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Sostenibilidad
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Sostenibilidad y derechos humanos, cada vez más presentes en los informes corporativos

26/06/2020

Las empresas cada vez están apostando más por la información no financiera, alineándose con las demandas crecientes de la sociedad en ámbitos como la sostenibilidad o los derechos humanos.

Vivimos en la era de los datos y de la hipertransparencia. Ninguna empresa puede permanecer en un segundo plano, callada y reactiva, cuando se reclama su participación activa en lo social, bien sea mediante acciones relacionadas con la responsabilidad social corporativa (RSC), a través de las interacciones comunicativas que recibe por medio de las redes sociales e Internet, o, simplemente, por el rol mucho más participativo de los diferentes stakeholders, en especial los consumidores, que demandan cada vez más un diálogo inmediato y directo con las entidades. 

En este contexto, los informes corporativos han ido ganando cada vez más peso en los últimos años como herramientas útiles y eficaces para explicar a terceros el valor de una entidad y su grado de confiabilidad. Pero las nuevas demandas de los diferentes grupos de interés, incluyendo a los reguladores y a los supervisores, están favoreciendo una continua revisión de los pilares básicos sobre los que se sustentan los estándares de reporting corporativos para incluir nuevos elementos, en principio intangibles y de muy complicada medición, como son la sostenibilidad o las políticas de RSC.

De acuerdo con el ‘KPMG Survey of Corporate Responsibility’, estos inéditos parámetros de análisis favorecen a las empresas una mejor comprensión de potenciales riesgos, no necesariamente financieros, pero que afectan al negocio. Además, proveen a los directivos y gestores de más elementos de conocimiento para la toma de decisiones en entornos de incertidumbre, como es el actual que se está viviendo a nivel global a consecuencia de la crisis sanitaria. Los datos, por el momento, confirman la tendencia imparable de la convergencia de los informes corporativos hacia la inclusión de estos criterios de sostenibilidad y RSC. No en vano, según los resultados del estudio de KPMG, el 87% de las compañías españolas más capitalizadas ya cuentan en estos documentos con el análisis de información no financiera. También se confirma el crecimiento en toda Europa de la elaboración de estos informes mediante los criterios del International Integrated Reporting Council (IIRC), entidad que se ocupa de velar por la homogeneización de esta clase de estándares, perdiendo cada vez mayor peso el marco más tradicional que delimita el Global Reporting Initiative (GRI).

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Respaldo desde Bruselas

Hace algunos años, se aprobó la Directiva 2014/95/UE sobre divulgación de información, que traslada a los consejos de administración la responsabilidad acerca de que la información no financiera que se incluye en los informes corporativos es fiable. Un año más tarde, el Consejo de Estabilidad Financiera afirmó que el cambio climático era un riesgo tanto para el tejido productivo como para el sistema financiero en su conjunto, y creó el Grupo de Trabajo sobre divulgación financiera relacionada con el clima (TCFD, por sus siglas en inglés), de cara a intentar fomentar que las entidades trabajen de modo continuo en mejorar la información que ofrecen acerca de este tipo de riesgos.

Estas iniciativas europeas, complementadas con la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y, en el caso particular de España, con el Plan de Acción Nacional de Empresas y Derechos Humanos, confieren un panorama ciertamente amplio sobre la importancia creciente (e imparable) de los criterios ESG a la hora de valorar y analizar cualquier empresa. De hecho, está muy cerca de aprobarse en nuestro país la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, cuyo primer borrador de Anteproyecto de Ley fue enviado hace unos días a las Cortes.

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Los principios de integración de los reportes corporativos

El IIRC, en colaboración con el Corporate Reporting Dialogue, presentó recientemente un informe sobre la transparencia y la rendición de cuentas, en el que desarrolla los siete principios clave para todo informe corporativo que tenga un enfoque empírico: materialidad, integridad, precisión, equilibrio, claridad, comparabilidad y confiabilidad. De hecho, el texto asegura que, dado que los stakeholders ya no tienen un carácter pasivo, sino que participan activamente en el diálogo fluido con las empresas, es preciso establecer mecanismos de gobernanza de alta calidad para ‘empoderar’ a todas las partes interesadas y que puedan influir en el cambio de la organización.

En este sentido, según un estudio de Deloitte, este tipo de documentos es el principal instrumento de generación de confianza por parte de las empresas hacia reguladores e inversores, y que solo actuando proactivamente e incorporando en su relato elementos no financieros que están en primera línea de las tendencias y demandas sociales (como la reducción de emisiones, los derechos humanos y los ODS, o las políticas de inclusión e integración), evitarán convertirse en espectadores pasivos de cómo esos stakeholders y otros grupos de interés ponen en tela de juicio su capacidad de identificar riesgos y oportunidades que podrían afectar a su negocio, sacando sus propias conclusiones por su cuenta.

Para conseguir una integración eficaz de los reportings corporativos con las necesidades de comunicación y acceso a la información de los principales sujetos que se ven afectados por las empresas, tanto la OCDE como el G20 han establecido distintos documentos de recomendaciones, que pueden sintetizarse en cinco ideas clave:

  • Un tratamiento equitativo y veraz de todos los sujetos internos y externos relacionados con la organización.
  • La apuesta por la transparencia implica que se deben divulgar datos y confirmar fuentes siempre que sea posible.
  • Deben establecerse canales fluidos de comunicación entre el gobierno corporativo y los grupos de interés, propiciados a través de los informes.
  • La empresa debe proporcionar un marco eficaz y efectivo de inclusión de los temas clave que interesan a los stakeholders, como la sostenibilidad.
  • El consejo de administración es responsable de lo contenido en los informes de reporte corporativo y sus posibles consecuencias.

Cómo integrar los principios de sostenibilidad en un reporting

Según el estudio anual de EcoAct España ‘Estado del Reporting de Sostenibilidad de las grandes empresas cotizadas’, las organizaciones con mayor aporte cualitativo a los criterios ESG no son aquellas que más actividades llevan a cabo en estas áreas o invierten más dinero, sino las que, además de hacerlo, intentan innovar y diferenciarse del resto para generar el mayor impacto posible.

En esta línea, desde la Red Española del Pacto Mundial creen que es prioritario que cualquier entidad se marque unos objetivos muy claros de lo que quiere comunicar al exterior en un reporte de estas características, ya que, de manera casi automática, comienza a generarse un vínculo entre la gestión de riesgos con potenciales nuevos modelos de negocio relacionados con todo lo que tiene que ver con sostenibilidad.

Desde Naciones Unidas consideran que para lograr alcanzar el éxito en esta tarea solo cabe una posibilidad: establecer unas métricas eficaces, como en cualquier otro ámbito de la empresa, y analizar periódicamente los resultados bajo estrictos términos de eficiencia y rentabilidad.

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