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La primera impresión cuenta, también en tu negocio

Entre la enorme oferta que existe en prácticamente todos los sectores, y compitiendo con el comercio electrónico en auge, ¿cómo conseguir que las tiendas físicas sigan atrayendo a la clientela?

Lograr atraer la atención del público en los negocios tradicionales es cada vez más complicado. De un vistazo, caminando por la calle, tiene que haber algo que produzca un interés y una intención de compra o, al menos, de entrar al local. Por ello, te ofrecemos algunos consejos para que logres tener un local comercial atractivo y te diferencies de la competencia.

1. La fachada y el escaparate

Los colores (más o menos llamativos), la estética de la fachada y la presentación y selección de los productos que se muestran en el escaparate son aspectos fundamentales para conseguir una buena primera impresión y conectar con el potencial cliente para que quiera ‘descubrir más’. Debemos ser cuidadosos en este punto, pues va ligado al concepto que transmite nuestro local comercial. La estética debe corresponderse con lo que queremos ser, con nuestra imagen de marca.

Por su parte, el escaparate debe tener una apariencia limpia, por lo que debemos evitar abarrotar el cristal de productos. La estética del mismo debe llevar al futuro comprador a hacer un recorrido visual, pudiendo observar en un único vistazo todos los productos. La posición de los mismos cobra una especial relevancia. La zona central del cristal debe ser la elegida para colocar los productos que queramos vender más ágilmente. Además, el orden de los productos, la sensación de pulcritud y elegir una gama cromática armoniosa serán fundamentales para conseguir el efecto deseado.

2. El interior de la tienda

La primera norma para tener un local comercial es que el interior se encuentre impoluto, en cuanto la limpieza del lugar y también referido al cuidado de los detalles. Elegir una paleta de colores suaves para la decoración nos ayudará a dar una sensación de acogida al cliente. Los mayores aliados para estimular el impulso de compra son los cinco sentidos. No basta con tener un local “bonito”. El hilo musical, la iluminación, los olores al entrar en la tienda, la ubicación de los puntos de venta, los mostradores… Todo influye.

Por otro lado, la mayoría de las compras que llevamos a cabo no estaban planificadas, son compras por impulso o apetencia. Podemos aprovecharnos de este aspecto mediante una buena disposición de los productos, utilizando las técnicas de marketing para promocionar unas mercancías sobre otras, llamar la atención con ofertas, cartelería llamativa, etcétera.

3. La experiencia de compra

Ir de compras debe ser una experiencia agradable, incluyendo el plano estético. Crear un ambiente atractivo hará que el cliente permanezca más tiempo en el establecimiento, aumentando a su vez las posibilidades de que compre.

Además, los comercios con presencia física deben seguir perseverando para ofrecer el toque personal que la compra online elimina. El trato con el cliente, amable y educado, agilizar el pago, mejorar los servicios post venta… Hay que ser capaz de ofrecer al cliente lo que precisa en cada momento, dándole todas las comodidades para que decida volver a confiar en nuestro comercio.

 

 

 

 

Con una oferta cada vez mayor de servicios comerciales, con la proliferación de las plataformas de compra online y los servicios de bajo coste, diferenciarse de la competencia se ha convertido en un aspecto esencial para la supervivencia de las tiendas físicas. Por ello, cuidar los ‘pequeños detalles’ hará que el cliente confíe en nosotros, disfrute de nuestros productos y de nuestro entorno y, sobre todo, que vuelva.

Fotografía de Clark Street Mercantile en Unsplash
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