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¿Me conviene más financiarme con renting o leasing?

Cuando llega el momento de cambiar el coche de empresa o de renovar los equipos informáticos, siempre surge la misma duda: ¿cuál es la mejor fórmula para hacerlo? Si no quieres comprar directamente el bien y optas por financiarlo, el leasing y el renting son opciones atractivas.

Aunque es fácil confundirlos, leasing y renting son diferentes y dependiendo de tus objetivos, te convendrá uno u otro. Y es que con ambos conseguirás más liquidez para la empresa, pero con distintas implicaciones fiscales y contables.

Qué es el renting

El renting es un contrato de arrendamiento financiero. De forma muy resumida, alquilas un bien durante un tiempo determinado y lo devuelves a la finalización del contrato.

La diferencia con la mayoría de alquileres al uso es que el renting incluye normalmente todos los servicios asociados al bien arrendado. Para entenderlo mejor: en un coche no solo te alquilan el vehículo durante varios años, también incluyen el seguro, ITV, revisiones y todo lo que no tenga que ver con la gasolina, normalmente.

Características y ventajas

El renting, como cualquier otro alquiler, permite disponer de un bien sin tener que pagarlo al momento. Esa es su principal característica. Su mayor ventaja operativa es no tener que preocuparse por ninguno de los gastos relacionados con el bien alquilado. Ya sea un coche, maquinaria o un móvil, la empresa de rentingse encargará del mantenimiento y de todo lo que no esté relacionado con su uso diario.

En este sentido, el renting es muy útil para quienes buscan facilidades y no quieren preocuparse por los gastos relacionados con el alquiler ni piensan quedarse con el equipo o material.

Eso sí, la duración mínima de este tipo de contratos de alquiler sin opción a compra es de dos años para vehículos y de 10 para bienes inmuebles.

Cómo tributa

Además de la comodidad de no tener que ocuparse de nada, el renting tiene ciertas ventajasfiscales y contables para la empresa. Y es que al tratarse de un servicio no figurará en el balance de la empresa como activo ni como pasivo. Es decir, no afectará a las cuentas salvo como un gasto más, como por ejemplo el teléfono.

Desde un puntode vista fiscal, si el bien está afecto a la actividad, será deducible a efectos de IVA e IRPF.

Qué es el leasing

El leasing también es un arrendamiento financiero, solo que además incluye una opción de compra. Es decir, al final del contrato, puedes optar por quedarte con el bien o devolverlo. Además, a diferencia del renting, no siempre incluye los servicios y gastos asociados. Volviendo al ejemplo del coche, el seguro, ITV, impuesto de circulación y mantenimiento correrían a cargo de la empresa.

Características y ventajas

El leasing es un plan de financiación dividido en cuotas. En cada una de ellas, pagarás por un lado una parte del coche y por otra los intereses de esa financiación. A fin de cuentas, el contrato parte del supuesto de que terminarás comprando el bien arrendado, aunque puedes no hacerlo.

La ventaja del leasing es más bien financiera, ya que no tendrás que abonar el importe del bien, sino que podrás pagarlo poco a poco. Esto libera cantidad de recursos para la empresa. A esto se añade la parte contable y fiscal, que también tiene sus beneficios.

 

 

Cómo tributa

Desde un punto de vista fiscal y contable, el leasing sí que tiene que aparecer en el balance de la empresa. La ventaja es que permite deducir fiscalmente esa inversión en cerca de la mitad de tiempo necesario para una amortización lineal.

Al tributar, la cuota de amortización es un gasto tributario. Así, el valor total del bien se rebaja como gasto en el Impuesto sobre Sociedades salvo la cantidad de la opción de compra. Podrás, por tanto, incluirlo como un gasto deducible en el Impuesto sobre Sociedades, tanto los intereses que pagas a la entidad financiera como por las cuotas de arrendamiento.

Leasing o renting ¿Cuál me compensa más?

En realidad no hay una fórmula mejor que otra al cambiar maquinaria, un coche o cualquier elemento de la empresa. La respuesta dependerá de tus preferencias y objetivos más quede los propios números.

Si no quieres tener que preocuparte por nada, solo por usar el bien, el renting suele ser la mejor opción. Por eso mismo triunfa el renting de vehículos, donde las empresas suelen preferir no tener que preocuparse de pagar arreglos, ni de buscar seguros. Además, así pueden renovar su flota con mayor frecuencia.

Por el contrario, para otros bienes clave en la empresa, como por ejemplo determinada maquinaria, el leasing ofrece el beneficio de una compra en diferido sin tener que abonar el dinero de golpe. También puede ser útil para otros bienes no tan fáciles de sustituir como un coche, como por ejemplo, o los equipos informáticos, que muchas personas prefieren mantener pese a estar obsoletos o no ser de última generación.

Desde el punto de vista fiscal, cada sistema tiene sus ventajas, aunque aquí el renting parece salir ganando.

Fotografías de Julian O'hayon y Eric Rothermel en Unsplash
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