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Hay negocio en el DIY

Pequeñas y medianas empresas sacan partido a la filosofía de “hazlo tú mismo”

¿Para qué comprar un producto cuando puedes hacerlo tú mismo? El concepto “Do It Yourself” (DIY, es decir, ‘hazlo tú mismo’) hace referencia a la práctica de crear o arreglar cosas personalmente, en vez de pagar a un profesional por hacerlo o comprar otras nuevas. 

Detrás de este concepto hay todo un movimiento cultural en contra del consumo masivo de artículos fabricados en cadena y a favor de aprender a elaborarlos por uno mismo. En los últimos años, pequeñas y medianas empresas han sabido sacar partido a esta tendencia, ofreciendo a sus clientes herramientas, materiales y conocimientos para que puedan crear sus propios productos. 

Creatividad, originalidad y ahorro

Uno de los principales motivos por los que gusta tanto la filosofía DIY es que permite disfrutar no solo del resultado, sino también del proceso. Tardes tejiendo un jersey, arreglando una bicicleta en familia o pintando un mueble. Aficiones que dan un valor añadido al resultado final. 

Entra en juego también la idea de crear artículos personales, originales y exclusivos. Ante un mercado en el que la mayoría de los productos se generan en cadena, algunos clientes valoran disfrutar de algo único, diferenciarse.

Muchos ven en este concepto la oportunidad de ahorrar. Arreglar algo que ya tienes o hacerlo tú suele resultar más económico que comprarlo nuevo. Y, además, es más sostenible a nivel medioambiental.  

Los sectores del DIY

Los negocios que más pueden aprovechar esta tendencia son, por un lado, los relacionados con ámbitos creativos. La moda, la repostería y la decoración, por ejemplo, son sectores en los que se valoran mucho los artículos artesanales y hechos a mano. 

La tendencia DIY ha crecido también en aquellos sectores que tienen más impacto a nivel social y medioambiental. De nuevo, en la moda, donde cada vez más empresas apuestan por la sostenibilidad y más clientes muestran rechazo hacia la producción masiva, pero también en otros como la mecánica o la tecnología. Muchos usuarios optan por fabricar o arreglar sus propios aparatos electrónicos con el objetivo de reducir el impacto medioambiental de comprar otros nuevos. 

Casos de éxito 

We Are Knitters

Esta empresa española nació como startup en 2011 de la mano de Alberto Bravo y Pepita Marín y en la actualidad opera en numerosos países de Europa y en su principal mercado: EE.UU. Su producto: Kits con ovillos de lana, agujas y patrones. En otras palabras, todo lo necesario para tejer prendas como gorros, bufandas o jerseys desde cero, tanto para principiantes como para tejedores experimentados. En 2018, We Are Knitters facturó 10 millones de euros.  

London Bike Kitchen

London Bike Kitchen representa a la perfección la cultura del DIY. Se trata de un taller que ofrece a sus clientes la posibilidad de arreglar y construir sus propias bicicletas, a la vez que ofrece cursos de mecánica y mantenimiento. Su objetivo es que todo el que pase por allí disfrute aprendiendo cómo funciona el vehículo y obtenga los conocimientos necesarios para solucionar cualquier problema que se le presente. 

Fábrica de Texturas

Su planteamiento es similar al de We Are Knitters: Esta empresa vende kits con todo lo necesario para crear proyectos, aunque en este caso, de artes plásticas. Encuadernación japonesa, prensado, estampación, etc. Los kits de Fábrica de Texturas contienen todo necesario para empezar y finalizar un proyecto, desde los materiales hasta las instrucciones. 

Otras muchas tiendas especializadas en jardinería, cocina y un largo etcétera incluyen también kits DIY entre sus productos. Otras han optado por especializarse en talleres y dan formación a un público que no para de crecer.

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