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Voy a abrir un negocio, ¿qué seguros necesito?

El ahorro de costes es clave cuando empiezas un negocio. Eso hace que muchos emprendedores vean los seguros como un gasto innecesario al poner en marcha su empresa. Nada más lejos de la realidad. Para empezar, hay ciertos seguros para empresas que son obligatorios por ley. Además, hay otros que, sin serlo, pueden resultar muy útiles.

Seguros obligatorios para nuevas empresas

Solo hay un tipo de seguro que todas las empresas deben tener contratado. Es el que afecta a la protección de sus trabajadores. Las demás pólizas únicamente son obligatorias en función del tipo de negocio o de si hay o no vehículos de empresa.

Estos son todos los tipos de póliza que puedes necesitar para abrir tu negocio:

- Seguro de accidentes. Todas las empresas con trabajadores a su cargo tienen que suscribir una póliza de accidentes en función de lo que marque su convenio sectorial. Este seguro se encarga de cubrir e indemnizar al trabajador en caso de fallecimiento o invalidez por accidente laboral. El propio convenio es el que marca qué cantidades exactas deben cubrir en cada caso e incluso qué coberturas adicionales debe tener la póliza.

- Seguro de responsabilidad civil general. Los seguros de responsabilidad civil sirven para cubrir a la empresa ante los daños que pueda ocasionar a terceras personas. No se trata de un seguro obligatorio para todas las empresas, pero sí para determinados colectivos y empresas. A modo de ejemplo, si vas a abrir un local de espectáculos, un centro de ocio, un bar, un gimnasio o un restaurante, necesitarás este seguro. Será el encargado de indemnizar a una persona que, por ejemplo, se caiga por el mal estado del suelo.

- Seguro de responsabilidad civil profesional. Actúa de forma similar al anterior, solo que cubre los daños que puedas causar en el desarrollo de tu actividad. Un médico, por ejemplo, está obligado a contar con un seguro de responsabilidad civil profesional.

- Seguro de vehículos. El coche de empresa necesita estar asegurado, como cualquier otro vehículo, con una póliza que cubra por lo menos la responsabilidad civil obligatoria (lo que se conoce como un seguro a terceros). Además de esta cobertura obligatoria, suele ser conveniente añadir la de accidentes del conductor (cubre los gastos de hospitalización, que no están cubiertos por la Seguridad Social para accidentes de tráfico) y la asistencia en carretera (la grúa). En el caso de flotas de vehículos, hay pólizas especiales con precios a medida.

A estos seguros hay que añadir los seguros específicos. Por ejemplo, las empresas de transporte y mensajería están obligadas a asegurar el material que transportan con una póliza que cubra unas cantidades mínimas por kilogramo de carga. En esta línea, las empresas y empresarios de la construcción deben contratar siempre un seguro decenal, que es el que actúa como garantía de 10 años para los compradores de pisos y locales nuevos.

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Seguros no obligatorios, pero interesantes

El sector asegurador tiene soluciones para todo tipo de riesgos de la empresa. El primer seguro recomendable para cualquier negocio o profesional es uno que ya hemos visto: el de responsabilidad civil. Esa es la mejor forma de proteger tu empresa ante daños imprevistos que pueda causar. Es fácil que muchos de ellos ni te los imagines ahora, pero eso no quiere decir que no existan.

Esta responsabilidad civil se puede aplicar también a determinadas áreas. Estas son algunas de las más recurrentes:

- Responsabilidad civil patronal. Cubre ante posibles perjuicios derivados de la relación de la empresa con los trabajadores.

- Responsabilidad civil de productos. Su misión es proteger a la empresa ante los posibles daños que el producto pueda causar en el usuario.

- Responsabilidad civil de explotación. Está directamente relacionada con la actividad profesional de la empresa.

Además, en caso de contar con un local o una nave comercial, puede ser interesante contratar un seguro multirriesgo. Como su propio nombre indica, estas pólizas cubren diferentes tipos de riesgo (como las de hogar) y sirven para asegurar el propio local (continente) y el material que tengas dentro (contenido).

Si la empresa se dedica a la exportación, existen seguros muy recomendables que cubren el envío de mercancías, otros de seguro de crédito a la exportación ante posibles impagos o un seguro de cambio de divisas.

A estos se pueden añadir los seguros de salud, tanto para ti como emprendedor como para los empleados. Una de las ventajas de este tipo de pólizas es que puedes desgravarlas también en el IRPF.

Fotografía de Samuel Zeller en Unsplash
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