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Todo lo que necesitas saber para importar un negocio de éxito extranjero

Implantar una idea de negocio que ha triunfado en algún país no es una fórmula mágica que funcione por igual en todos los mercados.

Que el mercado sea más global que nunca no significa que todo funcione igual en todas partes. Lo que puede ser un modelo de negocio de éxito en un lugar del mundo, a miles de kilómetros de distancia las circunstancias que lo rodean y que son imprescindibles para su desarrollo pueden no favorecer el éxito. Hablamos de factores que determinarán que lo que es acertado en un país pueda ser una odisea en otro.

Antes de poner en marcha modelos o ideas de negocio extranjeros es necesario evaluar y analizar estos factores. Por ejemplo, hay que poner atención en aspectos como la legislación vigente, el nivel de desarrollo tecnológico, el poder adquisitivo de la población, la estructura demográfica, el acceso a recursos, el clima y la cultura, entre otros. Se debe realizar una foto fidedigna del entorno para determinar si es posible reproducir el modelo, si necesita determinados ajustes o si, sencillamente, no tiene sentido.

¿Hay mercado?

Que sea un modelo de negocio nuevo, no significa que no tenga competencia. Analizar el nicho de mercado existente es vital para lanzarse. Es necesario estudiar de manera exhaustiva si existe una demanda o una necesidad ante un problema determinado que ese producto o servicio debe cubrir. No tiene sentido implantar una solución de éxito en Estados Unidos si en España no existe una cultura de consumo preparada para absorber la oferta.

“Para implantar una idea que ha triunfado en el extranjero hay que ver si en España existe una cultura de consumo preparada para absorber la oferta.”

Regulación del mercado

Transporte, alojamiento, farmacéutico… No todos los sectores brindan las mismas oportunidades en todos los países. Es el caso de Uber o Cabify. La regulación del sector es un factor fundamental sobre todo para negocios que, pese a su atractivo y rentabilidad, esconden una competencia bien organizada en lobbys o grupos de presión. En algunos casos, estos son capaces de decantar la balanza hacia el lugar opuesto a los intereses del mercado, por mucho que el consumidor abrace estos nuevos modelos.

Cultura de compra

Hablamos de hábitos, de rutinas, de una cultura de consumo que puede marcar el éxito o no de un producto o servicio. Por ejemplo, el consumidor americano está muy acostumbrado a pagar por servicios que en España aún no se conciben como una necesidad: el tiempo. Un ejemplo: los paseadores de perros. Un servicio que triunfa en una sociedad que ha abrazado el delivery y las soluciones vinculadas con un perfil facilitador.

Solo tenemos que pensar en la proliferación de lavanderías en nuestras ciudades e incluso pueblos. Este negocio ha tardado más de una década en hacerse un hueco en España, mientras que en otros mercados este proceso ha sido mucho más rápido. El consumidor español, en cambio, se ha resistido. Culturalmente no estaba preparado para entender que la ropa se puede lavar fuera de casa y que ese servicio puede ser más barato que hacerlo uno mismo, además de rápido y sostenible.

Una barrera cultural que parece que se ha superado. Según el último informe sobre las lavanderías y tintorerías realizado por la Asociación Española de Franquiciadores (AEF), en 2017 aumentó el número de lavanderías casi un 45%, lo que supuso una facturación de 239 millones de euros, un 51% más que el año anterior. En el último año, una de las empresas del sector (Mr. Jeff) ha abierto 1.000 franquicias con más de 150 empleados directos y más de 2.400 indirectos.

Tamaño y escalabilidad

Otro punto fundamental a tener en cuenta a la hora de importar un modelo de negocio se refiere al tamaño del mercado en el que este ha transitado. No solo importa cómo es el consumidor, sino cuántos hay. No es lo mismo un mercado con más de 300 millones de usuarios potenciales, que uno de 47 millones, como es el caso del mercado español. Es necesario estudiar su escalabilidad: es decir, su capacidad de crecer con los mismos recursos.

En definitiva, un consumidor diferente conlleva resultados diferentes y, en consecuencia, modelos diferentes. Importar ideas de negocio que han triunfado en el extranjero es una vía de emprendimiento que supone un desafío, pero también enormes oportunidades. Lo importante es que el emprendedor entienda que importar no es una fórmula mágica con la que conseguir los mismos resultados que el negocio ofrece en el mercado de origen.

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