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Las bodegas tradicionales: reconversión de futuro

El negocio de las bodegas no es el mismo que hace unos siglos. No sólo han cambiado los modelos de explotación, sino que las maneras de comercializar el vino son totalmente distintas: se ha pasado de vender vinos en pequeñas bodegas a las grandes superficies para terminar culminando en el actual auge de venta online de grandes empresas nacionales e internacionales. Para sobrevivir, los centenares de empresarios bodegueros deben estar atentos al cambio y adaptarse a las nuevas maneras de comprar de sus clientes.

Una estrategia digital

La consultora especialista en soluciones informáticas de gestión bodeguera Tipsa ha elaborado el informe 'El futuro de las bodegas es digital, social e inteligente', donde avisa de que la revolución digital y las innovaciones tecnológicas han irrumpido en este sector “afectando a toda la cadena de valor”, incluso a la forma en la que se relacionan las bodegas con los consumidores.

En este marco son especialmente importantes las redes sociales, que permiten a la bodega subirse al carro del marketing social en redes como Instagram, Facebook y Twitter, revolucionando por completo las formas tradicionales de promover el vino y consiguiendo así captar también a un nuevo público que ahora vive de espaldas a este mundo. Son ejemplares en este sentido estrategias digitales como las de Viña Pomal, Vila Viniteca y Codorniu.

El informe de Tipsa también subraya la importancia de construirse una reputación online, con la que los consumidores se crearán una imagen de la marca, y escuchar qué se dice en Internet sobre la bodega para implementar los cambios oportunos. En este sentido, rastrear qué comentarios genera la marca es imprescindible. Para ello y para ser fuerte en redes sociales es necesario apostar por la figura del Community Manager.

Más allá de la reputación, para unas buenas ventas la bodega o sus vinos tienen que aparecer en las primeras posiciones de los buscadores como Google, para lo que es necesario trabajar el SEO y SEM. Es decir, para quedar en las primeras posiciones de los buscadores hay que tener una buena huella digital, tanto de forma natural (con la propia página web de la bodega) como pagada con anuncios en páginas de terceros. Para el primer caso, Google dispone de una 'Guía para principiantes sobre optimización para motores de búsqueda', mientras que para el SEM, el mismo buscador dispone de una 'Guía de Adwords' para empezar a invertir en publicidad online.

Atento a las tendencias

En el mundo real también hay que ajustarse a los cambios que demanda el público para obtener mejores resultados comerciales. En este sentido, es necesario estar atento a las cambiantes tendencias del mercado pronosticadas anualmente por grandes consultoras y medios de comunicación, como estas previsiones de la revista Forbes: 'Cómo beberemos vino en 2019'.

Entre las tendencias en auge están los vinos orgánicos, denominaciones de origen famosas como Bordeaux y un crecimiento del vino rosado, según las previsiones para 2020 del portal especializado Italian Food. Es importante conocer estas tendencias para saber qué productos es mejor ofrecer a los clientes físicos y online, y sobre los que aplicar promociones e incluso anunciar como gancho para promocionar la bodega. De esta manera, la compañía se anticipará a la demanda de su cliente.

El enoturismo, fuente de ingresos

También centrado en las exigencias del cliente, las bodegas deben abrir sus puertas a los clientes de par en par: no sólo es un ejercicio de transparencia, sino de rentabilidad económica. Para muchas bodegas tradicionales el enoturismo todavía no es una realidad, y esta línea de negocio dentro de la misma empresa es una nueva fuente de ingresos, aunque también requiere cierta inversión en términos de personal. Estas visitas aportan un gran valor añadido en cuanto a la fidelización del cliente a la marca y una mejora en la imagen de ésta.

Según el 'Informe de visitantes a bodegas y museos del vino asociados a las Rutas del Vino de España' de Wine Routes of Spain, el número de enoturistas ha pasado de 1,1 millones en 2008 a 3,2 millones de visitantes en 2017, con un “importante ritmo de crecimiento”. El impacto económico de las visitas enoturísticas en las bodegas es superior a los 67 millones de euros, con un crecimiento del 24% en el último año. En el terreno concreto, el gasto medio por visitante en bodega es de 18,27 euros, un ingreso extra para la bodega.

 

 

Una gestión eficiente

Pero el futuro también pasa por una gestión interna de la bodega más eficiente y sostenible, con unos procesos de negocio más ágiles y automatizados. Según el 'Análisis de rentabilidad económica del sector vitivinícola', realizado por Luis Hernández Ríos para la Universidad de la Rioja, la rentabilidad del sector vitivinícola ha pasado de 2014 a 2018 del 3,4% al 7,8%.

Según este, el sector tiene “un riesgo muy bajo de necesidad de crédito a corto plazo y un gran margen de maniobra” que le permite operar de forma tranquila en términos económicos. En el largo plazo, la situación deja una gran autonomía financiera e índices de endeudamiento bajos. Esto debe permitir a los bodegueros centrarse en otros aspectos, como la reconversión de sus instalaciones y la implementación de procesos para lograr una mayor eficiencia.

Concretamente, según el informe 'Eficiencia energética en bodegas' de la consultora Alfatec, es necesario ser consciente de la repercusión de la energía en toda la cadena: desde la extracción de las materias primas, pasando por la producción y hasta la distribución, tratando de reducir la huella de carbono de todo el proceso.

El informe propone numerosas medidas para una mayor eficiencia. Entre ellas, recomienda usar energías renovables, como la solar; optimizar las instalaciones, apostar por baterías de acumulación y de grupos electrógenos, usar alternativas al enfriamiento de la vendimia como el CO2 líquido, almacenar el CO2 de la fermentación en depósitos y usarlo en otras actividades de la bodega y automatizar procesos, todo ello dirigido al final a una “asignación más eficaz de los recursos”.

Las bodegas del futuro pasan tanto por una mejora de sus estrategias digitales dirigidas al consumidor, especialmente a los nuevos consumidores millennials, como por una revisión y mejora de los procesos internos. Reducir gastos y aumentar ventas es el espíritu de esta reconversión de futuro.

 
Fotografía de Kym Ellis en Unsplash
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