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Quiero que mi hijo aprenda a ahorrar

09/12/2020

Se puede comenzar explicando qué es el dinero, para qué sirve, cómo se consigue y por qué hay que usarlo de manera responsable

Tal y como pone de manifiesto el informe '¿Por qué educar en economía familiar y empresarial?', de PwC y la Fundación Contea, aquellos países con más del 60% de su población formada en materia financiera, como el Reino Unido, Países Bajos o Suecia, tuvieron caídas acumuladas del Producto Interior Bruto (PIB) inferiores al 4% en la anterior crisis de 2008, mientras que países como España o Italia, con puntuaciones de conocimiento financiero por debajo del 50%, sufrieron importantes desaceleraciones de la economía de en torno al 10%.

En un escenario como el actual, en el que las previsiones apuntan a una caída del PIB español de más del 12%, la educación financiera se erige como un pilar fundamental para poder afrontar mejor estos grandes desafíos. De hecho, Tomás Alfaro Drake, profesor de Finanzas en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) cree que "las generaciones de crisis anteriores provienen de decisiones financieras incorrectas como son el endeudamiento excesivo, la aceptación acrítica de riesgos en la inversión de los ahorros cegados por la rentabilidad, etc.".

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En este contexto, la educación financiera sigue siendo una asignatura pendiente en España. En este sentido, uno de cada cuatro adolescentes no sabe nada de finanzas, según el último informe del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y más de la mitad de los ciudadanos reconoce no tener conocimientos básicos, ni saber distinguir entre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) o el Producto Interior Bruto (PIB).

Los expertos coinciden al destacar que el aprendizaje sobre las finanzas debería comenzar lo antes posible para comprender cómo funciona el dinero y cuáles son sus conceptos básicos. Según un informe de Intrum, en Europa los padres y las madres son los mayores educadores financieros. Mientras que un 55% de las mujeres señala que es en el hogar donde aprenden conceptos financieros, un 46% de los hombres determina esta opción.

En España la educación financiera en las aulas se introdujo en el año 2014. Los alumnos de primaria reciben una formación, pero de carácter básico y dentro de la asignatura de ciencias sociales. En secundaria hay una asignatura específica de economía en cuarto curso con conocimientos más avanzados, sin embargo, no es obligatoria con lo que deja fuera a los alumnos que no la escojan.

A este respecto, según el estudio de PwC y la Fundación Contea, la jornada escolar española presenta la mayor duración (en comparación con el Reino Unido y Países Bajos) y, por tanto, cuenta con el tiempo suficiente para ofrecer una formación de calidad. Pese a ello, dedica muchas menos horas que Países Bajos a las asignaturas vinculadas a la educación económica y financiera (EEF). Mientras que España imparte 2,8 horas semanales de media de asignaturas con contenidos financieros (9,9% de la jornada escolar), suponiendo que un alumno curse todas las asignaturas de EEF, Países Bajos da 6 horas (22,4% de la jornada escolar).

Cómo enseñar a los niños

La importancia que tienen los conocimientos financieros a lo largo de la vida son un motivo de peso para comenzar a enseñar a los más pequeños desde las edades más tempranas. Se puede comenzar explicando qué es el dinero, para qué sirve, cómo se consigue y por qué hay que usarlo de manera responsable. Un buen ejercicio para ello es imprimir una serie de monedas y billetes y asociarlos a productos que consumen en su día a día. Por ejemplo, un balón, una camiseta o un helado. Así pueden ir percibiendo cuán costosas pueden ser las cosas.

Una vez realizado este paso, lo más recomendable es instalarles una hucha para fomentar el ahorro y lo que se puede conseguir con este hábito. Una manera sencilla de ir 'llenando el cerdito' es establecer una paga por tareas que realicen, ya sea semanal o mensual. De este modo, se puede ir inculcando, por ejemplo, conceptos como que los ingresos no pueden superar a los gastos (si solo tienen una cantidad de dinero específica no podrán comprar algo con un valor superior). Asimismo, se fomenta la paciencia, ya que comprobarán que el dinero 'no crece en los árboles' y se necesita tiempo y esfuerzo para acumularlo.

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Además, el método de la hucha será un buen ejercicio para enseñarles a disponer de responsabilidad sobre sus decisiones financieras. Aprenderán la diferencia entre 'darse un capricho' o adquirir algo necesario. Así, si deciden gastar el dinero en golosinas, perderán capacidad de compra, por ejemplo, para un libro. En este punto, es importante que los padres sean un modelo a seguir, ya que de nada sirve explicarles que no necesitan tres pares de zapatillas si luego el adulto no predica con el ejemplo.

Una manera de acercarles al consumo responsable es involucrarles a la hora de hacer la lista de la compra, llevarlos al supermercado para que puedan comparar precios y comprobar cuántos productos pueden adquirirse con una determinada cantidad de dinero. Con este ejercicio también se les puede enseñar que primero hay que cubrir las necesidades básicas y, si es posible, después se pueden comprar los productos más superfluos o que no son necesarios.

"Es importante inculcar el hábito de ahorrar a las nuevas generaciones y, la mejor forma de hacerlo es a través de la gamificación, de manera que aprendan divirtiéndose utilizando tokens que representan dinero y que solo pueden servir para comprar cosas en el juego, y no fuera de él", señala el psicólogo Bertrand Regader. Eso sí, el experto destaca que "no hay que olvidar que los avances más significativos se tienen que dar en casa, con dinero real dado en pequeñas cantidades por los padres, ya que es este dinero real el que tiene la capacidad de tentar a los pequeños con una amplia variedad de productos y servicios".

A medida que van creciendo también es importante explicarles que 'poner el dinero a trabajar' es beneficioso y necesario. En este punto entraría en escena el concepto de la inflación, explicándoles que, si los precios aumentan y su dinero sigue siendo el mismo, habrán perdido capacidad de compra. Para ganar a la inflación existen diferentes opciones de inversión, como la bolsa, e instrumentos como los fondos de inversión.

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Las claves del ahorro

El 'Informe Europeo de Pagos de Consumidores de 2018', publicado por Intrum, refleja cómo el 46% de los mayores de 50 años no es capaz de ahorrar mensualmente y cómo uno de cada tres españoles considera que su economía doméstica empeora porque no sabe ahorrar. Teniendo en cuenta que los padres deben ser un ejemplo para los hijos, es importante que los adultos sean capaces de desarrollar este hábito.

Para hacerlo, una de las claves es marcarse metas. "Para ello hay que empezar haciendo determinados cálculos y definir, asumiendo un nivel de ingresos más o menos regular, qué cantidad de dinero podemos llegar a ahorrar", indica Regader. Asimismo, hay que concretar al máximo ese objetivo: "Desglosándolo en varios subobjetivos a una escala temporal menor, como por ejemplo semanalmente. Hay que intentar hacer de estos objetivos algo lo más concreto y material posible, representarlo gráficamente o por escrito y poner copias de este desglose en lugares en los que solemos estar o hacia los que solemos mirar".

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Otra de las claves para ahorrar es establecer estrategias de control de los impulsos, ya que así, como indica el experto, se puede amortiguar la intensidad de las ganas de comprar algo y modificar el entorno para que tiente menos y no plantee dilemas en los que se tenga que decidir si gastar dinero o no. El ejemplo más clásico al respecto es no ir a hacer la compra al supermercado cuando se tiene hambre.

"Como prácticamente todos los hábitos, ahorrar puede ser un patrón de comportamiento que aprendamos de manera constante y con la menor cantidad de interrupciones posibles, siempre que no partamos de una situación de extrema precariedad económica. Hay varias maneras de conseguirlo, pero en todos los casos lo que es imprescindible es conseguir una constancia. Una vez se ha logrado empezar a ahorrar de una manera sostenida, aumentar la cantidad de dinero ahorrado es relativamente más sencillo", apunta Regader.

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