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Generación Z: Nativos digitales en busca de vivienda

Todos aquellos nacidos después de 1995, llamados también post millennials, comienzan a entrar en el mundo laboral y a plantearse su primera vivienda. Así son las preferencias de los inquilinos más jóvenes.

Llegar al mundo en la era digital, ser niño durante la crisis económica, entrar en un mercado laboral en plena transformación… son muchos los factores que definen la personalidad de los miembros de la Generación Z, ahora adultos, que llegaron al mundo entre los años 1995 y 2000.

El último estudio sociodemográfico firmado por M&CSaatchi habla de estos jóvenes, sucesores de los millennials, como personas algo pesimistas, con poca paciencia y menos ganas de arriesgar. Pero no todo es malo: controlan las redes sociales como nadie, saben sacar todo el partido a las herramientas digitales y son capaces de ejecutar múltiples tareas con la fluidez que da el uso natural de varios dispositivos prácticamente desde la cuna.

A la hora de comprar o alquilar piso, todos estos factores juegan un papel crucial. Así son las tendencias que siguen y seguirán los nuevos inquilinos, recién llegados al entorno inmobiliario.

Tendencia al alquiler

En 2018, un 19,3% de los menores de 23 años comenzaron a vivir solos, según datos del Observatorio Joven de Emancipación firmado por el Consejo de la Juventud de España (CJE). De este porcentaje, dos terceras partes han optado por el alquiler, frente a un 19,3% que han elegido hipoteca y un 11% que vive en casas cedidas por familiares.

Estas condiciones dependen, en gran parte, del precio medio de la vivienda, inasumible para el sueldo medio de esta capa de la población: la compra supone, de media el 60,8% del salario neto mensual como inversión en una hipoteca.

Los alquileres  son cada vez menos y más caros, según datos de Century 21 –en esta situación, la media de salario dedicado a ello asciende al 85%-, pero siempre existen soluciones recurridas. La más popular: compartir piso.

Compartir es vivir

Mudarse con amigos o con una pareja con la que se compartan gastos es una tónica común entre la gente de esta generación. Esa decisión permite optar a mejores pisos, sobre todo en el centro de grandes ciudades como Madrid o Barcelona.

 

 

 

 

En algunos países, se ha ido incluso un paso más allá y se ha acuñado el término “coliving”, una tendencia que aúna el alquiler de una habitación y un puesto en el que trabajar dentro del mismo espacio. La idea es que dentro de esos hogares, los residentes sean creadores activos que participen en la fundación de una empresa o proyecto junto a sus compañeros de piso.

Las redes sociales como aliadas

El cartel de “Se Alquila” deja de tener sentido, en especial entre los miembros de esta generación. En su lugar, las distintas plataformas digitales de compra y alquiler cobran especial importancia para las capas de jóvenes que buscan vivienda.

De forma alternativa, la saturación dentro de estos servicios de búsqueda ha hecho que los Z publiquen ofertas por redes, especialmente Instagram y Facebook, donde es más fácil establecer contacto con algún amigo, conocido o simplemente usuario afín interesado en alquilar esa habitación que se ha quedado libre.

Este control sin igual de las redes sociales se extiende a otros ámbitos: suelen comprar gran parte del mobiliario y decoración vía online y, antes de mudarse, consultan cómo es el barrio en el que van a vivir, además de su oferta gastronómica o cultural, factores decisivos para dar el paso fuera del nido.

Una estabilidad creciente

Una de las principales diferencias de la generación Z respecto a sus predecesores es la aspiración marcada hacia la estabilidad financiera. Según un estudio de Adecco, el 31% de estos jóvenes dice tener esta seguridad como prioridad, porcentaje que se eleva hasta el 69% a diez años vista. En el caso de los millennials, esa búsqueda solo es prioritaria para el 4% de los encuestados.

A medio y largo plazo, esta expectativa tiene una traducción directa en la vivienda: tras su primera residencia, serán más proclives a comprar que la generación del milenio, ya que contar con una propiedad aumenta la seguridad respecto al alquiler y sus posibles fluctuaciones.


 

 

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Fotografías de Mithcell Hollander y Andres Jasso en Unsplash
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