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5 consejos para gestionar tus finanzas cuando emprendes

Pocas cosas dan más tranquilidad que tener tus finanzas personales en orden. Cuando las preocupaciones sobre el dinero desaparecen, todo es mucho más fácil, especialmente si estás emprendiendo.

Por eso mismo, si quieres que tu proyecto tenga éxito, es importante que cuides tus finanzas y que tanto tus cuentas particulares como las de tu proyecto o empresa estén sanas. Estos 5 consejos para gestionar tu dinero como empresario te ayudarán a lograrlo.

Cuenta siempre con un colchón financiero

Emprender es apasionante, pero también tiene sus riesgos. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), un 20% de las empresas no supera los dos años de vida.
La forma de protegerte ante un eventual fracaso es emprender con un colchón financiero. De esta forma, aunque la empresa quiebre, tú no lo harás con ella. Esa malla de seguridad te dará tiempo para rehacerte y buscar nuevas vías de ingreso, bien como asalariado o con otro proyecto empresarial.

Además, la seguridad que te da ese colchón hará que trabajes mucho más tranquilo y que las posibilidades de éxito sean mayores.

Separar las cuentas personales de las profesionales

Uno de los errores más habituales de los emprendedores es mezclar las finanzas personales con las de la empresa. Los más proclives a hacerlo son los autónomos, que no están obligados por ley a tener una cuenta corriente diferente para su actividad profesional.

La primera solución es tener dos cuentas corrientes, una particular y otra profesional. Por eso mismo existen las cuentas para empresas y las cuentas para autónomos. A partir de ahí, conviene tener claros qué gastos puedes cargar en cada cuenta y evitar la tentación de usar de forma indiscriminada la cuenta de la empresa.

Solo tienes que pensar en qué pasaría ante una inspección de Hacienda para darte cuenta de la importancia de dicha distinción.

Esta separación también debe ser legal. En otras palabras, tiene que servir para proteger tu patrimonio si el negocio fracasa. Para eso precisamente existe la figura del emprendedor de responsabilidad limitada o una sociedad limitada, donde no deberás responder con tus bienes de las deudas de la empresa.

Ponte siempre un salario y respétalo

Uno de los detonantes de mezclar las finanzas profesionales y personales es no contar con un salario. Emprender sin sueldo es muy habitual bajo la falsa premisa de que te lo puedes permitir, que ya te pondrás un sueldo cuando empieces a vender o que puedes hacer cosas mejores para el proyecto con ese dinero que no cobrarás.

Nunca debes olvidar tu salario al hacer números. Es más, ese sueldo debería estar en consonancia con tu valía profesional, siempre dentro de un orden. A fin de cuentas, solo así podrás mantener el balance financiero en tu vida personal. Además, si no computas tu salario, estás haciéndote trampas al solitario porque estás dejando fuera de las cuentas de la empresa uno de los gastos fijos mensuales.

No pienses que porque la empresa gane dinero tú también lo harás

La mayoría de personas piensa que si una empresa va bien, también sus cuentas serán boyantes. La realidad es diferente: es más que probable que de una facturación de un millón de euros no salgan 500.000 euros de beneficio.

Que la empresa marche viento en popa solo quiere decir que el negocio funciona, no que tus cuentas también lo hagan. Si has seguido los consejos anteriores, habrás aprendido primero a separar tu dinero del de la empresa y segundo a tener un salario. Tus finanzas personales deberían ser acorde a ese salario, no a los ingresos del proyecto.

 

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Planifica y piensa en el futuro: ahorra e invierte

La mayoría de emprendedores son autónomos. Es una fórmula de ahorrar costes a la empresa y de cubrir una necesidad legal: toda compañía necesita un administrador que sea autónomo. Y eso quienes no emprenden directamente bajo esta modalidad.

Como autónomo es muy fácil que cotices por la base mínima, lo que tendrá un impacto directo en tu pensión de jubilación. De media, la pensión del autónomo es un 41% menor que la de un asalariado, precisamente porque cotizan por el mínimo.

La traducción práctica es que necesitarás planificar mejor tus pasos y  bien aumentar la cotización o ahorrar e invertir para crear tu propia pensión. Así podrás disfrutar de la jubilación y del futuro que deseas. 

 


 

Fotografía de Northfolk en Unsplash
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