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Cómo debe cambiar nuestra cultura empresarial en la próxima década

Fri Jun 05 08:35:44 CEST 2020

Romper con el presentismo en la empresa, fomentar la movilidad de los empleados o explotar el empleo de las TIC para la gestión del talento y la organización del trabajo son algunos de los ejes sobre los que deberá girar el modus operandi de las empresas

Las empresas han sufrido un golpe sin precedentes en estos últimos meses: han perdido empleados, volumen de negocio y sus perspectivas de crecimiento se han visto obstaculizadas. La crisis originada por la COVID-19 cambiará muchas rutinas y también la forma en que las organizaciones orienten sus estrategias. La clave para muchas de ellas será la capacidad de adaptación, con una mirada puesta en el corto plazo, pero también con la capacidad de resintonizar con el largo plazo, explica Koldo Echebarria, Director general de ESADE en el Podcast de Banco Sabadell sobre estrategias y gestión del cambio en el poscoronavirus. “En las crisis también hay que mirar con luces largas y atender a las tendencias de cambios para reposicionarse”, añade el experto de ESADE. 

En este escenario, los deberes de las empresas para afrontar los próximos años pasan por adoptar medidas que vayan en la misma línea que las Administraciones Públicas, pero desde una perspectiva micro, en aspectos como la atracción y retención del talento, la mejora de la productividad o la aplicación y explotación del potencial de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), según el informe Trabajar en 2033 de PWC. Así, las empresas tendrán músculo suficiente para afrontar y superar los retos del futuro, que no serán pocos.

Apostar por el talento 

Por mucha innovación y digitalización que se haga, las personas siguen siendo el motor de las empresas. Es vital mejorar las estrategias de gestión de talento, para lo que el departamento de Recursos Humanos debe cobrar mayor protagonismo y, en este sentido, plantear iniciativas como:

  • Tener siempre la mirada puesta en el futuro para gestionar el talento en base a la estrategia de la organización y sus planes de crecimiento y, así, anticiparse ante necesidades futuras.
  • Ofrecer oportunidades de movilidad. Los trabajadores están cada vez más interesados en emprender proyectos diferentes a lo largo de su carrera profesional dentro y fuera del país, son más inconformistas y tienen ganas moverse. Por ello, las empresas deben ofrecer oportunidades de movilidad a su plantilla con programas que proporcionen diversas alternativas de rotación entre puestos, departamentos y centros de trabajo de dentro y fuera del país, para configurar un proyecto interesante que retenga el talento interno y atraiga a potenciales candidatos.
  • Crear y desarrollar una marca de empleador atractiva y sólida permite retener a los trabajadores actuales y, todavía más importante, generar orgullo de pertenencia, lo que los convierte en embajadores de la organización. Al mismo tiempo, ayuda a atraer candidatos potenciales de fuera de la empresa a los que se presenta un proyecto ilusionante al que deseen sumarse. 

Una sólida apuesta por el talento debe incluir iniciativas empresariales que estimulen la captación de talento y favorezcan el desarrollo profesional de las nuevas generaciones. Un ejemplo sería el programa de captación de talento Young Talent Programme de Banco Sabadell, que selecciona a cincuenta jóvenes recién graduados para incorporarlos en la entidad. Se trata de la segunda edición de este programa que, en estos momentos marcados por la incertidumbre, se interpreta como un mensaje de confianza, respuesta positiva a la crisis de la Covid-19 y apoyo al proceso de reconstrucción social de los próximos meses.

Mejorar la productividad de los trabajadores

Como país, necesitamos incrementar nuestra productividad y eso pasa por que cada una de las compañías de nuestro tejido empresarial trabaje para superar determinadas prácticas y acometa las medidas necesarias para obtener mayores y mejores resultados con los esfuerzos de su plantilla. 

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Acabar con la cultura del presentismo

Si deseamos mejorar la productividad, es necesario que las empresas, con el respaldo indispensable de la dirección, rompan con la cultura del presentismo. Para ello, se deben introducir sistemas de incentivos en función de resultados y objetivos, que faciliten la conciliación y permitan flexibilizar horarios pero que, al mismo tiempo, garanticen la consecución de los resultados perseguidos por la organización.

En este sentido, las compañías deben capacitar adecuadamente a los empleados y dotarles de las herramientas necesarias para generar un mayor valor con su trabajo. Ofrecer a los empleados formación para mejorar su productividad en cada posición que ocupen a lo largo de su carrera en la organización (en habilidades, en el uso de herramientas, en la actualización de conocimientos, en la aplicación de procesos mejorados, etc.) mejorará definitivamente su productividad. También se debe fomentar entre los trabajadores lo positivo de la innovación para generar nuevas ideas que reduzcan tiempos o logren una mayor disponibilidad de recursos, con el uso de incentivos y de redes de colaboración internas o con terceros, para que no sean meros receptores de instrucciones y sean ellos los primeros interesados en hacer crecer y mejorar a la compañía.

Explotar el potencial de las TIC 

La crisis sanitaria de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la importancia de la transformación digital y el uso de las TIC. De hecho, el 29 de marzo pasado, el Ministerio de Trabajo y Economía Social dictaba cuáles eran los servicios esenciales en una emergencia como ésta, entre los que se encontraban las empresas de telecomunicaciones y audiovisuales y de servicios informáticos esenciales.

El uso de las TIC ayuda a gestionar personas de forma más eficaz y eficiente. Las empresas deben ser capaces de explotar el potencial que las TIC les ofrecen, como la posibilidad de acceder al talento con independencia de dónde se encuentre, gracias a mecanismos como los buscadores de empleo globales o las redes sociales; capturar y analizar información para definir la estrategia y adoptar medidas relativas a la gestión de personas; personalizar la gestión que se hace de cada empleado, ya que se dispone de más información y las tecnologías facilitan la gestión e incluso aplicar nuevas técnicas, como la gamificación, en el ámbito de la formación o el reconocimiento.

Asimismo, las TIC ofrecen a los trabajadores y a los equipos alternativas para escoger la forma en la que desean trabajar, lo que genera también mayor motivación y compromiso. También permite crear equipos multidisciplinares y multiculturales que incrementan la riqueza del trabajo y de los resultados. Y, por último, generan redes de conocimiento y colaboración, como las redes sociales corporativas que ayudan a fomentar la innovación dentro de la empresa y a explotar la inteligencia colectiva.

Fotografía de Pixabay en Pexels
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