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Ahora que ahorramos más, ¿sabemos cómo hacer crecer nuestro dinero?

14/09/2020

La crisis del coronavirus ha cambiado la economía familiar, incrementando los ahorros. Invertir ese dinero es fundamental para evitar que pierda valor.

Las medidas a las que los españoles se han visto sometidos por la crisis sanitaria del coronavirus han cambiado la economía de los hogares.

La prohibición de salir de casa, excepto para trabajar en servicios básicos y adquirir bienes de primera necesidad, junto a los cambios que forzosamente hicieron los ciudadanos en sus actividades de ocio, que pasaron de comer en restaurantes o ir al gimnasio o al cine, a cocinar o ejercitarse en casa y apostar por el consumo en streaming, han tenido efectos en la economía de los españoles: el descenso del consumo ha llevado a un incremento de la capacidad de ahorro.

Como consecuencia directa de esta situación, la tasa de ahorro de las familias en el primer trimestre se situó en el 11,2% de su renta disponible, siendo 2,8 puntos superior a la del mismo trimestre del año anterior. Así lo reflejan los útimos datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que recogen los meses de enero, febrero y marzo, mes en el que se decretó el estado de alarma. A esperas de conocer las cifras del resto de meses, el INE señala que la reducción del gasto fue de un 5,2% con respecto a este periodo en 2019, una cantidad que supone el mayor descenso desde el 2003.

Los datos reflejan la preocupación de los españoles, quienes han decidido aumentar sus ahorros para estar preparados ante el futuro incierto que dibuja la pandemia de la COVID-19. De acuerdo con el Banco de España, que a fecha actual solo proporciona los datos recogidos en el mes de abril, los depósitos de los hogares alcanzaron la cifra récord de 872.200 millones de euros, es decir, un 1,17% más que en marzo y un 6,48% con respecto a abril de 2019. 

En abril, los depósitos de los hogares alcanzaron la cifra récord de 872.200 millones de euros

A pesar de este significativo incremento en la tasa de ahorro de los hogares, no hay que olvidar el papel que los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) han tenido en la economía de las familias. Durante el estado de alarma, hasta 3,9 millones de españoles se acogieron a un ERTE, con la reducción de jornada y de salario correspondientes, según los datos aportados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. 

Estos trabajadores han visto mermados sus ingresos y, con ello, también su capacidad de ahorro. De hecho, tal y como muestra el 'Estudio longitudinal sobre los efectos del COVID 19 y el confinamiento en Italia, España y Reino Unido' de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), el 36% de los españoles consumió sus ahorros durante el primer mes de confinamiento, al no recibir las nóminas por parte del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y tuvo que hacer frente a los pagos con el dinero de su bolsillo, sin ningún tipo de retribución.

También hay que destacar la situación de muchos de los empresarios y autónomos que, ante la caída de sus cifras de facturación, han tenido que cesar su actividad.

Incertidumbre y precaución: más ahorro

Los ahorros pueden definirse como la parte de los ingresos que no se destinan al consumo inmediato y, por lo tanto, se guardan en el momento presente con vistas al futuro, ya sea con el objetivo de adquirir bienes o servicios de gran valor, como una vivienda, o a modo de fondo de prevención.

Sin embargo, la capacidad de ahorro del individuo depende de muchos factores y aquellos de carácter emocional juegan un rol crucial: si considera que la situación puede empeorar, el subconsciente tiende a llevarle a reducir sus gastos y, por lo tanto, podrá ahorrar más. Y esto es precisamente lo que está sucediendo con la crisis del coronavirus.

Los factores emocionales juegan un rol crucial en la capacidad de ahorro

En nuestro país, el Banco de España cuantifica una caída del PIB de entre el 6,6% y el 13%, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que será del 9%, con niveles de paro por encima del 20%, es decir, unos cinco millones de personas sin empleo. De acuerdo con estas previsiones, en la actualidad las familias son conscientes del riesgo de recesión y quieren estar preparadas.

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“El aumento del ahorro se debe a la precaución, principalmente”, explica Santiago Carbó, catedrático de Economía y director de Estudios Financieros de FUNCA, quien señala que durante la pandemia ha habido “una retracción de la propensión a consumir que redunda en el ahorro. Esta tendencia es propia de situaciones de incertidumbre y compatible con un aumento del desempleo y una caída de los ingresos. Es natural que aumente el ahorro cuando existe bastante riesgo y falta de definición sobre qué puede suceder a dos o tres meses vista”.

Las cifras demuestran que el comportamiento de los hogares españoles dio un giro durante el confinamiento, una tendencia que se mantendrá a corto plazo y mientras dure la pandemia. Según el informe 'IPG Mediabrands Spotlight', que recoge las conclusiones de la consultora Deloitte, se calcula que en 2021 las familias aumentarán en un 40% el dinero destinado al ahorro y crecerá un 2% el gasto destinado a productos de alimentación.

En 2021, las familias aumentarán en un 40% el dinero destinado al ahorro

“Cuando se levantó el confinamiento, el consumo aumentó de forma natural”, comenta el catedrático de Economía, “pero el consumo durante el final de la primavera y el verano ha sido notablemente inferior al de otros años”. El futuro, para este experto, pasa por que “el ahorro seguirá siendo importante, sobre todo por motivo de precaución. Hasta que los hogares no puedan divisar un panorama laboral, sanitario y económico estable, es difícil realizar grandes consumos e inversiones”.

Invertir para no perder

Aquellos españoles que han podido ahorrar parte de sus ingresos se preguntarán qué hacer con ese dinero. No hay que olvidar que tener los ahorros parados genera pérdidas con el tiempo, ya que el valor del dinero se deprecia y entran en juego factores como la inflación y los tipos de interés, que dañan seriamente la cartera si el dinero se mantiene intacto.

Ahorrar y no invertir lo ahorrado es sinónimo de perder dinero. Este concepto se entiende mejor usando un ejemplo práctico a través de la calculadora ¿Cuál es el coste de tener mis ahorros parados? de Estar donde estés: veamos el caso de una persona que tiene 5.000 euros sin invertir disponibles en su cartera y que mensualmente puede ahorrar 400 euros; en 10 años, sus ahorros podrían llegar a 53.000 euros, con un valor real de 43.305 euros de acuerdo con la inflación esperada.

Ahorrar y no invertir es sinónimo de perder dinero

Por este motivo es tan importante invertir, ya que “puede determinar el bienestar familiar en distintas fases del ciclo vital”, tal y como comparte Santiago Carbó. A la hora de pensar qué hacer con parte de nuestros ahorros, el director de Estudios Financieros de FUNCA aconseja que “lo más relevante es ser siempre cautos y que la primera inversión sea cualitativa, en información y educación financiera, contrastando fuentes”.

En la actualidad, la mitad de los españoles apuesta por los fondos de inversión, un tercio ahorra a través de seguros y algo más de una décima parte tiene deuda pública, según la 'Encuesta del II Observatorio Bestinver' de la IESE/CIF Business School (el centro de investigación de finanzas de IESE Business School). Este informe señala que el perfil del inversor nacional busca sobre todo productos con la mínima pérdida capital y con rentabilidad atractiva.

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“En España hay una mayor propensión al consumo que en el promedio de la UE y, por lo tanto, menor capacidad de ahorro”. El catedrático en Economía señala que los españoles no tienen una cultura del ahorro muy significativa, pero comparten con el resto de Europa un perfil de riesgo moderado. “Los depósitos han tenido y tienen una participación muy importante en el ahorro financiero. En una perspectiva más amplia, el inversor español ha apostado tradicionalmente por la inversión en vivienda", explica Carbó.

"Tan relevante es invertir bien, como gastar bien"

Si estamos pensando en invertir con los menores riesgos posibles, la opción más popular es la de la renta fija, ya sea emitida por canales privados (como bonos y pagarés) o por el Estado (como las letras). En un riesgo moderado, los seguros de ahorro e inversión prometen recuperar el dinero invertido junto a una pequeña rentabilidad. Otras opciones donde destinar los ahorros son los fondos de inversión y los planes de pensiones, donde el riesgo depende del tipo que se escoja, por lo que se adaptan a las necesidades y posibilidades de cada inversor.

En definitiva, el confinamiento ha supuesto para muchos españoles la posibilidad de ver cómo su nivel de ahorros se ha incrementado. Invertir parte de ese dinero es fundamental a largo plazo si se quiere evitar pérdidas y, en palabras del catedrático en Economía: “Tan relevante es invertir bien, como gastar bien. Saber qué es necesario y qué es superfluo y que los ‘chollos’ rara vez ocurren por una habilidad inversora extraordinaria”.

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