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Crowdfunding o cómo financiar tu proyecto desde cero

Según un estudio, en España se recaudaron más de 100 millones de euros para campañas de micromecenazgo.

Un buen día, el emprendedor John Fiorentino quiso hacer realidad su sueño de crear una manta inteligente que redujera el estrés y proporcionara un sueño reparador gracias al aprovechamiento de la gravedad. Para financiar Gravity, recurrió a la plataforma de micromecenazgo Kickstarter, donde se fijó un precio de salida de 20.000 euros. Al final de la campaña, en 2017, consiguió casi cinco millones de dólares de financiación gracias a sus 24.000 inversores.

Tropicfeel, el proyecto de calzado deportivo de Albert Espinós y Lucas de Gispert en 2018, recaudó en la plataforma Indiegogo, más de un millón de euros. La idea surgió en un viaje por Vietnam en el que decidieron crear una sola zapatilla con las prestaciones de cuatro: trekking, deportiva, acuática y cómoda. En Kickstarter cubrieron su meta inicial de 12.500 euros en una hora. Consiguieron en total más de dos millones de inversión.

Son ejemplos de crowdfunding o micromecenazgo, un mecanismo colaborativo para conseguir financiación a través de campañas de recaudación anunciadas en plataformas específicas. Una alternativa a las formas más tradicionales. Pueden ser todo tipo de ideas, además de proyectos tecnológicos, desde rodar una película o grabar un disco a buscar fondos para hacer un viaje iniciático.

Un pequeño proyecto o una necesidad personal será una gran idea si la sabemos vender. Con un mensaje claro, creando unas expectativas intensas pero ciertas, así conseguirás que la comunidad empatice. Una pista: los proyectos que, además de rentables, repercuten positivamente en el medio ambiente o la sociedad, las llamadas “inversiones de impacto”, están atrayendo cada vez a más mecenas.

Aunque en España no llegamos a las cifras de Estados Unidos y todavía hay que superar ciertas limitaciones legales, en 2017 se recaudaron más de 100 millones de euros para campañas de micromecenazgo, un 35 % más que el año anterior, según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid.

¿La principal ventaja del crowdfunding? Que permite tener liquidez de forma relativamente rápida y sin procesos complicados de solicitud. Casi cualquier idea puede entrar en una campaña. ¿La principal desventaja? Que, al hacerla pública, nos arriesgamos a que sea copiada, o que, al encontrarse en una fase muy embrionaria, no haya inversores que confíen en el proyecto.

Tipos de micromecenazgo

Según la inversión, el micromecenazgo puede ser:

  • Donativos: los mecenas financian una causa sin recibir nada a cambio.
  • Inversión: los inversores recibirán una participación en los beneficios.
  • Recompensas: el organizador de la campaña ofrece una recompensa física a los donantes a cambio de sus inversiones (un producto físico o servicio).

Según el tipo de proyecto, puede ser:

  • Empresarial: se busca financiación para crear una pyme.
  • Solidario: para una causa benéfica.
  • Musical: para financiar discos, videoclips... (el primer caso de crowdfunding musical en España fue el disco que pudo producir el grupo Extremoduro en 1998 gracias a la venta de vales de 1.000 pesetas canjeables por una copia del disco).
  • Personal: para financiar gastos compartidos entre un grupo de personas, como regalos, viajes...

 

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Otras formas de financiarse

Además del micromecenazgo puro y duro, las fórmulas para lograr financiación para nuestra startup o idea son cada vez más variadas. En función del proyecto nos interesará un método u otro:

  • Playfunding: forma de micromecenazgo en que el emprendedor sube su proyecto a una plataforma y espera a que una empresa anunciante apadrine su iniciativa incluyendo un anuncio en la página del proyecto. En función del número de visualizaciones que obtenga este, el emprendedor recibirá su recompensa.
  • Crowlending (o peer-to-business lending): otra variante en que los inversores reciben a cambio el tipo de interés que paga la pyme. La plataforma es la intermediaria y no se requiere intervención bancaria.
  • Crowdsourcing: a camino entre el micromecenazgo y el outsourcing (externalización de tareas). Un ejemplo: queremos un logo para nuestra empresa. Podemos contratar a un diseñador o recurrir a una plataforma, donde publicaremos nuestra petición. Así, podremos elegir entre todos los logos que hayan hecho los diseñadores participantes en el proyecto.
  • Business angel (inversor de proximidad): es un inversor que confía en el proyecto de un emprendedor y además de capital le aporta conocimientos, contactos y experiencia en el sector para obtener un alto rendimiento futuro.
Si eres tú, querido lector, quien tiene un proyecto, recuerda que, como dijo Mark Twain, “Un hombre con una nueva idea es un loco hasta que esta triunfa”.
 
 
Fotografías de Markus Spiske y NordWood Themes en Unsplash
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