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Viajar con un presupuesto ‘low cost’

Lejos están los tiempos en los que se ahorraba durante meses para poder costearse unas vacaciones: cada vez hay más opciones para viajar sin que suponga un gran desembolso.

Viajar sin gastarse una fortuna es posible y, en la era de internet, cada vez más fácil. Estos son los trucos que te permitirán visitar otros lugares este verano sin que le pase factura a tus ahorros.

Transporte para todos

Elegir la modalidad de viaje varía, sobre todo, en función del lugar y de la cantidad de personas que nos acompañen. Si se elige un destino dentro de nuestras fronteras, una de las opciones más económicas para moverse pasa por una aplicación: BlaBlaCar. Con precios que oscilan entre los 5 y los 30 euros, viajar compartiendo coche suele ser asumible para cualquier bolsillo.

Otra alternativa pasa por consultar medios de transporte con ofertas, como autobuses o trenes. Renfe, por ejemplo, ofrece porcentajes de descuento y resta parte del billete a grupos y a familias numerosas.

Si la escapada se plantea fuera de España, elegir un vuelo en el momento adecuado puede hacer que el precio del billete se reduzca a más de la mitad de su precio. Escoger varios meses antes, consultar en los días clave –según expertos, el martes es el día óptimo- y optar por horas de despegue tempranas son algunos trucos.

Alojamientos baratos

Hay vida más allá del hotel en primera línea de playa. Las opciones a la hora de ahorrar en alojamiento son diversas, con alternativas gratuitas incluidas.

En primer lugar, es conveniente pensar en opciones como hostels, sobre todo si viajamos con un grupo de amigos y podemos aprovechar el bajo precio de las habitaciones compartidas. En la vertiente familiar, el camping siempre es recomendable; si no estás acostumbrado a la tienda, siempre puedes elegir cabañas o bungalows, alternativas que siguen siendo notablemente más baratas que un hotel común. Además, está la opción de viajar en caravana y autocaravana, tanto en propiedad como alquilada. 

La lista, hoy por hoy, es inmensa: existe la opción de Airbnb –económica si optas por habitaciones compartidas- e incluso de couchsurfing, una práctica muy extendida que consiste en ser acogido en el sofá de tu anfitrión de forma gratuita el tiempo que dure tu estancia.

Otra idea: aprovechar las iniciativas de voluntariado en países extranjeros. Las personas menores de 30 años suelen contar con becas disponibles, por lo que el coste para ellos es prácticamente inexistente. Algunos ejemplos son las Becas UNESCO, las Becas Faro o las MAEC-AECID, promovidas por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

En el destino

Una vez elegido el destino y la manera de desplazarnos hasta él, es hora de seguir ahorrando. Podemos aprovechar, por ejemplo, la cocina en caso de que estemos en un hostel o un piso alquilado; incluso en un hotel, una noche de pizza o queso en la terraza puede ahorrarnos algunos euros.

Elegir dónde comer de forma inteligente también es clave. Lo mejor es alejarse del centro sea cual sea nuestro destino; a un kilómetro a la redonda encontraremos opciones menos masificadas y más económicas sin que eso repercuta en la calidad.

Aplicando esta serie de trucos junto a los que ya te funcionan y escogiendo países con un precio de vida igual o inferior al de España, tanto en Asia (con China o Tailandia a la cabeza), como en África (Senegal o Marruecos) o Europa (Bostnia, Polonia o Hungría), ¡las vacaciones te saldrán por muy poco! 

 

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