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Fondos y activos de inversión muy conservadores para evitar una excesiva liquidez en la cartera

15/04/2021

A pesar de la volatilidad actual de los mercados, el contexto general de bajos tipos de interés obliga a los ahorradores más conservadores a ser más agresivos si quieren obtener una rentabilidad suficiente para, al menos, superar a la inflación

Philip Arthur Fisher, uno de los padres de la filosofía de inversión de crecimiento (growth, en inglés) decía que “lo mejor que tienen los ahorradores conservadores es que, pase lo que pase, siempre duermen bien”. En medio de una crisis que ha sido distinta de cualquier otra, muchos de los inversores con una mayor aversión al riesgo han privilegiado el tener liquidez por encima de cualquier otra estrategia, llevados por el miedo y la incertidumbre.

Sin embargo, el actual contexto de tipos de interés cercanos a cero, que parece que se mantendrá en los próximos meses, está desincentivando el atractivo de la mayoría de los activos más conservadores. Eso está obligando a este tipo de inversores a tomar unas iniciativas de mayor riesgo bajo el paradigma de una gestión activa que les sirva, al menos, para conseguir que su cartera bata el comportamiento de la inflación y, con ello, obtener algo de rentabilidad por sus ahorros.

Muchos inversores conservadores se han visto obligados a tomar un mayor riesgo y reducir sus niveles de liquidez en un contexto de bajos tipos de interés

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Amplia oferta entre los fondos de inversión

Dentro de la diversa tipología de fondos de inversión que se comercializan, los hay que con un enfoque en activos de bajo riesgo que, a cambio de renunciar a parte de la potencial rentabilidad de otros vehículos similares, garantizan una mayor tranquilidad a sus partícipes en forma de una baja volatilidad. Cabe recordar, además, que los fondos de inversión permiten recuperar de manera muy rápida el capital en caso de vender las participaciones.

Junto a los fondos de inversión monetarios y los de crédito corporativo, quizá los que gozan de una mayor popularidad desde un perfil conservador son los fondos cotizados o ETF (por sus siglas en inglés, Exchange Traded Fund), que replican índices de renta fija. Se trata de productos de gestión pasiva que, al igual que el resto de fondos indexados, se centran en imitar el comportamiento de un selectivo. El problema es, precisamente, que no se adaptan a la realidad de la coyuntura económica de cada momento, ya que no cuentan con la gestión activa y flexible de otros fondos de inversión. Entre sus principales ventajas, además de la tranquilidad de saber que no se tendrán excesivos sobresaltos derivados del cambio en su cotización, también está la de que suelen soportar comisiones de gestión menos elevadas que otros, dado que, precisamente, no se requiere del análisis profesional para decidir en qué invierte según cada momento del ciclo económico en el que se encuentre.

Los fondos indexados, los monetarios y los de crédito corporativo son algunas opciones de inversión para tener una menor exposición al ciclo económico

En esta línea, otra posibilidad son los CTA, siglas que se corresponden con Commodity Trading Advisor, y que son algo así como fondos que intentan localizar tendencias a futuro, apostando por la obtención de rentabilidad, aunque sea muy pequeña, en los momentos de mayor incertidumbre. Mediante complejos algoritmos, analizan mucha información para seleccionar activos en los que invertir automáticamente, evitando así cualquier efecto emocional en el proceso de inversión por parte de las personas. Su principal ventaja es que diversifican mucho la cartera, lo que permite aumentar la descorrelación con respecto al ciclo económico. Se trata de un tipo de inversión que está especialmente recomendada para los ahorradores que piensan en el largo plazo, como, por ejemplo, ocurre en los planes de pensiones.

También, cabe señalar otros fondos de inversión, como, por ejemplo, los de retorno absoluto. Estos apuestan por cosechar plusvalías eliminando la correlación existente en los mercados financieros, sin preocuparse en seguir ningún índice de referencia, sino que buscan obtener rentabilidades ajustadas a su nivel de riesgo, poniendo énfasis en la preservación del capital. Su principal ventaja es que tienen una estrategia muy flexible sobre los activos en los que invierte y en sus políticas de inversión, ya que su meta principal es sacar rendimiento tanto a las caídas como a las subidas de cotización.

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Opciones en la renta fija

Una de las posibilidades para los inversores más conservadores que quieran optar a la rentabilidad manteniendo sus niveles de liquidez puede ser la de apostar por los bonos corporativos de alta calidad crediticia. Dentro de este grupo se encuentran, por ejemplo, los bonos flotantes, que se caracterizan por tomar como referencia un indicador (como, por ejemplo, el euríbor) para hacer frente al pago de intereses.

En cualquier caso, existe un mercado muy amplio de activos de renta fija, tanto desde el punto de vista de la deuda pública (como las letras del tesoro o los bonos) como desde una óptica empresarial (ya que se pueden adquirir bonos corporativos y pagarés). El principal elemento a tener en cuenta en todos ellos es el plazo de vencimiento. Por ejemplo, en deuda pública, existen letras con vencimiento a tres, seis, nueve y hasta 12 años, mientras que las obligaciones suelen extenderse entre los 10 y los 30 años. Los pagarés, sin embargo, tienen un vencimiento a corto plazo, lo que implica que la rentabilidad será menor, pero eso sí, se pueden vender más rápidamente.

Existen, además, fondos de inversión focalizados en la renta fija, principalmente, a corto plazo, que gozan de gran popularidad en los momentos de mayor turbulencia en los mercados gracias a su rol táctico dentro de una cartera.

Apuesta por los dividendos

Otra estrategia conservadora para los momentos de mayor incertidumbre financiera es invertir en acciones de empresas consolidadas que, tradicionalmente, reparten dividendos. La premisa fundamental es obtener ingresos para el ahorrador de manera periódica. En la actualidad, existen varios fondos de inversión que están focalizados en la compra de títulos de compañías que suelen distribuir dividendo.

Además, dentro de este tipo de fondos, existe una modalidad en la que se apuesta por empresas que ofrecen un dividendo creciente. Es decir, en aquellas firmas cotizadas que han ido aumentado su dividendo de manera sostenida en los años precedentes. De este modo, su beneficio también es mayor, lo que significa que, al ganar más con cada ejercicio, disponen de un modelo de negocio estable y consolidado, por lo que, en principio, su volatilidad es menor que el resto de valores que se encuentran en su índice de referencia.

En cualquier caso, los fondos de inversión que apuestan por el dividendo tienen dos grandes ventajas. Además del beneficio que ofrecen al partícipe a través de los dividendos, está el hecho de que, al ser empresas con una buena trayectoria, es bastante factible que su cotización bursátil crezca con el paso del tiempo. Por cualquiera de las dos vías, el patrimonio del ahorrador aumentará, y, con ello, dispondrá de una mayor liquidez incluso en los momentos más complicados del ciclo económico.

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Fotografía de Pixabay en Pexels
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