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Vivienda
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¿Te mudas a una casa sin amueblar?

Entrar en una vivienda vacía puede suponer un duro golpe a nuestro presupuesto. Descubre las claves para organizarte y hacer que los gastos no se disparen

Mudarse a vivienda totalmente vacía implica preparativos y gestiones que no suelen terminar hasta bastante tiempo después del traslado. En ocasiones y, sobre todo, si es la primera vez, cuesta imaginar todo el trabajo que conlleva prepararla para la convivencia. 

Hacemos una lista de todo aquello que hay que tener en cuenta antes y después de mudarse, para garantizar que no haya problemas de última hora y que el presupuesto no se vaya de las manos. 

Desafíos a la hora de entrar a vivir en una casa vacía

La principal dificultad es tener en cuenta todo aquello que necesitamos en el día a día y priorizar las necesidades. A partir de ahí, es recomendable ir resolviendo los asuntos importantes y dejar para más adelante lo prescindible. 

La primera tarea suele ser dar de alta los suministros o cambiar el titular de los mismos. De esta forma se garantiza que se cuenta con gas, electricidad, agua, teléfono e internet desde el primer momento y se evitan situaciones incómodas como quedarse sin agua caliente o sin luz, por ejemplo. 

El siguiente paso es definir el uso de cada estancia, teniendo en cuenta la luz, la orientación, el tamaño e incluso la sensación que da cada una. Una vez hecho esto, es el momento de medir bien los espacios para decidir cómo amueblar las estancias

Durante las primeras semanas, es fundamental asegurarse de que todo funcione correctamente. Sobre todo, que las ventanas y los grifos cierren bien, que no haya humedades y los enchufes no den problemas. En caso de tener que pintar, realizar reformas o tareas de limpieza, lo ideal es hacerlo antes de amueblar el piso. Resultará más sencillo y puede evitar que se estropeen los muebles o los objetos personales. 

Organizar las compras y priorizar las necesidades

Antes del traslado, conviene tener preparadas las partes más importantes: la cocina, el baño y la habitación. Para ello, es importante tener en cuenta los tiempos de entrega de los muebles y los electrodomésticos, que en ocasiones pueden demorarse demasiado complicando los primeros días en el nuevo hogar. 

A continuación e independientemente del presupuesto, pueden hacerse listas en función de las prioridades, para no caer en el error de hacer compras compulsivas. Algunos buenos consejos para ahorrar gastos son optar por packs (a menudo se encuentran descuentos, por ejemplo, al comprar en conjunto mesa y sillas) y, si se van a comprar varios objetos en una misma tienda, adquirir todos el mismo día. De este modo se ahorrará en tiempo, gastos de envío o desplazamientos. 

Si no hay demasiada urgencia, conviene esperar a que los objetos estén rebajados. Las tiendas físicas suelen tener descuentos en días señalados como el Black Friday o en los periodos de rebajas. Si se compra online, además de aprovechar estas fechas pueden usarse apps webs que realizan comparativas o envían alertas cuando los productos bajan de precio.

Cómo hacer un presupuesto

Lo más importante para controlar los gastos es fijar una cantidad comenzando por lo más costoso y prioritario: reformas, compra e instalación de electrodomésticos y muebles, menaje del hogar y herramientas. 

En este presupuesto es importante dejar margen para los detalles más pequeños. Objetos económicos como artículos de limpieza o bombillas, por ejemplo, pueden convertirse en un gasto importante al sumarse todo lo necesario en un hogar.

Lo recomendable, sobre todo si se cuenta con un presupuesto limitado, es dejar la decoración para el final. O incluso marcarse objetivos de ahorro para ir decorando y personalizando la vivienda poco a poco, una vez todo lo demás esté listo. 

Fotografía de Riffaay Firmansyah en Unsplash
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