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Revisa lo que tienes contratado y descubre lo que puedes llegar a ahorrar con una buena negociación

Cómo renegociar los suministros domésticos

Todas las viviendas cuentan con unos suministros domésticos ineludibles, gastos fijos y variables de carácter periódico. El agua y la electricidad siempre están presentes, a los que se añade el gas (optativo), el acceso a internet, así como los seguros, la alarma y otros sistemas de suscripción como el streaming.

El número de suministros sigue aumentando a medida que el modelo de pago por servicios se consolida (alquiler de viviendas, el carsharing, las oficinas flexibles o el coworking, entre otros). Por este motivo es fundamental negociar de forma periódica estos suministros para ahorrar todos los meses.

El ahorro de un suministro se mantiene en el tiempo

Pongamos por caso el contrato actual de fibra al hogar (FTTH) con un importe de 50 euros mensuales, IVA incluido. Si renegociar nuestra tarifa o encontrar un mejor precio en otra compañía resulta interesante es porque el ahorro (pongamos de 5 euros) se sostiene en el tiempo.

El próximo mes habremos ahorrado 5 euros, el siguiente 10, y llegado el momento el tiempo dedicado a buscar ofertas (considerémoslo una inversión) habrá merecido la pena al darnos beneficios en forma de gastos reducidos. Este es el principal motivo para revisar de tanto en tanto nuestros contratos.

El calendario de negociación de suministros

Una estrategia interesante a la hora de negociar estas suscripciones es marcarnos una fecha en la cual volver a buscar ofertas. Como ejemplo para no saturarnos, programar cada seis meses un suministro específico. En enero miraremos la mejor oferta de luz, en julio de internet, en enero del año siguiente una mejor tarifa móvil, etc.

Es una forma de no olvidar revisar los pagos sin cargarnos de trabajo ni estar permanentemente buscando ofertas. También de dar tiempo a la negociación anterior para hacer rentable el tiempo que invertimos en su momento.

Como excepción estarán aquellas ofertas que caducan en una fecha determinada que altere nuestro calendario. Por ejemplo, el descuento del 15% en la cuota fija de gas que duraba un año.

¿Qué servicios podemos negociar?

A la hora de negociar los suministros conviene tener en cuenta qué ofrecen y cuánto se nos está pidiendo por ellos. No todos los suministros son iguales, y muchos están compuestos de una cuota fija a la que se suma una variable, o incluyen elementos no negociables.

Como ejemplo, la tarifa plana de fibra en hogar puede negociarse a la baja reduciendo la velocidad (Mbps), pero no tiene consumo. La electricidad puede negociarse tanto en potencia como en consumo —factores donde podemos hacer un esfuerzo y reducir ambas—, o en el alquiler del contador.

Los seguros del hogar tienen tres componentes fijos (continente, contenido, y cláusulas o cobertura) y ninguna variable, mientras que los servicios de suscripción de televisión suelen contar con un peaje por acceso más el variable de contenidos premium de pago como suplemento.

Más servicios por menos dinero

Si nuestro objetivo principal es el ahorro, queda claro que buscaremos que tanto la cuota fija como la variable sean lo más bajas posibles. Algunos servicios hacen inviable la negociación (como Netflix y Spotify), mientras que otros sí están abiertos a dar cierto margen, como son las compañías de seguridad o telefonía. Para aquellos que sí permitan la negociación, estos podrían ser los objetivos:

  • Abonar menos dinero por los mismos servicios.
  • Aumentar los servicios prestados por la misma cuota. 
  • Un mix de ambos que aumente servicios y reduzca precio.

El último punto es lo ideal y deberían ser las reglas a seguir. Por contra, más servicios por una cuota mayor no es una negociación dirigida al ahorro, aunque suele ser la postura por defecto del suministrador. Descubre cómo ser un buen negociador aquí

Fotografía de Claudio Schwarz en Unsplash
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