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Seis claves para ahorrar en la economía familiar

Desde la niñez nos enseñan la importancia de ahorrar, por si nos surgen imprevistos, queremos comprarnos una casa, o simplemente para llevar una vida más cómoda y despreocupada. A veces ahorrar parece complicado, por el gasto del día a día, los salarios, o las facturas, pero si conseguimos organizarnos lograremos ahorrar y acomodar nuestra economía doméstica. Estos son algunos consejos para ahorrar en la economía familiar:

1. Revisar las facturas.

A veces por comodidad, o porque llevamos muchos años con los mismos contratos, no revisamos las facturas de las compañías que tenemos contratadas y que nos proporcionan los suministros básicos. Hoy en día existen una gran cantidad de compañías que adaptan las tarifas a las necesidades de cada hogar. Si, por ejemplo, estamos todo el día fuera de casa podemos contratar una tarifa de luz que sea más barata por la noche, cuando aprovechamos para poner la lavadora o cocinar. Con las compañías telefónicas pasa lo mismo. ¿Tenemos contratada la tarifa que más nos conviene? Ajustar el tipo de contrato a las necesidades reales nos puede hacer ahorrar mucho dinero. Podemos acudir a comparadores de precios, diseñar una tabla con la oferta disponible y compararla con lo que tenemos contratado, de esa manera obtendremos una estimación de lo que más nos conviene contratar para cada suministro.

2. Compra semanal

Cuantas menos veces vayamos a hacer la compra más ahorraremos. Está comprobado que cada vez que entramos al supermercado compramos más cosas de las que necesitamos. Podemos hacer un planningsemanal con las comidas y cenas que vamos a realizar y comprar en consecuencia. Comer platos caseros, ya sea en casa, o en la oficina, es siempre más saludable sobre todo más barato. Si nos organizamos bien, podemos hacer una compra semanal, y evitar comer o cenar fuera, a no ser que sea un acto social. Los buenos hábitos en cuanto a la alimentación además de ser saludables, nos pueden hacer ahorrar mucho dinero. Comer saludablemente es más barato de lo que creemos y nos proporcionará mejores números a final de mes.

3. Plan de ahorro

Tenemos que hacernos unas preguntas, ¿tengo un plan de ahorro? ¿realmente sé en qué me estoy gastando el dinero? Hay muchas personas que tienen problemas para ahorrar y que no saben en qué se gastan el dinero. Para evitar esto, podemos hacer un plan de ahorro que pase por cuantificar nuestros gastos fijos: hipoteca, alquiler, gastos de luz, agua, teléfono, coche, etc., y nuestros ingresos. Una vez tengamos hecho ese cálculo sabremos cuánto dinero tenemos y cuánto podemos ahorrar. Los tiempos han cambiado y también los hábitos, por eso es importante fijarnos una meta y tener un motivo para no gastarnos el dinero, ya que en los tiempos que corren ahorrar es complicado.

4. Buscar cheques descuento

Muchas veces compramos por impulsos. Nos gusta algo, creemos que lo necesitamos y lo compramos sin casi comparar precios o buscar descuentos. Hoy por hoy hay muchas maneras de ahorrar. Desde que en 2012 se liberalizaran por completo los periodos de rebajas, los comercios lanzan descuentos cada dos o tres meses, para promocionar algunos de sus productos, o simplemente para activar las ventas. Podemos buscar esos descuentos a la hora de comprar, y nos ahorraremos un porcentaje del precio final de artículo. También podemos buscar bonos descuento para restaurantes, viajes o incluso para hacer la compra semanal. La mayoría de los comercios se acoge a su derecho de promocionar sus productos para atraer al público. Aprovechemos esa circunstancia y busquemos el mejor precio, podremos llegar a ahorra hasta un 30% del desembolso habitual.

5. Invertir

Si nos cuesta ahorrar, porque siempre encontramos maneras de gastarlo, podemos invertirlo. Para ello, debemos estar bien asesorados y saber lo que estamos haciendo. Podemos consultar con nuestro banco y comparar las distintas posibilidades. Una buena inversión puede multiplicar nuestros ahorros. Eso sí, hay que hacerlo con cabeza.

6. Evitar gastos superfluos e innecesarios

No se trata de vivir en la más absoluta austeridad, ni analizar céntimo a céntimo nuestros gastos, pero sí podemos controlar lo que gastamos, y más aún cuando son gastos innecesarios. Por ejemplo: si nos gusta el cine y las series, podemos contratar los servicios de una plataforma de streaming, pero no hace falta asociarnos a todas, no tenemos tiempo real para abarcar todos los contenidos que nos ofrecen y nos ahorraremos un dinero fijo al mes. Esta fórmula la podemos aplicar al resto de nuestros gastos y evitar aquellos que son suprimibles.

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Ahorrar es complicado cuando no tenemos un hábito establecido y cuando nuestro día a día está lleno de estímulos para consumir y para que nos gastemos el dinero. Por ello, los buenos hábitos de costumbres y alimenticios, el control de las cuentas y la comparativa de precios son algunas de las claves para sanear nuestra economía familiar y lograr de una vez por todas ahorrar.

 

Fotografía de Charles PH en Unsplash
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