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Sostenibilidad
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Cómo está cambiando la sostenibilidad a la industria de las ‘utilities’

20/10/2020

Conforman una de las categorías más defensivas y seguras de los mercados, lo que puede suponer una buena opción en momentos de incertidumbre. Existen varias maneras de invertir en ellas, de acuerdo al perfil de riesgo de cada ahorrador.

La sostenibilidad busca conseguir un óptimo equilibrio entre las esferas económica, social y ambiental de una entidad, procurando que se establezca un balance adecuado entre la generación de riqueza y la utilización de los recursos humanos, materiales y naturales. Cuando una organización es capaz de garantizar su continuidad y su posicionamiento en el largo plazo, contribuyendo, en paralelo al progreso presente y futuro de la sociedad, se convierte entonces en una empresa sostenible. Una estrategia que privilegie este posicionamiento no debe ser vista sólo como algo altruista, ya que, a una compañía, le permite reducir los riesgos físicos con el entorno (como un desabastecimiento en el suministro de agua, por ejemplo), favorecer el cumplimiento de la legislación, promover acuerdos de comunicación con las comunidades en las que opera y ayudar a generar valor ante los stakeholders.

Entre el elevado número de industrias que se están viendo fuertemente impactadas por la sostenibilidad, cabe destacar, en especial, el de las utilities, nombre por el que se conoce a las compañías cotizadas dedicadas a prestar servicios de energía, gas y electricidad. El perfil tipo de estas empresas suele ser el de entidades con ingresos estables, que pertenecen a un sector muy consolidado y ofrecen un beneficio por acción competitivo, además de presentar un potencial de rentabilidad elevado en el largo plazo. Pero, por el contrario, también suelen tener un comportamiento muy violento en momentos de depresión en el ciclo económico, ya que se ven muy afectadas, por ejemplo, por la caída en el consumo o por los cambios regulatorios restrictivos, lo que afecta a su cotización. 

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Retos en su transformación digital

La transformación digital está provocando importantes cambios en el sector de las utilities, generando oportunidades en el big data o la gestión de los datos, que tienen un gran impacto en el negocio de muchas empresas. Además de crearse nuevos perfiles laborales y estrategias colaborativas, desde el punto de vista de negocio propiamente dicho, las nuevas tecnologías están permitiendo, por ejemplo, poner en práctica herramientas de comportamiento predictivo, de detección de fugas en las redes de distribución, facilitar una mejor optimización de los recursos o favorecer la toma de decisiones basadas en la construcción de escenarios potenciales que calibran la repercusión que tendrá cada uno de ellos para una entidad.

En toda esta nueva realidad, una ‘obsesión’ para las compañías es la de ser capaces de generar un mayor valor a sus clientes, a sus accionistas y a los stakeholders, en general, de cara a diferenciarse de sus competidores y a obtener una ventaja competitiva. Esto implica asumir, integrar e invertir en una serie de retos que ayuden, entre otros hitos, a minimizar los riesgos de las operaciones, a aumentar la satisfacción de los usuarios y los servicios de personalización, a retener talento digital e incrementar las iniciativas de inclusión en materia de recursos humanos o a innovar en fuentes de energía renovables que cuiden y preserven el entorno.

Posiblemente, el principal reto para las utilities 4.0, en especial durante este proceso de transición digital, sea el cambio climático y la responsabilidad medioambiental, ya que les está obligando a replantear sus estrategias de negocio para ser más respetuosos con los ecosistemas naturales, invirtiendo importantes recursos económicos y humanos en descubrir y promover nuevas formas de generación de energía que sean lo más sostenibles posible. Una tarea muy exigente en un momento en el que los clientes son cada vez más digitales e híperconectados a través de dispositivos móviles, y en donde exigen un trato más personalizado, un diálogo más fluido y mayor información y transparencia sobre los procesos relacionados con las compañías.

Por si fuera poco, a esta demanda en aumento de atención por parte de los clientes y a la evidente apuesta por la sostenibilidad, se está sumando el gran cambio tecnológico en redes y la oferta de servicios y productos que se está viviendo en la industria. Y es que en los últimos años se están desarrollando con fuerza las denominadas Smart Grids, que son las redes de distribución eléctrica que se combinan con las tecnologías de información y de comunicación (TIC) que permiten recolectar ingentes cantidades de datos gracias a la implementación de contadores inteligentes, pero en donde todavía falta camino por recorrer para las empresas puedan aprovechar al máximo toda esa nueva información de valor añadido para, por ejemplo, mitigar riesgos o conocer mejor las necesidades de los consumidores.

En toda esta tendencia hacia un mayor conocimiento de los stakeholders, la sostenibilidad es un elemento clave para ordenar las prioridades de la industria, en áreas como el aprovechamiento máximo de la energía obtenida de fuentes renovables de cara a reducir el uso de otros sistemas más tradicionales y menos respetuosos con el entorno, o para reducir los costes de generación eléctrica y aumentar los retornos de eficiencia energética, evitando fugas y otros problemas en la redes, o favoreciendo una mejor administración de activos, de modo que se obtenga un uso más racional de los recursos.

Por qué invertir ahora en las ‘utilities

Tradicionalmente, y desde el punto de vista financiero, las utilities son compañías muy sólidas, tanto en sus balances como en su comportamiento en el mercado. Según el informe ‘Utilities 50 2020’ de Brand Finance, el valor total de las marcas más valiosas del mundo del sector energético supera los 176.000 millones de euros. Además de su apuesta por la sostenibilidad y la transición hacia lo digital, si en algo puede aprovecharse la coyuntura económica que se vive como consecuencia de la crisis sanitaria global, es para incrementar el posicionamiento de la cartera en utilities, ya que una de sus características más interesantes es que suelen tener un comportamiento anticíclico, lo que significa que no dependen tanto de la evolución del ciclo económico como otro tipo de compañías (aunque eso no implique que no se vean afectadas por los vaivenes en los mercados), sino de otros elementos, como, por ejemplo, cambios regulatorios o en las tarifas, o la finalización de los contratos de suministro con la Administración.

En este sentido, cabe citar que, por definición, el sector de las utilities es uno de los más defensivos que existen. Esto quiere decir que las acciones de las compañías de esta categoría se ven menos influidas por las variaciones económicas, no creciendo excesivamente en épocas de bonanza, pero tampoco viéndose tan afectadas cuando la tendencia económica es negativa. En momentos de incertidumbre muchos especialistas prefieren la seguridad de este tipo de valores que las expectativas de rentabilidad de otros, precisamente para equilibrar las carteras y evitar que, en momentos de caídas elevadas, los ahorradores puedan dejarse llevar por su parte más emocional y tomar decisiones de inversión que sean malas pensando en el largo plazo.

Además, algunas compañías de este sector tienen importantes perspectivas de negocio relacionadas con las nuevas tecnologías. Por ejemplo, de acuerdo al informe ‘Utilities: Lead the charge in eMobility’, solo en España se espera que el mercado de la movilidad eléctrica supere los 90.000 millones de euros en 2040. A nivel global, el documento ‘Tech Trends: Power and Utilities Perspective’, de Deloitte, refleja que el ritmo del cambio tecnológico para estas empresas trae consigo un flujo incesante de preguntas, desafíos y oportunidades, en áreas como la regulación, las amenazas externas y las expectativas de los consumidores.

Tal y como ocurre en otro tipo de inversiones, las utilities no están exentas de riesgos. Quizá el mayor de ellos tenga que ver con una de las grandes tendencias globales de los últimos años: el cambio climático. Y es que, aunque muchas de estas compañías tienen importantes expectativas en esta floreciente industria, por ejemplo, convirtiéndose en generadoras de energía basada en fuentes renovables, otras verán como su modelo de negocio entra en colisión, pudiendo poner en serio riesgo su propia viabilidad.  

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Fotografía de Sasikan Ulevik en Unsplash
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