Lo han visto 3288 personas 3 minutos de tu tiempo

¿Necesitamos tantas habitaciones como hijos?

Los padres de hoy conocen de primera mano las sensaciones de compartir habitación con un hermano. Pero los tiempos han cambiado. Esta situación es ahora menos frecuente, y la caída de la natalidad tiene bastante que ver en ello. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la media de hijos por mujer ha bajado de los casi tres hijos en 1975 a los 1,34 de 2016. La incorporación de la mujer al mercado laboral o la inversión que supone comprarse un piso son algunos factores relacionados con estos cambios.

Al margen de las habitaciones con las que se cuente, mientras los niños son pequeños suelen preferir compartir dormitorio.

Paralelamente, estas realidades van vinculadas al tipo de vivienda que acoge a las familias y la mentalidad con la que hoy se afronta la maternidad/paternidad. La proliferación de libros, talleres o grupos sobre crianza influyen a la hora de tener hijos, haciendo que la decisión sea más meditada. Esta preocupación por el bienestar de los hijos incide también a la hora de valorar el número de habitaciones de la vivienda o cómo distribuirlas: ¿necesita cada uno su cuarto?

Compartir es convivir… y agilidad

Al margen de las habitaciones con las que se cuente, mientras los niños son pequeños suelen preferir compartir dormitorio. Marta Santandreu, de 41 años y directora de instituto, vive en Sueca (Valencia) y decidió que sus dos hijas, que ahora tienen seis y cuatro años, compartirían habitación: “Tienen horarios y necesidades parecidas, y ganamos agilidad en las rutinas diarias. Pero, sobre todo, ellas son felices juntas y aprenden a compartir y convivir, unos valores que también queremos transmitirles”.

Laia González, de 41 años y que temporalmente ha dejado de trabajar como coordinadora pedagógica en un proyecto público para ocuparse de sus hijos, se crio en un ambiente de seis hermanos, y tenía claro que buscaba una familia numerosa: “Queríamos tener tres hijos, a pesar de que no es fácil con los precios de Barcelona”. Viven en un piso de tres habitaciones. Los dos hijos mayores, de siete y cinco años, comparten dormitorio, en el que pronto instalarán una litera. Y la pequeña, de dos, duerme todavía con la pareja. Además, su pediatra del Centro de Atención Primaria Guineueta, Jordi Clanxet, le aconsejó que lo mejor, mientras fueran pequeños, era justamente que los hermanos compartieran habitación.

Adolescencia, la edad del espacio propio

“Para mí, el momento clave es la adolescencia”, dice Cecilia Trujillo, de 38 años y redactora freelance. Creció en una familia de cuatro hermanos. Ella, su marido y sus dos hijos, de ocho y cinco años, viven en una casa de alquiler de tres habitaciones, pero se han comprado un piso de cuatro que está en construcción en Sant Cugat del Vallés (Barcelona). Los niños duermen en el mismo dormitorio: “No se despegan el uno del otro. De hecho, ¡cada mañana los encontramos metidos en la misma cama!”.

Marta Santandreu, madre de dos niñas: “En la adolescencia todo cambia, crece la necesidad de intimidad y de tener un espacio propio”.

El nuevo piso les permitirá disponer de un estudio para ella, y una habitación para cada hijo cuando sean adolescentes. Pero hasta ese momento, los niños continuarán en el nuevo hogar como hasta ahora, compartiendo dormitorio y con una habitación para jugar. “Sería absurdo separarlos ahora, pero en la adolescencia es distinto. Necesitarán espacio para cada uno, y entonces ya cambiaremos la distribución”, prevé Cecilia.

En su piso hay más habitaciones, así que para ellos no supondrá un problema que cada una tenga su cuarto. Sin embargo, esperarán a que sean las niñas las que lo pidan: “Cuando ellas lo tengan claro, haremos el cambio, pero es algo que todavía vemos lejos”. Para Laia, también es una cuestión a tener en cuenta, pero que enfocarán más adelante: “Lógicamente, disponer de un piso más grande tiene ventajas, pero los niños ahora están contentos y no es una necesidad inmediata. Esperaremos a que llegue el momento para dar el paso”.

Fotografías de Kelly Sikkema y Markus Spiske en Unsplash

 

Temas relacionados



c