrica, estas nuevas funcionalidades mejorarán más sus prestaciones y posibilitarán que se impulsen otras que pueden aportar fuentes de ingresos muy relevantes para el sector, como la telemedicina o la educación online. Además, afirman desde la consultora, será necesario para las compañías aumentar la cobertura de red fija de banda ancha -lo que pasa necesariamente por captar más financiación-, por lo que convendría que realizarán un trabajo específico en su contabilidad para estar en condiciones óptimas de acceder al capital externo en 

 
Fotografía de Chris F. en Pexels
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