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La inversión a largo plazo, la mejor estrategia refugio que existe

11/12/2020

Incluso en renta variable, se ha comprobado que esta técnica permite alcanzar altas rentabilidades

La historia de la inversión en bolsa está repleta de éxitos pero, sobre todo, de fracasos. La obtención del mayor beneficio posible ha sido la tónica constante, aunque no siempre ha dado los resultados esperados. 

Sin embargo, la inversión a largo plazo ha proporcionado tradicionalmente excelentes resultados, incluso en renta variable y con inversores poco experimentados. Se puede decir, incluso, que es una de las principales estrategias refugio que existen, teniendo en cuenta su papel como activo para preservar el capital de los inversores y, especialmente, en periodos de inestabilidad y volatilidad económica, como el que se está viviendo actualmente debido a la pandemia de la COVID-19. 

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A largo plazo casi nunca se pierde dinero

El largo plazo corre a favor de los inversores. Según un análisis de J. P. Morgan Asset Management, ningún inversor habría perdido dinero en la bolsa estadounidense durante periodos de al menos 20 años, ni siquiera invirtiendo en el punto más alto previo a cualquier crisis.

Si se toman como base los retornos de un índice representativo, como el MSCI ACWI, que engloba acciones de todo el mundo, tanto de países desarrollados como emergentes, los datos hablan por sí solos, al menos si se atiende a diferentes rangos de la inversión.

Así, en el periodo que va desde 1989 hasta 2019, la diferencia entre las rentabilidades mínima y máxima se va estrechando conforme el inversor permanece. Según un estudio de Bloomberg, estas serían las cifras según el periodo.

 

 

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Como se observa en la tabla, a 15 años ningún inversor pierde dinero; mientras que a 25 años la rentabilidad mínima anual que se puede obtener es del 6,3%, con independencia de cuándo se hubiese invertido. Eso sí, hay que tener en cuenta que la rentabilidad máxima también se estrecha conforme transcurre el plazo, desde el 54,7% a un año hasta el 7,1% a 25 años.

A estas mismas conclusiones han llegado expertos como Vicente Varó, director de contenidos de Finect, que afirma que, aunque la renta variable sea el activo más rentable a largo plazo, en periodos de un año resulta bastante habitual registrar caídas de hasta un 40%. “Si es un dinero que se puede necesitar a corto plazo y se vende en uno de esos momentos, se habrá realizado una operación ruinosa”, señala. 

El riesgo de perderse los mejores días del mercado

Por contra, los inversores que entran y salen del mercado corren el riesgo de perderse las mejores sesiones. Un estudio de J. P. Morgan Asset Management afirma que la rentabilidad se reduce de forma notable cuando las inversiones están retiradas en algunos de los mejores días del mercado. 

Por ejemplo, para una inversión en el índice Standard & Poor's 500 (S&P 500) entre 1997 y 2017, los inversores perdieron en torno a un 3,7% de rentabilidad si no estuvieron presentes en los 10 mejores días. Y, si se perdieron los 30 mejores días, la rentabilidad de la cartera habría pasado a ser negativa.

Además, las mayores subidas de los índices se suelen producir justamente en periodos de inestabilidad y elevada volatilidad, que es cuando los inversores optan por vender. Para Varó, la lógica es que, si se sale después de las caídas, se pueden perder las subidas más verticales del mercado. “Estas son, generalmente, las que se producen justo después de que el mercado toca suelo, y explican buena parte de las rentabilidades a largo plazo”, apunta.

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Por poner un ejemplo, atendiendo a las mayores subidas y bajadas del S&P 500 en los últimos 15 años, comprobamos que estas se han producido en un margen pequeño de tiempo, y, curiosamente, en periodos de inestabilidad económica, tanto en la crisis de 2008 como en la provocada por la COVID-19.

 

 

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En estas circunstancias, diversos estudios estiman que una inversión de 10.000 euros en el S&P 500 desde 1980 habría arrojado una ganancia de 659.515 euros a 31 de diciembre de 2018. Restándole los cinco mejores días del mercado, el beneficio se quedaría en 426.993 euros, un 35% menos. Sin los 50 días de mayores subidas, el capital resultante sería de 57.382 euros; un 91% menos.

Estos resultados se repiten en períodos más cortos. Para esa misma cantidad (10.000 euros) invertida entre 2004 y 2019, la ganancia habría sido de 36.418 euros, con una rentabilidad anual del 9%. Perderse los 10 mejores días supondría desperdiciar 18.060 euros y la rentabilidad caería al 4,13%.

Esta tendencia se replica en casi cualquier índice o tipo de activo que se analice. Por eso, algo tan sencillo como comprar y mantener la inversión a largo plazo es mucho más eficiente que entrar y salir del mercado continuamente, al menos para los inversores no profesionales. Y, por supuesto, constituye una estrategia refugio que sirve para preservar el patrimonio del inversor.

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Fotografía de Joshua Earle en Unsplash
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