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El auge del cohousing sénior

Estas son las claves de este modelo de vivienda colaborativa que propone disfrutar de la jubilación en un entorno dinámico y activo

Hace ya ocho años que se comenzaron a levantar las instalaciones de Trabensol, la primera experiencia de cohousing o vivienda colaborativa para personas mayores de España. Y seis desde que varios de sus integrantes cogieron las maletas y se mudaron allí para comenzar un proyecto común que dura hasta hoy.

El modelo de vivienda colaborativa les permite disfrutar de la jubilación en un entorno amigo y dinámico, en el que compartir tareas cotidianas, responsabilidades y buenos momentos. En otras palabras, vivir de forma independiente pero en comunidad.

El cohousing, lo mejor de la individualidad y de la convivencia

El fenómeno del cohousing nació en la Dinamarca de los años sesenta, donde un grupo de familias compartía la misma inquietud: en la sociedad en la que vivían, las formas de convivencia no satisfacían sus necesidades. Decidieron entonces formar una comunidad con viviendas privadas y espacios y responsabilidades comunes. Una solución que les permitía disfrutar de la seguridad y los beneficios de vivir en grupo sin renunciar a la individualidad.

Hoy en día, existe gran cantidad de iniciativas de cohousing, cada una con sus peculiaridades y características. Sin embargo, suelen tener una base común: según la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios (HISPACOOP), se trata de comunidades participativas, autogestionadas, democráticas y cooperativas que diseñan su espacio para favorecer la convivencia y el contacto social.

El fenómeno cada vez es más común en nuestro país, al igual que otros basados en principios similares como el coworking o el coliving. Ha llamado la atención sobre todo de grupos de personas mayores que buscan un modelo alternativo para vivir los años de su jubilación, lo que se ha empezado a conocer como cohousing sénior. Aunque, como en el caso de Trabensol, la idea no surge inspirada por un movimiento, sino para dar solución a una necesidad.

Un proyecto con objetivos comunes

“Nosotros no conocíamos el término cohousing ni teníamos referencias de fuera, lo que sí sabíamos era la necesidad que teníamos y a la que había que dar una respuesta”, explica Jaime Moreno Monjas, socio fundador de Trabensol y residente del centro desde su apertura.

“La sociedad ha cambiado y las familias ya no están constituidas como antes. Además, las residencias públicas son de difícil acceso y las privadas resultan muy costosas. Por eso hace ya varios años un grupo de amigos, todos muy activos en el ámbito social y político, nos pusimos a buscar una solución para vivir nuestra jubilación de la mejor forma posible y sin suponer una carga para nadie”, señala.

Cooperativas para mantenerse en marcha

Las instalaciones de Trabensol están en Torremocha del Jarama, en la Comunidad de Madrid. Los comienzos no fueron fáciles: desde que los socios fundadores empezaron a dar forma a la idea hasta que pudieron mudarse allí pasó más de una década. En la actualidad, Trabensol funciona como una cooperativa formada por 58 socios, que pueden ser tanto personas individuales como parejas, por lo que en total conviven 78 personas (cuya media de edad está en este mismo número: 78).

Cada una de estas personas o parejas cuenta con su propio apartamento de 50 metros cuadrados. Tienen también espacios comunes como un comedor, salas de reuniones y talleres, biblioteca y mediateca, un gimnasio y una hectárea entera de espacios exteriores, que ocupan el jardín y una huerta. Trabajadores contratados se encargan de tareas como la limpieza de las habitaciones, aunque son ellos mismos los que gestionan y mantienen el proyecto.

“Contamos con una asamblea general, ya que son los socios los que dirigen el funcionamiento de la cooperativa, y un consejo rector, fundado también por socios”, explica el cofundador. “Aparte de eso tenemos comisiones de trabajo en las que estamos implicados los socios, para involucrarnos en las iniciativas de la comunidad y mantenernos lo más activos posible: tenemos una comisión sociosanitaria que se encarga de la higiene y de la dieta, una de jardineria y huerta, una de patrimonio para el funcionamiento y el mantenimiento total de la casa, una de actividades, otra de medio ambiente, etc”.

Disfrutan, también, de una agenda llena de actividades. A las 8:30 de la mañana tienen marcha nórdica y a las 9:30 realizan sesiones de chi kung, práctica oriental enfocada a ejercitar cuerpo y mente. Semanalmente disfrutan de audiciones de música clásica, cinefórum y tertulias sobre temas de actualidad.

El propio Jaime Moreno, que en su vida laboral se dedicó al periodismo, organiza junto a otros compañeros y compañeras las sesiones de cinefórum. “Valoro mucho estas actividades, en las que cada uno puede compartir sus conocimientos, tanto profesionales como de experiencia de vida”, señala. “Aunque eres consciente de que vas perdiendo capacidades al hacerte mayor, el día a día, la relación con los demás y el trabajo resultan muy estimulantes. Te mantienen con la mente fresca y el cuerpo en forma, porque los tienes en marcha constantemente”.

Una jubilación diferente

Convivir con gente activa con la que compartir intereses e inquietudes es uno de los motivos por los que los socios eligieron este tipo de comunidad. Otro de ellos es la compañía, que pone solución a uno de los problemas que sufren muchos mayores: la soledad

Trabensol no es la única comunidad de este tipo que hay en España. Existen otras, como Axuntase en Oviedo y Fuente de la Peña en Jaén, cada una con sus diferencias y singularidades pero con una idea común: la de enfocar la jubilación de una forma dinámica. “La jubilación es una etapa de realización y crecimiento si está bien encauzada”, reflexiona el cofundador de Trabensol.

En el caso de Trabensol, la iniciativa ideada por el grupo de amigos ha dado buenos resultados. Actualmente tienen una lista de espera de personas interesadas en incorporarse y los que ya están dentro disfrutan cada día de este estilo de vida sano y comunitario.

“Buscábamos crear un proyecto basado en la ayuda mutua y la solidaridad, y poner a disposición de los demás nuestros conocimientos para que esto funcionara de una manera humana y de crecimiento personal”, rememora Jaime Moreno. “En estos seis años que llevamos viviendo juntos, nuestras expectativas se han cumplido”.

Fotografía de The way of color en Unsplash
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