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Sostenibilidad
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WELL, el certificado que evalúa los edificios y mide el bienestar de los empleados

16/02/2021

La relación entre la salud y los edificios ha quedado patente en los últimos meses con la irrupción de la COVID-19, razón que ha llevado a una mayor solicitud de certificaciones para medir el grado de confort de los espacios interiores.

La pandemia de la COVID-19 ha puesto a la salud en el centro. No solo ha provocado cambios en las actividades rutinarias, sino también en la forma de trabajar, con la consolidación del teletrabajo, y en cómo se relacionan las personas con los espacios. Conceptos como la calidad del aire interior, la iluminación natural o la biofilia (conexión con la naturaleza) cobran ahora más importancia y, por qué no decirlo, sentido, en los edificios. No en vano, los ciudadanos pasan más del 90% del tiempo en espacios cerrados, por lo que la actividad que se realiza en ellos impacta en la productividad, sobre todo en el entorno del trabajo.

En este contexto, se ha producido un aumento significativo del interés en la certificación WELL en España. Se trata de un sistema de puntuación dinámico para edificios, principalmente de oficinas, que permite identificar, medir y monitorizar las características de los espacios que influyen en la salud y en el bienestar de los ocupantes.

La ventaja es doble: por un lado, los trabajadores se relacionan en un entorno más saludable y, por otro, la empresa se ve beneficiada de una mayor productividad de la plantilla, menos bajas laborales y menor rotación de empleados. 

“Muchas empresas se han interesado en la certificación para poder adaptar sus espacios de oficina a las nuevas dinámicas establecidas por la pandemia”, constata Bieito Silva, responsable de la certificación WELL en el Instituto Tecnológico de Galicia (ITG), primera entidad partner oficial del Internacional Well Building Institute (IWBI). 

Para poner en valor este bienestar, en 2020 el IWBI lanzó la ‘WELL Health-Safety Rating’, una certificación más sencilla y ágil de conseguir pensada para dar respuesta a las nuevas necesidades en materia de salud que generó la pandemia de la COVID-19.

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Medición de parámetros

WELL es un certificado con carácter voluntario. Tiene como objetivo medir, pero también proponer soluciones para mejorar el impacto que éstas tienen en las personas. Para ello se compone de 108 medidas organizadas en 10 categorías: aire, agua, alimentación, iluminación, confort térmico, movimiento, sonido, materiales, mente y comunidad.

El certificado WELL está basado en el rendimiento y no en la prescripción. Busca criterios que se puedan medir y verificar en la fase del uso del edificio

A diferencia de otros certificados, WELL se basa en el rendimiento y no en la prescripción. Es decir, busca criterios que se puedan medir (confort lumínico o acústico) y testar (agua y calidad del aire). Y no solo afecta a la fase de diseño y construcción, sino también a la fase del uso del inmueble.

El proceso de certificación incluye un registro del edificio, una implantación de las medidas y una verificación documental y otra in situ de los parámetros. La valoración de todos estos elementos, mediante diferentes técnicas de medición, determina el nivel de certificación del inmueble, que puede ser silver, gold o de platinum. 

Castellana 81, que alberga las oficinas de Savills Aguirre Newman en Madrid, fue el primer edificio de oficinas en obtener el certificado WELL en España. En la actualidad, otros 35 inmuebles lo tienen o están en fase de conseguirlo.

El primer edificio de oficinas en conseguir el certificado WELL en España fue Castellana 81 en el año 2018, donde se encuentra la sede de Savills Aguirre Newman en Madrid. En la actualidad, son 35 los edificios de esta tipología a nivel nacional con certificado o en fase de conseguirlo.

Este referente arquitectónico se caracteriza por incluir medidas que fomentan el bienestar mental de los visitantes (con información sobre hábitos saludables a través de una biblioteca digital accesible), la mejora de la calidad del aire interior (por ejemplo, con el uso de productos con bajo contenido de compuestos orgánicos volátiles o la filtración del aire exterior) o una mejor iluminación (con sistemas de alumbrado artificial con nulo o bajo deslumbramiento con respecto a los puestos de trabajo, y acceso a luz natural y vistas directas al exterior por el 95% de los ocupantes de las plantas de oficinas).

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También Castellana 81 promueve la actividad física de sus ocupantes (con la colocación estratégica de la escalera para invitar al usuario a utilizarla, aparcamiento para bicicletas o espacios de duchas y vestuarios), la biofilia (espacios exteriores con jardines autóctonos y fuentes de agua) o la mejora de hábitos nutricionales (oferta de alimentos naturales e integrales de manera regular a los ocupantes o información a través de mensajes mostrados en la gran pantalla del lobby). La buena calidad del agua y el grado de confort en su interior, que garantiza la accesibilidad para personas con discapacidad, son otras prestaciones que, junto a las nuevas medidas de seguridad para prevenir la COVID-19, han hecho de este edificio de oficinas un espacio saludable.

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Fotografía de Taylor Nicole en Unsplash
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