Vivienda
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¿Estoy preparado para comprar una vivienda?

Saber en qué momento se está listo para convertirse en propietario no resulta una evidencia y puede resultar una difícil decisión. No es evidente porque no es una cuestión de edad o de estatus, ni siquiera de planteamiento familiar o profesional, sino que responde a un conjunto de circunstancias personales y económicas que cada uno debe analizar a conciencia para saber si ha llegado el momento de comprar.

En primer lugar, el aspecto económico es evidentemente uno de los más trascendentes, pues la compra de una vivienda requiere de un considerable desembolso de líquido, además de la adquisición de una serie de compromisos bancarios a largo plazo en forma de hipoteca. 

De este modo, es preciso informarse de los precios medios de compra y calcular si están al alcance de nuestro nivel de ahorro y capacidad hipotecaria. Según el último 'Informe de Tendencias del Sector Inmobiliario' de Sociedad de Tasación, relativo al primer semestre de 2018, en España el precio medio es de 2.284 euros por metro cuadrado, lo que sitúa el precio medio de una vivienda de 90 metros cuadrados en un total de 205.600 euros. No obstante, esta cifra experimenta variaciones y se ve distorsionada por el peso de las grandes ciudades, de modo que es necesario analizar más al detalle la ciudad en la que se compra.

Ciudades con la vivienda más cara y barata

Por ejemplo, en Barcelona, el precio medio es de 4.015 euros por metro cuadrado, de manera que un piso en esta ciudad valdría de media 361.350 euros. La siguen, como las más caras, San Sebastián -3.464 euros el metro, o 311.760 euros para el mismo ejemplo- y Madrid –3.293 euros el metro o 296.370 euros-. En el otro extremo se encuentran Badajoz, con un precio medio de 1.169 euros –105.210 euros-, Cáceres, con 1.141 euros –102.690 euros- y Ciudad Real con 1.173 euros –105.570 euros-. 

Ante estos datos y en el caso habitual de no contar con todo el importe, será necesario calcular un aporte de ahorro mínimo del 20%, aparte de entre un 10% y un 15% de gastos derivados de la compraventa. Este cálculo deja escenarios muy distintos: por ejemplo, para el precio medio de Barcelona, deberíamos aportar 72.270 de ahorro, mientras que en el caso de Ciudad Real bastaría con tener 21.114 euros para la concesión de una hipoteca siempre teniendo como referencia un piso de 90 metros. 

Estos cálculos nos ayudarán a hacernos una idea de si a nivel económico estamos preparados para comprar una vivienda o debemos descartar por el momento esta vía. ¿De cuánto dinero disponemos en nuestro bolsillo? Esta pregunta seguro que nos aproximará a la respuesta global.

Otros factores más allá del económico

Sin embargo, la compra no es siempre una decisión solamente económica, ya que es necesario también haber hecho un examen de conciencia profesional y plantearse cuestiones como la proyección laboral en nuestra empresa, la necesidad futura de pasar a otro proyecto o de mantenerse en el mismo, o el eventual cambio en la situación macroeconómica y la posibilidad de que ese empleo desaparezca por una situación recesiva. 

 

 

Es decir, es necesario un análisis realista de la propia estabilidad y de la estabilidad de nuestra fuente de ingresos de cara a poder asumir la hipoteca y los distintos gastos que conlleva la propiedad: los gastos de comunidad, el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), los gastos de mantenimiento, el seguro de la vivienda y tasas municipales como la de la basura. 

Según la Organización de Consumidores (OCU) no hay que invertir en una vivienda más de cuatro veces los ingresos familiares netos. La hipoteca no debe suponer más del 40% del sueldo, e incluso el sistema bancario general sugiere que no debería ser más del 30%. Todo esto significa que debemos prever si la fuente de ingresos será estable dentro de un prolongado margen de tiempo o si, por el contrario, tendremos un proyecto o cambio de dirección profesional que vaya a conllevar escenarios de eventual inestabilidad.

Por último, para saber si ha llegado el momento de comprar, es preciso analizar la situación personal y especialmente los proyectos personales de diversa índole a corto y medio plazo. Por ejemplo, preguntarse si se desea vivir en la misma población durante los siguientes años, si se espera formar una familia, si quizás será más probable cambiar de residencia de forma espontánea y lanzarse a viajar. Si la respuesta tiende a la estabilidad como norma (por ejemplo, el deseo de vivir en la misma población durante años o de consolidar un proyecto familiar), la realidad es que se estará cerca del momento de comprar. Si por el contrario las dudas nos asaltan y no tenemos claro cómo configurar nuestra vida en los próximos años a corto y medio plazo, quizás sea mejor esperar.

¿Y si la vivienda tiene un objetivo de inversión?

Sin embargo, también hay perfiles en los que es menos relevante tener tan presentes este tipo de motivos personales y profesionales porque la vivienda está orientada a la inversión o a la segunda residencia. En esos casos, sí se puede estar en un momento de comprar independientemente de los proyectos personales.

Según el estudio de Fotocasa 'Experiencia de compra y venta de vivienda en el último año', referente a 2017, la mayoría de las personas involucradas en el mercado de compra en el último año (el 75%) tenía como objetivo la adquisición de una vivienda para utilizarla como residencia habitual; el 13% pensaba usar la vivienda como segunda residencia, y un 11% afirmaba que su objetivo era comprar a modo de inversión. En este terreno sí que influye la edad, pues en general hay una relación entre los años y el uso de la vivienda: hasta los 44, casi todos los compradores se lanzan a una primera residencia; a partir de los 45, toma peso el perfil de comprador orientado a la segunda residencia e inversión. Según este estudio, el comprador más habitual en España es una persona pragmática, con una edad entre 35 y 54 años que vive en pareja y destina la compra a la residencia habitual. Pero también se registra un tipo de comprador austero que busca casas de segunda mano como inversión y tiene más presencia entre la gente de mayor edad (a partir de 45 años), y aunque la mayoría vive en pareja, en este perfil adquiere mayor relevancia el perfil de aquellos que viven solos.

La decisión de lanzarse a la compra o no, por tanto, debe estar fundamentada en motivos económicos y personales, ya que todo dependerá de la circunstancia de cada uno, pero también es básico tener presente el uso que se le querrá dar a la propiedad en cuestión. En este terreno no hay decisiones estándar, pues cada potencial comprador tendrá sus motivos a favor y en contra de la operación.

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* Fotografías de Rawpixel y Dylan Gillis en Unsplash
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