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¿Es el momento de dar entrada a un socio en la empresa?

Pocas cosas imponen más respeto a un empresario que dar entrada a un nuevo socio en el capital de la compañía. Esa es una de las razones por las que la mayoría de pymes prefiere buscar otras fórmulas de financiarse como pedir préstamos o emitir deuda, algo que no ocurre en otros países como Estados Unidos.

Cuándo buscar un nuevo socio para la empresa

¿Cómo saber si la empresa necesita un nuevo socio? En el primero de los casos, las propias cuentas de la empresa tendrán la respuesta. Si los números no cuadran, pero el negocio funciona, una inyección de capital puede dar el tiempo necesario para resolver los problemas de caja. La solución sería buscar un nuevo socio inversor capitalista.

Más allá de estos problemas, hay otros momentos en los que ampliar capital o buscar nuevos socios puede ayudar a la empresa. Estos son los ejemplos más comunes:

  • Expansión del negocio. ¿Has encontrado una nueva línea de productos y no dispones de recursos para desarrollarla? Ampliar capital dando entrada a un inversor te dará el dinero que necesitas.
  • Internacionalización de la empresa. Para llegar a nuevos mercados hace falta dinero y conocimientos. Un socio capitalista te aportará lo primero y un socio no financiero puede ayudarte con lo segundo. Básicamente, se trataría de introducir en la empresa al socio que se encargará de la expansión internacional en la zona elegida para que aporte sus conocimientos, contactos e incluso recursos propios. De esta forma, la empresa ahorra costes y gana un socio altamente motivado.
  • Renovación tecnológica. Hay empresas que necesitan dar un salto tecnológico y una forma de conseguirlo es añadir a un socio tecnológico al negocio. Este puede aportar capital o, como es más habitual, tecnología y know how a la compañía. Esto sería otro ejemplo de socio no financiero.
  • Un cambio de dirección. Otro tipo de socio no capitalista es el socio ejecutivo. Como su propio nombre indica, se encargará de ayudar con la gestión de la empresa, complementando tus conocimientos como director del negocio, entre otras cosas. Este tipo de perfiles suelen ser profesionales con experiencia acreditada que se ponen a los mandos del negocio a cambio de una participación y a veces también por tiempo limitado.
  • Mejora de la producción. Esta es una de las especialidades de los socios industriales, que pueden serlo en producción, comercialización o logística. Gracias a estos socios es posible acceder a nuevos recursos, formas de trabajar y conocimientos específicos en áreas críticas para la empresa.
  •  Motivar a los empleados. ¿Y si tu nuevo socio estuviese más cerca de lo que piensas? Muchas grandes empresas ofrecen retribución variable a sus empleados y directivos en forma de acciones de la empresa. Esta política es algo más arriesgada en la pyme, pero puede servir para retener talento y aumentar la implicación de los trabajadores. La clave al hacerlo es tener claro cómo se hará esa entrega (con inversión por parte del trabajador, como premio o a cambio de trabajo) y cuál será esa participación (debería estar acorde a su importancia en la empresa). Al hacerlo, hay que tener claro que el trabajador tendrá el derecho de información si su porcentaje supera el 5%.

 

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Estos son algunos ejemplos en los que un nuevo socio puede ayudar a la empresa, pero hay otros. En el caso concreto de las startups, buscar alianzas es clave por la falta de recursos. En realidad, cualquier momento es bueno para integrar un socio. Y es que con su entrada se repartirá mejor el riesgo de la empresa y tendrás acceso a dinero o recursos nuevos.

Claves para acertar con el nuevo socio

Más allá del momento, para que la incorporación del nuevo socio funcione, hay que tener claros los objetivos del cambio y cuáles serán atribuciones del accionista. Un estudio de ‘MIT Technology Review’ destaca que las tres características que los emprendedores de éxito buscan en sus compañeros son complementariedad, un nivel de implicación similar al suyo y buena comunicación.

El primero es el punto más importante, sobre todo para empresas pequeñas con un estilo de dirección muy personalista. Si eres creativo, una persona más detallista o analítica puede ser el complemento perfecto. Lo mismo ocurre si tienes dinero para invertir, pero no experiencia o contactos. Un socio muy similar hará que los roles y tareas se dupliquen. Estará más en sintonía con la empresa, pero presentará problemas de integración.

También es importante que antes de ampliar capital, sepas qué rol quieres que ocupe el socio en la empresa y qué cuota de poder tendrá. Así, este puede o no tener voz y voto en el consejo, con mayor o menor implicación, en cuyo caso suele ser necesaria una fuerte política de dividendo.También es importante que antes de ampliar capital, sepas qué rol quieres que ocupe el socio en la empresa y qué cuota de poder tendrá. Así, este puede o no tener voz y voto en el consejo, con mayor o menor implicación, en cuyo caso suele ser necesaria una fuerte política de dividendo.

 

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El pacto societario, la forma de proteger la empresa

El pacto de socios es un documento firmado por los socios de la empresa que sirve para regular cuestiones clave sobre su funcionamiento. Esta herramienta se suele implementar al constituir la empresa o cuando un nuevo socio entra a formar parte de la sociedad.

El pacto de socios regula la relación interna de los socios y sirve para evitar disputas sobre cuestiones clave:

  •  Los órganos de administración y la forma de adoptar a acuerdos, desde derechos de veto hasta cómo se tomarán las decisiones.
  •  Cláusulas de permanencia. Esto es habitual cuando un inversor se incorpora en la empresa. Una de las razones para apostar por un proyecto suele ser el equipo gestor. El pacto de socios puede establecer períodos mínimos de permanencia tras la firma del acuerdo de inversión.
  • Cláusulas para la entrada y salida de los socios. Imagina que uno de tus socios quiere vender su participación a un inversor. El pacto de socios recogerá la forma en la que puede hacerlo, cuándo y los derechos del resto de socios. En este punto es habitual incorporar opciones de adquisición preferente para el resto de emprendedores y fórmulas del tipo drag alone o tag alone.
  • Cláusulas de dividendo preferente, que aseguran que el inversor tendrá un retorno de la inversión siempre que el ejercicio se cierre en positivo.
  • Cláusulas de no competencia. Este tipo de cláusulas impiden que un socio pueda irse a una empresa de la competencia o crear una compañía dentro del mismo sector durante un tiempo después de abandonar la compañía. Son más habituales al formar la compañía o con socios no capitalistas.

Al final, este tipo de pactos son una protección si tienes que ampliar la empresa con un nuevo socio y no aciertas al elegirlo. En este sentido, no juntar el equipo adecuado es la razón por la que fracasan un 23% de las empresas según un estudio de CB Insights.

Como acabas de ver, tan importante es tener claro cuándo incorporar un nuevo socio como hacerlo de forma adecuada. Sólo así podrás asegurar el futuro de tu empresa.

Fotografia de Rawpixel en Unsplash
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