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Conciliación: ¿qué hemos aprendido después de un año de pandemia?

12/03/2021

A pesar de la transformación digital, las empresas y los empleados todavía necesitan un cambio de cultura y de mentalidad que facilite la flexibilidad horaria y racionalice las cargas de trabajo

En España, la conciliación sigue siendo difícil de conseguir. La COVID-19 ha obligado a muchas empresas a transformarse digitalmente a marchas forzadas, implantando el trabajo a distancia fuera de la oficina, pero, también ha puesto de manifiesto la falta de flexibilidad horaria y la sobrecarga de trabajo de los empleados. La implementación del teletrabajo es una de las medidas existentes para favorecer la conciliación, pero no es la única, deben proponerse muchas más acciones que permitan compaginar la vida laboral con la familiar y personal.

La pandemia del coronavirus impulsó el teletrabajo en el 88% de las empresas frente al 4% previo a la crisis sanitaria, según el estudio ‘La productividad del trabajo y la conciliación laboral 2020’, de EAE Business School. “En algunas empresas no dudo que esta haya sido una situación que ha dado pie a la mejora de la conciliación, pero en otras ya se está viendo que no ha sido así, y que ha sido una situación temporal que no ha implicado cambios a largo plazo”, explica la investigadora Magalí Riera, una de las responsables del estudio.

Tal y como explica Miguel Montes, Director general y Director de Operaciones y Personas de Banco Sabadell, ya no prima tanto el presencialismo, sino fórmulas más flexibles de horarios y de espacios

De una teoría ideal se ha podido pasar a una mala praxis. “En el caso de trabajadores con cargas familiares, ya sea de cuidado de hijos o de mayores, no hemos estado ante una verdadera situación de teletrabajo y conciliación; sino que en muchos casos se ha aunado el trabajo con esos cuidados, lo cual ha supuesto un sobreesfuerzo”, destaca Riera. Y es que en muchas ocasiones la jornada laboral se ha alargado hasta dos horas semanales, como indica un análisis de NordVPN recogido en Forbes.

La difícil desconexión digital

Para los expertos, las empresas deberían respetar el horario laboral de sus trabajadores y, por mucho que se puedan responder correos electrónicos o atender llamadas a deshoras, deben marcarse unos límites. El derecho a la desconexión digital, regulado por la Ley orgánica de protección de datos, trata de garantizar el bienestar personal. Sin embargo, también a los empleados, autoexigentes debido a la incertidumbre de la situación económica, que se sienten aislados o desbordados por sus propias circunstancias, les cuesta desconectar. Precisamente, los especialistas los han bautizado como "trabajadores burbuja".

El 74% de quienes teletrabajan revisa su correo fuera del horario laboral, frente al 59% de quienes no trabajan en remoto, según datos de 2020 de GlobalWebIndex. “En España es necesario un cambio de rutinas, un cambio de mentalidad y hacer algunas reformas como racionalizar los horarios y flexibilizar el trabajo”, sostiene la directiva Elena Faba de la Encarnación, presidenta del Círculo de Mujeres de Negocios. 

Con el trabajo a distancia, las empresas deben tener a sus empleados especialmente motivados y establecer entornos de confianza. Una cuestión en la que también incide en el salario emocional. A raíz de la pandemia, diversas organizaciones han adoptado modelos híbridos de trabajo. Tal y como explica Miguel Montes, Director general y Director de Operaciones y Personas de Banco Sabadell, ya no prima tanto el presencialismo, sino una fórmula más flexible de horarios y de espacios, denominada SmartWork. Combinar el trabajo de oficina y en casa, con jornadas adaptadas, es posible.

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Sigue siendo necesario un cambio cultural. En España, no puede ser que si alguien se va puntual de su trabajo le miren mal. Conciliar no significa trabajar menos, significa trabajar mejor". Elena Faba de la Encarnación, Presidenta del Círculo de Mujeres de Negocios

Regulación con sentido común

“La flexibilidad pasa por tener la libertad y la capacidad de organizar nuestro tiempo, es decir, la libertad y la capacidad de decidir cuándo hacer qué”, remarca Faba de la Encarnación. Respecto al uso de la tecnología, considera que “muchas resistencias han desaparecido y que la necesidad nos ha obligado a entender el teletrabajo”, pero “hay que regularlo con sentido común”. En los próximos dos o tres años, además, tres de cada 10 organizaciones esperan que más del 70% de sus empleados teletrabajen, según la consultora Capgemini.

Para la presidenta del Círculo de Mujeres de Negocios, alcanzar la conciliación no es una utopía, pero todo el mundo debería implicarse con el mismo fin. “Sigue siendo necesario un cambio cultural. En España, no puede ser que si alguien se va puntual de su trabajo le miren mal. Es fundamental la complicidad de las familias, de las empresas y de la sociedad en general”, asegura. “Conciliar no significa trabajar menos, significa trabajar mejor. Creo que en la productividad está la clave”, destaca. 

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En la misma línea se manifiesta la investigadora de EAE Business School. “Favorecer la conciliación, en muchas ocasiones, supone una mejora de la productividad de la empresa. Si la compañía lo tiene claro, suele optar por establecer una serie de objetivos de cumplimiento para sus trabajadores y facilitar la flexibilidad horaria para conseguirlos”, explica. Naturalizar medidas como la ampliación del permiso de paternidad, limitar el techo de cristal para las mujeres o igualar los sueldos entre hombres y mujeres son factores que pueden ayudar.

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Las mujeres, las más perjudicadas

Entidades como Naciones Unidas han lamentado el atraso que ha supuesto la pandemia en materia de conciliación y cómo esto ha revertido los avances en materia de igualdad en el entorno laboral. The Global Institute for Women’s Leadership reveló que un tercio de las compañías no tienen políticas formales para apoyar a las familias. Un dato de EAE Business School revelador: las excedencias por el cuidado de los hijos están solicitadas en un 90% de los casos por mujeres y si se trata de familiares, el porcentaje es un 84%.

En algunas empresas no dudo que esta haya sido una situación que ha dado pie a la mejora de la conciliación, pero en otras ya se está viendo que no ha sido así". Magalí Riera, Investigadora de EAE Business School

La realidad es que las principales maneras de conciliar el trabajo y la vida familiar y personal son el empleo a tiempo parcial, la posibilidad de tener horarios flexibles, los permisos de maternidad y de paternidad y las excedencias, apuntan desde el Instituto Nacional de Estadística (INE). Mejorar estas medidas es un reto pendiente, como también lo es “ser conscientes de que una mayor conciliación impacta positivamente en los resultados de la empresa y en la satisfacción de los trabajadores”, afirma Riera. 

“Con un horario laboral más europeo no habría la necesidad de que muchas mujeres tuvieran que hacer media jornada o abandonar su carrera laboral”, añade Faba de la Encarnación. Para ella “las empresas quieren ser rentables e incrementar su competitividad. Si sus empleados concilian, aumentando su bienestar y su felicidad, toman mejores decisiones, incrementan su rendimiento y, por tanto, su productividad. Todos ganan”, concluye, aunque, para la investigadora de EAE Business School, “todavía no somos capaces de cambiar esta mentalidad en buena parte de nuestras empresas”.

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Fotografía de Dylan Gillis en Unsplash
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