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Qué tener en cuenta al elegir el terreno donde construir tu casa

Construir una casa partiendo de un terreno vacío es un proyecto muy atractivo. La futura vivienda puede adaptarse a nuestros gustos y necesidades y el resultado final es muy satisfactorio. Pero tanto el resultado como el proceso dependen de muchos factores a tener en cuenta. Es fácil encontrarse con problemas que, además de dificultar el trabajo, pueden desmoralizarnos o posponer la fecha final. 

Aunque solventarlos suele ser posible con la ayuda de profesionales, repasamos una serie de recomendaciones y pasos a seguir antes de embarcarnos en esta aventura. Y lo hacemos desde el principio: viendo qué hay que tener en cuenta a la hora de elegir un terreno.  

El ayuntamiento como punto de partida

Una vez que se ha localizado un terreno que cumple con nuestras expectativas, debemos revisar sus condiciones en el ayuntamiento antes de empezar a hacernos castillos en el aire. “Lo primero es ver si es edificable”, explica Wenceslao López Velasco, arquitecto del estudio NAN. “A partir de ahí empiezas la primera criba. Además, si un suelo es edificable, ya indica la normativa que tiene que tener servicios básicos como electricidad, agua y alcantarillado”.

Para que un terreno sea edificable, debe estar catalogado como suelo urbano. Hay tres grandes usos del suelo: el urbano, el urbanizable y el rústico. El suelo urbano es el que está destinado a construir mientras que en el rústico, en principio, no pueden levantarse viviendas. El suelo urbanizable, por otro lado, se encuentra en una fase previa al suelo urbano. Se trata de terrenos que pueden absorber el crecimiento de las poblaciones en un futuro, pero que por el momento no están totalmente habilitados (dado que no cuentan con servicios como el alcantarillado o la red eléctrica, por ejemplo).

También conviene revisar las normativas de construcción propias del municipio y asegurarse de que el terreno esté libre de cargas. “Muchos de estos datos están ya disponibles online. También se puede ir al ayuntamiento,  donde nos recibirá el técnico municipal”, explica Wenceslao López. 

Características del terreno

Una vez que se ha comprobado que el terreno es edificable, conviene estudiarlo más detenidamente. Es recomendable contar con la opinión de profesionales y resolver cualquier duda que se pueda plantear. Aunque cada terreno y cada zona tiene sus singularidades, hay algunos elementos que siempre se deben tener en cuenta:

1. La orientación

La orientación es fundamental porque afectará en gran medida al diseño de la construcción. Si gran parte de la parcela está orientada hacia el sur, la vivienda será más cálida, lo que se traducirá en un mayor ahorro  energético

Si está orientada hacia el oeste, contará con más horas de luz por la tarde, y si lo está hacia el este, por la mañana. Este tipo de características pueden influir en la distribución de las habitaciones y otros elementos de la vivienda. Hay que considerar también el entorno. La cercanía de edificios altos, colinas o árboles pueden restar horas de luz directa. 

2. La pendiente

Estudiar la pendiente y la orografía debe ser el siguiente punto de la lista. En los terrenos planos es más fácil construir, porque se evitan las escaleras y pueden hacerse casas de una planta, por ejemplo. Los terrenos en pendiente, sobre todo cuando esta es muy pronunciada, son más complicados, aunque Wenceslao López señala que los medios actuales permiten adaptarlos cuando es necesario. 

Lo más recomendable es, normalmente, evitar grandes obras. “A veces se ven barbaridades, con excavaciones impresionantes y muros de contención para hacer un terreno plano y edificar la casa. Nosotros aconsejamos no hacer todo ese movimiento de tierra, que al final son costes, y aprovechar en la medida de la posible el terreno natural”, explica el arquitecto de NAN. “Es algo que se ve mucho en la arquitectura popular: antes la gente construía con los recursos que tenía y por necesidad se adaptaba muy bien al terreno. Si había una pendiente, la casa se construía ajustándose a ella”. 

3. La geología

También es recomendable estudiar el tipo de suelo y sus características. Normalmente, los suelos duros y resistentes permiten una cimentación más sencilla. Las zonas más blandas, cercanas a movimientos de aguas o de relleno pueden ser más problemáticas. Por ello, es importante contar con la opinión de expertos como arquitectos o geólogos antes de adquirir un terreno. 

4. Conexiones y suministros

Aunque con la visita al ayuntamiento puede quedar zanjado, es recomendable comprobar qué tipo de suministros de electricidad y agua llegan al terreno. O comprobar los servicios de internet y telefonía que pueden contratarse en la zona, por ejemplo.

 

 

La futura casa (y sus alrededores)

Es buena idea consultar con el futuro arquitecto si la imagen de la vivienda que esperamos se adapta al terreno. Cabe la posibilidad de que la idea inicial que se tiene del diseño o los materiales no encaje con la parcela. O, también, con el tipo de clima. Para edificar diferentes tipos de viviendas en diferentes zonas climáticas, arquitectos y constructores se basan en el Código Técnico de Edificación. Se trata de una normativa estatal que determina características fundamentales de las viviendas, como por ejemplo su aislamiento.

“Una zona de montaña va a pedir unas características de aislamiento más potentes que de clima más benigno. Incluso dentro de la misma comunidad los tipos de construcciones varían según la zona. La nieve, por ejemplo, es un factor que condiciona la estructura. Hay que tener en cuenta posibles sobrecargas”, apunta Wenceslao López.

Para evitar sorpresas desagradables, conviene investigar sobre futuros proyectos de infraestructuras o viviendas en los alrededores. Y, por supuesto, todos aquellos elementos a los que se presta atención a la hora de elegir una nueva vivienda: acceso a servicios médicos, supermercados, cercanía a medios de transporte, etc. 

Tiempo para hacer números

Llegado el momento, muchos se hacen la misma pregunta: ¿Qué parte del presupuesto total debo reservar al terreno? Aunque no es una norma escrita, muchos señalan que debe estar cerca del 30%. “Solo es una cifra aproximada”, matiza Wenceslao López. “Hay personas que prefieren invertir más en el terreno y luego hacer una casa más barata. Sobre todo si el terreno les gusta mucho, está pegado al mar o tiene muy buenas vistas”.

Las recomendaciones varían mucho dependiendo del presupuesto total, la zona y el tipo de vivienda que se planea construir. Aunque el arquitecto admite que, la mayoría de las veces, dedicar más del 50% al terreno no es recomendable. “A no ser que el presupuesto sea altísimo , limitaría mucho el tipo de construcción que se puede levantar luego”, indica.

El presupuesto es, junto al tiempo, una de las mayores preocupaciones de los que compran un terreno para construir. Un proceso que implica, además, muchas decisiones pero que también tiene grandes ventajas. “Para empezar, permite hacer la casa que quieres para ti”,  señala el arquitecto de NAN. Sin duda, una razón más que suficiente para que muchos opten por empezar su casa comenzando por el terreno.

"La mayoría de las veces, dedicar más del 50% al terreno no es recomendable. A no ser que el presupuesto sea altísimo"

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Fotografías de Sebastian Grochowicz y Daniel McCullough en Unsplash
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