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La improbabilidad de lo posible

Cuando nos vamos de vacaciones, se nos recomienda extremar las precauciones y asegurar nuestra vivienda ante posibles robos y percances, pero ¿realmente existe más riesgo de que entren en nuestro hogar? ¿Qué podemos hacer para irnos con más tranquilidad y seguridad?

La personalidad de las casas está marcada por los objetos, algunos de gran valor económico, otros de mayor valor sentimental. ¿Podemos evitar sus robos? Por supuesto, con medidas disuasorias como puertas blindadas, alarmas de seguridad o sistemas sofisticados domóticos que simulen que se está en casa encendiendo luces o subiendo persianas automáticas, por ejemplo. Sí es cierto, como puedes ver la infografía, que en los periodos vacacionales se producen más intrusiones en las casas y pisos, por lo que ser más precavidos no está de más.

Igual de interesante es contratar un seguro de hogar, opción no obligatoria en las casas que no tienen contratada una hipoteca, aunque siempre aconsejable. ¿En qué ayuda? Ante siniestros habituales, como la sustitución de un televisor roto a causa de un golpe o los daños causados por dejarse un grifo abierto. La opción más completa la ofrecen las pólizas que cubren tanto el continente como el contenido (aquello que tenemos en el interior de la vivienda). Y es que más vale prevenir que lamentar.

 

 

Fotografía de Roman Kraft en Unsplash

 

 

 

 

 

 

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