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Qué ganan los niños cuando ahorran

El ahorro es una práctica positiva en las edades más tempranas, aparte de por su mero valor acumulativo, por la cantidad de valores personales que enseña a los más pequeños desde el principio, donde tienen que aprender a administrar sus recursos de un modo eficiente, pero también a permitirse licencias para sus caprichos.

Son numerosas las ocasiones en las que un niño puede recibir dinero de los adultos: las Navidades, los cumpleaños, la paga semanal, e incluso una pequeña cantidad en las vacaciones. Es fundamental acompañar y guiar a los más pequeños de la casa para aprovechar este momento financiero e inculcar valores como la responsabilidad, la sostenibilidad, la eficiencia, el sacrificio y la generosidad, entre otros.

Aunque pensemos que todos los niños son iguales y con comportamientos similares, un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid constata las diferencias en el ahorro entre los niños según el poder adquisitivo de sus familias. Así, mientras los niños que crecen en un nivel socioeconómico alto tienen mayor tendencia al ahorro, de manera regular y sistemática, para los niños que lo hacen en un nivel más bajo muestran una menor tendencia al ahorro. Una forma de reducir las diferencias sociales es equilibrar estos valores ya desde la infancia.

Autocontrol en el gasto

Según afirma Ismael Quintanilla en el libro 'Psicología y Economía', los niños descubren a los seis años que ahorrar es bueno, y de entre los primeros valores que aprenden de sus padres en este sentido está el autocontrol y el uso cuidadoso de las cosas, así como la prudencia, en una actitud orientada a ahorrar recursos y minimizar el gasto.

Asimismo, el ahorro reforzará el cálculo matemático en la mente niño, que verá en la vida real la utilidad de aquello que estudia en el colegio. El valor de la educación se verá reforzado, así como otros valores como el realismo, la racionalidad y la paciencia. Por ejemplo, a los niños participantes en un programa de ahorro se les planteó si preferían tener dos euros dentro de tres semanas o un euro hoy, y el 62% se decantó por la primera opción, lo que incide en el desarrollo de la conciencia del largo plazo.

Otro de los grandes valores que comporta el ahorro es la autonomía, la seguridad personal y la autoconfianza a través del esfuerzo. La administración de sus ahorros les hace sentir más empoderados, con mayor autoestima sobre sus posibilidades y una mayor confianza en la realización de sus proyectos personales. Cuando ahorran, aprenden que las cosas tienen un valor y que se consiguen con esfuerzo, según constata la agencia de comunicación infantil Modern Kids.

Pueden plantearse ser solidarios

El hecho de que los niños administren dinero, aunque lo hagan en proporciones pequeñas, modulará su honestidad y también puede despertar su altruismo, solidaridad y generosidad. Cuando no se tiene nada, es difícil compartir, pero ante situaciones de desigualdad, como peticiones de limosna o donativos, el niño puede empezar a razonar si se debe ser generoso con los demás, despertando su sentido de la justicia.

Aunque parezca imposible, el ahorro también potenciará su creatividad como estrategia de mayor aprovechamiento de recursos, ya que el hecho de ahorrar obliga a los más pequeños a imaginar cómo sacar un mayor partido a la misma cantidad de dinero. Por ejemplo, informándose sobre el precio del mismo objeto en varios establecimientos.

El ahorro constituye una potente fuente de educación en valores siempre que esté supervisado por los padres y se centre en buscar el equilibrio y no caiga en la avaricia. Aprendizaje y crecimiento personal son fundamentales en esta etapa formativa crucial

Fotografía de Crissy Jarvis en Unsplash
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