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Cómo aplicar la teoría del Círculo de Oro a mi empresa

Es la teoría que explica por qué hay muchos líderes pero pocas personas que lideran, aplicable de forma exponencial en el seno de cualquier empresa

Hace exactamente 10 años que Simon Sinek explicó a un pequeño grupo de personas su teoría sobre cómo los grandes líderes inspiran una acción o una compra. Era una charla TED de 2009, pero la historia ha querido que fuera uno de los talks más vistos hasta la fecha, YouTube mediante. Una visión particular sobre por qué hay personas, organizaciones y empresas capaces de inspirar y liderar y por qué otras, la gran mayoría, no. Tan vigente como necesaria.

La respuesta a esta pregunta se esconde detrás de un patrón al que responden todos los líderes. Porque, según Sinek, todos los ‘grandes’ líderes, los de verdad (sean personas, empresas u organizaciones) piensan, actúan y se comunican de la misma manera. El que hoy es uno de los oradores más aclamados a nivel internacional sencillamente estudió ese proceso y lo codificó. Según sus palabras, era la idea más simple del mundo y la llamó el Círculo de Oro.

Circulo de Oro

Para ello, lápiz en mano, debemos dibujar un círculo. Es el círculo que corresponde al qué. Es decir, a lo que hacemos o lo que hace cualquier persona o empresa. Es el círculo más grande porque cada persona, empresa u organización sabe lo que hace en un 100%. Ya sea fabricar ordenadores, operar en bolsa o comprar y vender inmuebles… Todos saben qué es lo que hacen. A continuación, dibujamos un círculo más pequeño, dentro del primer círculo: es el círculo del cómo.

Algunas personas, pero ya no todas, saben cómo lo hacen: modelo de negocio, procesos, etc. A continuación, dibujamos un tercer círculo más pequeño que el segundo. Es el que corresponde al número de personas que saben por qué hacen lo que hacen. Según esta teoría, muy poca gente sabe esto. El por qué, además, no es el dinero. Según Sinek, nunca lo es. El dinero es un resultado, pero no es un verdadero por qué.

“Según Sinek, todos los grandes líderes, los de verdad (sean personas, empresas u organizaciones) piensan, actúan y se comunican de la misma manera”

El quid de la cuestión es que hay muy pocas personas o empresas que sepan cuál es el propósito o la causa de lo que hacen. El motor. ¿Por qué existe la compañía? ¿Cuál es la razón de levantarse esta mañana y realizar una determinada actividad? Visualizados ya los tres círculos, Sinek identifica la dirección que toma cualquier tipo de comunicación, especialmente la empresarial. Ésta, por lo general, va de fuera hacia dentro. Del círculo más grande (qué) hacia el más pequeño (por qué).

Un modelo necesario

Esto explica por qué todo el mundo sabe lo que hace pero muy pocos saben por qué. Una visión que determina por qué hay (pocas) personas capaces de liderar desde un cambio, un movimiento o una compra. Porque ‘venden’ de fuera hacia dentro. Van del círculo más definido, qué, al más difuso, por qué. Según Sinek, es lo más fácil. Sin embargo, la teoría del Círculo de Oro da la vuelta a la situación mostrando que hay algunas compañías o líderes que toman la dirección contraria.

“La comunicación empresarial suele ir por lo general de fuera hacia dentro”

Van desde dentro hacia fuera del círculo, siendo el centro de todo el por qué. Líderes o empresas que, independientemente de su tamaño o sector, piensan, actúan y se comunican en esa dirección. El ejemplo más claro y que forma parte inherente del paradigma es Apple, pero puede aplicarse a cualquier otra compañía. Según esta teoría, si Apple fuera como todos los demás fabricantes, su discurso hubiera sido muy diferente. Y sus resultados también.

Hubiera ido del qué (fabricar ordenadores), pasando por el cómo (con la mejor tecnología) para finalmente preguntarnos: ¿quieres uno? Pero su discurso es otro y empieza por aquello que nadie responde porque nadie se pregunta. ¿Qué dice el discurso de Apple? Que existe una nueva manera de entender y pensar, un nuevo status quo (por qué). Su manera de desafiar ese status es a través de productos muy bien diseñados, sencillos y fáciles de comprar (cómo). Al final, el qué: fabricamos ordenadores.

Es la gran lección de por qué la teoría del Círculo de Oro es un modelo necesario en cualquier ámbito empresarial pues al final, en palabras de Sinek pronunciadas en esa misma charla TED, “la gente no compra lo que uno hace, sino compra el por qué uno lo hace”. Si no hay por qué, no compra. Pero esta metodología no solo se aplica en la compra. Hablamos de inspirar un cambio, una acción y esta puede ser la toma de decisiones, un voto, lo que sea.

El Círculo de Oro explica, según Sinek, por qué en agosto de 1963 más de 200.000 personas se congregaron para escuchar el mítico ‘Tengo un sueño’ de Martin Luther King. Apelaba al por qué: al sueño. Y no al qué. Si hubiera empezado al revés, hubiera dicho ‘tengo un plan’. “Los líderes tienen una posición de poder y autoridad, pero los que lideran inspiran a los que los siguen”, sostenía el coach inglés. Compartir una creencia es fundamental, también en la empresa: “El objetivo -como dijo en aquella charla TED- no es hacer negocio con lo que la gente tiene o necesita, sino con lo que la gente cree”.

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