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¿Mandas emails que nadie lee? Tips para tus mailings comerciales

¿Cuántos emails recibes a lo largo del día? Seguro que muchos más de los que te gustaría ¿Cuántos abres de todos ellos? Si eres como la mayoría, no llegará al 25% de los que no estés esperando específicamente. Según los datos de Sign Up To, la tasa promedio de apertura en email marketing es del 24,79%, aunque varía dependiendo del sector.

¿Qué puedes hacer para ser uno de los elegidos? El primer paso es tener una estrategia de email marketing  que diferencie entre los distintos tipos de envíos. Y es que una newsletter y un email comercial no son iguales ni deben configurarse de la misma manera.

El principal objetivo de una newsletter es informar y generar confianza. Como su propio nombre indica, es un boletín de noticias donde deberías ser capaz de ofrecer contenido de calidad que interese al usuario. Desde noticias relacionadas con tu sector hasta eventos, pasando por consejos y tutoriales. 

La newsletter sirve para acercarte al potencial cliente, que te identifique como un experto en tu campo al que recurrir y, por supuesto, atraerlo a tu página web. La diferencia con otro tipo de comunicaciones es que no se busca que llegue a una página de conversión donde comprará tus productos, sino a un contenido más empático dentro de tu web.

Por el contrario, un email promocional tiene un propósito mucho más claro: vender a través de una promoción. Lo mismo ocurre con los emails  comerciales, que buscan acercar una propuesta de venta o de colaboración. La diferencia en este caso es el foco. Una newsletter  puede tratar varios temas, pero los otros dos tipos de emails deben ser más concretos, dejando claro el objetivo de una u otra forma.

El asunto, la pieza fundamental de todo email

Hay dos claves para que una persona abra un correo electrónico: que sea de alguien de confianza y el asunto del email.

Para generar la primera están las newsletters, presencia en redes sociales y todas las acciones que te ayudarán a mejorar tu imagen de marca. Pero incluso en estas comunicaciones tienes también que acertar con el asunto.  Al final una persona solo abrirá el email si está genuinamente interesado en el asunto o si logras captar su atención de alguna forma.
Estas son algunas estrategias para lograrlo:

  • Asuntos personalizados. Según Sage, los asuntos personalizados reciben un 62% más de aperturas. Puedes incluso mencionar al usuario para captar más su atención.
  • Sé conciso. Lo ideal es que no rebases los 50 caracteres. Es muy fácil que el usuario lea el título por encima y si es muy largo, puede que no capte todo el mensaje.
  •  Aprovecha el humor. Juega con elementos graciosos para conseguir la atención del usuario. Puede funcionar incluso en correos eminentemente comerciales. Aquí un ejemplo de Groupon recogido de Hubspot: “Lo mejor de Groupon: las ofertas que nos enorgullecen (a diferencia de nuestro sobrino, Steve)”.
  • Genera expectación. La eficacia de los emails con preguntas ha ido descendiendo con el tiempo por su uso excesivo. Aun así, continúan siendo bastante efectivos.
  • Aprovecha el efecto FOMO. Es el miedo a perderse algo (Fear of Missing Out) y es mucho más efectivo de lo que creemos. Por eso te llegan tantos emails de herramientas con encabezados como “Lo que te has perdido”, “Juan ha publicado en su biografía“ o “Estas noticias están dando que hablar”. 
  • Emails sobre errores. Las personas odiamos perder. De hecho, según estudios de finanzas conductuales, perder nos duele 2,5 veces más que una ganancia equivalente. Por eso funcionan bien los emails con títulos como “El error que estás cometiendo con tu dieta” o “Lo que me hubiese gustado saber sobre finanzas a los 20”.

Más allá del asunto, también hay otras cuestiones claves como la hora a la que envíes el email. El mejor momento para mandar una newsletter dependerá del sector, pero el martes al principio de la jornada o el jueves son las horas de mejor acogida. Sin embargo, si tu correo está relacionado con ocio, podría ser una buena idea posponer el envío. A modo de ejemplo, un email titulado “Mejores lugares para tomarte hoy una cerveza” es más fácil que consiga su objetivo por la tarde que por la mañana.

Del mismo modo, también debes tener en cuenta la segmentación de tus clientes. Si trabajas con listas de emailing, es interesante que personalices el mensaje en función del tipo de usuario.

 


 

Una vez dentro del email

Conseguir que abran tu email es solo la primera parte del proceso. Después debes ser capaz de que el usuario lea tu mensaje. De nuevo, las primeras palabras son clave, pero también el diseño. La regla más repetida en este punto es que menos es más.

Buena parte de los emails se abren ya en el móvil, donde el usuario es más vago y no quiere grandes obras literarias. Lo ideal es que seas capaz de incluir la información relevante en el primer párrafo. Tu propuesta de valor debe aparecer al principio de forma clara y destacada. De esta forma, el lector podrá escanear esa información y saber si le interesa o no seguir contigo.

En esta misma línea, limita la extensión de los párrafos a tres o cuatro líneas. Si vas a utilizar alguna imagen, que no ocupe más del 25% del contenido.

Y respecto al diseño, cuanto más limpio mejor. Evita colores que distraigan al usuario o dificulten la lectura. Si tiene que haber un elemento que destaque, que sea la propuesta comercial, el botón de compra o el enlace a tu página web.

Por último, si quieres que tus campañas de emailing funcionen, no te olvides del seguimiento. Solo midiendo cada envío podrás tener datos fiables de los gustos de tus usuarios y los contenidos que esperan de ti.

 

 

Fotografía de Rawpixel en Unsplash
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