movi-image-eleconomista-plan-ahorro-compartido-1
Envíanos sugerencias
Vivienda
3 min de tu tiempo

Qué es y cuándo interesa contratar la tarifa eléctrica con discriminación horaria

Controlar el gasto doméstico significa, en ocasiones, jugar con un puzle de variables más complejo de lo que sería deseable. De todas las partidas que se incluyen entre los gastos del hogar, hay algunas que destacan sobre las demás por el elevado coste que tienen. Cualquier reducción que se haga sobre ellas, por mínima que sea, repercutirá positivamente sobre el ahorro del hogar. Uno de los protagonistas en este listado es el gasto en electricidad. Controlarlo está más bien relacionado con la organización en su consumo que en el volumen consumido.

Una de las herramientas del ciudadano para gestionar la factura de la luz sin sobresaltos es la tarifa eléctrica con discriminación horaria. Significa, simplemente, que el mismo consumo variará de precio en función de la hora en la que se realice. El trasfondo de esta oferta es la propia dinámica del mercado. Durante las últimas horas del día y las primeras de la mañana, la demanda experimenta una gran bajada. El precio baja consecuentemente y los suscritos a esta forma de facturación pueden disfrutar de descuentos que se acercan a la mitad del coste habitual del kilovatio.

Por supuesto, existe una lógica para este comportamiento, que es la forma en la que la electricidad se produce y se transporta hasta los hogares. No es lo mismo alimentarse de la central óptima para el suministro, cercana y diseñada específicamente para abastecer ese punto, que forzar un suministro extra desde centrales que apoyan una distribución compleja para salvar los momentos de sobrecarga.

Soledad Montero, portavoz de Unión Renovables, que agrupa varias cooperativas comercializadoras de electricidad limpia, lo explica como “una cuestión de demanda”. En su opinión, “el sistema eléctrico necesita fomentar el uso de la producción de energía también en este periodo de caída de demanda y la mejor forma es incentivar el consumo bajando el precio en los peajes, que en este periodo es un 95% inferior”.

Ahorro y uso racional

Los ciudadanos que practican la discriminación horaria de acuerdo con estos tramos de precio no sólo ahorran, sino que realmente contribuyen a la gestión racional de la distribución de energía eléctrica. Colaboran con la optimización de la red.

Normalmente, las tarifas en España ofrecen catorce horas baratas al día, clasificadas en tarifas denominadas como ‘valle’ y ‘supervalle’, y otras diez horas consideradas como punta, que son las caras. Porque si poner la lavadora antes del mediodía puede suponer un ahorro de hasta un 55% del precio, hacer la colada más tarde tiene, para quienes se acogen a estas tarifas, un recargo en proporción. Eso sí, no suele superar el 30%.

La clave, como casi siempre, está en el análisis y en la organización del consumo. Lo primero que conviene considerar es qué parte del gasto energético de un domicilio de un domicilio se realiza de forma continuada aunque sea, incluso, invisible, como son la nevera, los climatizadores y los calefactores, los ordenadores y demás sistemas electrónicos.

Estos aparatos trabajan en todos los tramos, así que resulta muy recomendable analizar cuánto consumen y conocer exactamente cuándo lo hacen. Disfrutar de un porcentaje considerable de consumo flexible en el tiempo es, obviamente, un requisito para incrementar el ahorro total.

El consumo eléctrico en cifras

Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), un hogar ahorra unos setenta euros anuales con la tarifa de discriminación horaria, contando con que realiza el 50% de su consumo en horarios “valle”. Elevar este porcentaje puede suponer un gran incremento, especialmente cuando el consumo de la familia quede por encima del medio.

Cuanto más gasto en electricidad tenga un hogar y más flexibilidad horaria disfrute, mayor será su capacidad de ahorro potencial. Escoger la tarifa adecuada supone buena parte del éxito. Entidades públicas y privadas trabajan para ayudar a los ciudadanos en esta misión. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Barcelona ha creado una guía con este objetivo. La Coordinadora Especialista en Derechos Energéticos, Raquel Rodríguez, destaca la importancia de “asegurarnos de que tenemos la factura de electricidad ajustada a las necesidades de nuestro hogar”, y valorar con cuidado la potencia que se quiere contratar.

Para los más pragmáticos y los que riñen con las cuentas y las planificaciones numéricas, siempre quedará la estrategia de prueba y error. Un alta en una tarifa de discriminación horaria tiene un coste que ronda los diez euros. Para salir de dudas, basta con contratarla, tratar de minimizar la base de gasto energético fija y de dirigir al máximo el gasto variable hacia los tramos más baratos del día.

Cada factura revelará la diferencia con la anterior y en unos cuantos meses, quedará patente con certeza si el cambio y el pequeño esfuerzo merecen la pena, o si se está abocado a la tarifa regular con sus sorprendentes variaciones.

Analizadas todas las posibilidades, si no conviene porque el coste sube, o si no renta pensar tanto y alterar costumbres, simplemente se da de baja y se vuelve a la normalidad. ¿Por qué no probar?

-Temas relacionados-
up