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Vivienda
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Así son las hipotecas para segundas residencias

Condiciones más estrictas y plazos más ajustados

Disponer de una segunda vivienda en la playa, en la montaña o en el campo es un sueño para muchos españoles. Una propiedad para disfrutar de las vacaciones sintiéndose como en casa o para alquilar y conseguir beneficios cada mes. Sin embargo, es importante analizar los gastos de compra y mantenimiento, que a menudo se unen a los del hogar habitual, y tener en cuenta que la hipoteca de este tipo de viviendas tiene condiciones diferentes. Analizamos cómo son estas hipotecas y qué se debe valorar antes de solicitar una. 

La segunda propiedad

Las hipotecas para segunda residencia, tal y como su nombre indica, son las que se otorgan para adquirir una vivienda cuando ya se tiene otra en propiedad. Se diferencian así de las que se conceden para realizar la compra del primer inmueble

El perfil del comprador de segunda residencia español es mayor de 55 años y de clase media. La mayoría utiliza la vivienda para disfrutar de ella como casa de vacaciones o para alquilarla por estancias cortas. Según datos de Fotocasa, el 15% de los españoles tiene dos o más viviendas en propiedad. 

La mayoría de las entidades bancarias no cuentan con ofertas hipotecarias específicas para este tipo de propiedades. Sin embargo, sí adaptan las condiciones al tratarse de compras de viviendas en las que no se va a residir de forma habitual. 

El motivo principal es que el riesgo de impago es mayor: en caso de estar pasando por dificultades económicas, el cliente priorizará el pago de la hipoteca o los gastos relacionados con su primera vivienda que los derivados de su casa de vacaciones.

¿En qué se diferencian de las hipotecas de primera vivienda?

La diferencia fundamental es que el porcentaje de financiación máximo es menor. Mientras que en las hipotecas para primeras viviendas los bancos prestan habitualmente el 80% del valor de tasación, en las segundas ofrecen entre el 60% y el 75%. 

Los plazos de amortización son más reducidos. A aquellos que piden su primera hipoteca suelen otorgarles plazos de 30 años (en ocasiones, hasta de 40), pero cuando se trata de la segunda apenas se alcanzan los 20 o 25 años. Esto implica que se pagarán intereses durante menos tiempo, lo que hará las cuotas más elevadas. 

Al igual que las de primera vivienda, estas hipotecas pueden ser variables (el interés cambia a lo largo de los años), fijas (la entidad que las concede siempre cobra el mismo interés) o mixtas (se cobra un interés fijo durante un periodo de tiempo determinado para pasar a aplicar después un interés variable). Sin embargo, muchas entidades aplican un tipo de interés más alto al tratarse de segundas viviendas. Descubre qué tipo de hipoteca encaja mejor con tus necesidades aquí

Las entidades bancarias suelen solicitar, además, un perfil de cliente más solvente. Es habitual que se busquen personas con ingresos altos y trabajo estable, y añadan además otras condiciones. 

¿Qué hay que tener en cuenta antes de solicitar una hipoteca de este tipo?

Dado que los requisitos para solicitar una hipoteca para segunda vivienda son más estrictos, es recomendable tener en cuenta una serie de factores antes de solicitarla. En primer lugar, se necesita un volumen de ahorros mayor para poder hacer la compra, ya que el porcentaje de financiación es menor. 

Además, y aunque se paguen intereses durante menos tiempo, las cuotas mensuales son más elevadas, por lo que es imprescindible hacer una simulación para conocer con detalle si se podrá afrontar el reto con solvencia en el futuro.

Lo ideal para poder hacer frente a la hipoteca (y para conseguir que la entidad bancaria la apruebe) es tener pagada la primera hipoteca antes de comenzar con la segunda. Y asegurarse, sobre todo, de que la compra es realizable a largo plazo. 

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