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Cinco maneras de ahorrar costes de la Seguridad Social

La innovación, la formación y el medio ambiente llaman a la puerta de las pymes en forma de atractivos incentivos fiscales.

Contribuir al estado garantiza al ciudadano prestaciones básicas que lo cubren cuando más lo necesita: en el momento de la jubilación, en caso de enfermedad o ante una situación de desempleo. Para que esto sea posible, las empresas juegan un papel fundamental a través de las cotizaciones sociales a las que deben hacer frente por llevar a cabo su actividad y por cada trabajador. Unos costes importantes que, sin embargo, pueden reducirse.

¿Cómo? Aprovechando las medidas que el estado pone al alcance de las empresas para favorecer determinadas acciones y escenarios y que pueden suponer un ahorro importante. Algo que adquiere especial relevancia si tenemos en cuenta que el coste que supone un trabajador para las empresas  es hoy un 2,1% más caro que hace un año, según los datos del primer trimestre de 2019 extraídos de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral publicada recientemente por el INE.

En concreto, las cotizaciones obligatorias se han incrementado un 3,6%, una cifra que supone más del doble que las remuneraciones. Este aumento se debe al encarecimiento de las cuotas a abonar a la Seguridad Social que aprobó el Gobierno para este ejercicio, cuando subió un 22,3% las bases mínimas y un 7% las bases máximas. En total, los empresarios pagan en concepto de cotizaciones obligatorias 615 euros al mes de media por cada trabajador, 21,5 euros más que en 2018.

Lo cierto es que el gasto de la Seguridad Social es, de por sí, un arma disuasoria para la contratación. Por eso, la ley contempla algunos casos en los que contratar sí es sinónimo de reducir entre las medidas cuyo objetivo es fomentar el empleo en una determinada franja de edad -como menores de 30 años o mayores de 45- o colectivo. Así como potenciar la innovación, la seguridad y eficiencia de las empresas con la adopción de mejores procesos. Estos son algunos ejemplos:

Estos son algunos ejemplos:

1. Apuesta por la innovación

Son las siglas mágicas: I+D+I. Tras ellas, un abanico de incentivos fiscales articulados alrededor de estos tres verbos: investigar, desarrollar, innovar. El premio al tesón y al conocimiento es una de las rebajas fiscales más conocidas pero poco aprovechadas por pymes y emprendedores, a menudo por desconocimiento. Y es que son muchas las empresas que sí innovan al mejorar procesos o productos pero que sencillamente no saben que lo están haciendo y por tanto, ignoran el ahorro que puede generar su implementación.

2. Contrata y ahorra

Según explican en Infoautónomos, las bonificaciones a la contratación vigentes en 2019 para incentivar la contratación en las empresas incluyen el contrato de personas con discapacidad, el contrato para la formación y el aprendizaje, los contratos indefinidos de trabajadores procedentes de una ETT o de prácticas y los contratos con trabajadores jóvenes en situación de exclusión social (menores de 30 años o menores de 35 años con discapacidad), entre otros.

“Son muchas las empresas que innovan al mejorar procesos o productos pero que no saben el ahorro que puede generar su implementación”.

3. Medio ambiente

La revolución verde llama a las empresas a colaborar a cambio de interesantes deducciones fiscales para aquellas que inviertan en instalaciones o procesos más sostenibles como la reducción de residuos, emisiones y consumo energético, entre otros. Es importante revisar qué inversiones se están realizando en la empresa pues, lejos de considerarse como gasto, pueden suponer en realidad una ayuda para la reducción de la ‘huella ambiental’ de la empresa y, por tanto, sinónimo de ahorro.

 


 

4. Formación bonificada

Se estima que menos del 30% de las empresas se beneficia de esta formación totalmente gratuita para los trabajadores y que no supone ningún coste para estas empresas, puesto que el importe de la acción formativa es bonificable en las cuotas de la Seguridad Social. Un recurso de valor al alcance de cualquier tipo de empresa, independientemente de su tamaño o sector y cuyo objetivo es incentivar la formación que revierta en una mejora de su rendimiento y competitividad.

5. Más salud, más ahorro

Muchas empresas tampoco aprovechan las ventajas fiscales asociadas a la prevención de riesgos laborales. No es necesario realizar un plan complejo. Simplemente, la renovación de mobiliario por otro ergonómico es un ejemplo que puede significar el ahorro de parte de la inversión realizada y que la Seguridad Social puede cubrir en parte. Inversiones necesarias que lejos de parecer un sobrecoste pueden reducir costes al tiempo que revierten en la calidad del trabajador y, en consecuencia, de su actividad.

 
Fotografía de Zbynek Burival en Unsplash
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